Categoría: Historia

Por: YESI VENOSA MERCADO / Fecha: enero 5, 2026

Hay nuevos descubrimientos en el sur de la mítica ciudad muestran como la comunidad persistió y se transformó durante siglos, aportando una perspectiva mas compleja sobre la vida tras la devastación.

Si bien Pompeya cayó bajo la erupción del Vesubio en el año 79 d. C. afirmo Gabriel Zuchtriegel director del proyecto Pompeya, una declaración reciente “Los rastros tenues de la reocupación del sitio fueron literalmente eliminados y, a menudo, barridos sin dejar documentación”.

Gracias a nuevos descubrimientos en las excavaciones, la imagen ahora es más clara recogida por The New York Times, desafía la visión tradicional de Pompeya como una cuidada congelada en el tiempo después de la erupción del volcán Vesubio y abre la puerta a una comprensión más compleja y humana de la historia de nuestra era. Pero se han encontrado en la parte sur de Pompeya, han revelado que la vida siguió, han revelado que la vida no se extinguió abruptamente tras la hecatombe. Si no porque la ciudad experimento al menos dos fases de reocupación y adaptación, con evidencias que se encontraron, así como documentos chamuscados (como el citado con una IA que lo descifro).

Lejos de la imagen que todos tenemos de la urbe que sabemos chamuscada y en parte cenizas, así como abandonada en el siglo XVI, la realidad que mucho más dinámica, tras quedar bajo seis metros de cenizas y piedra pómez, Pompeya recibió de nuevo a personas que regresaron con distintos propósitos como son las búsquedas de objetos de valor entre los escombros otros con reconstruir sus vidas. Los historiadores Suetonio y Casio Dio relataron que el emperador Tito destinó recursos y personal para reconstruir la ciudad, la cual contó con más respaldo en Roma.

Las excavaciones recientes detalladas por el equipo del Parque Arqueológico de Pompeya en un artículo han identificado capas de ocupación posteriores a la erupción, que se dividen en dos periodos: el primero entre finales del siglo I y comienzos del siglo III, y el segundo entre los siglos IV y V. Esto aportó pruebas materiales que complementan los testimonios históricos y permiten que se pudiera reconstruir la vida cotidiana en una ciudad marcada por la hecatombe del Vesubio.

La adaptación al nuevo entorno se refleja en detalles arquitectónicos y materiales. Los arqueólogos hallaron una escalera construida con fragmentos de mármol reutilizado, tejas y piedra volcánica local, que permitía el acceso desde un nivel mucho más elevado que el suelo original antes de la erupción.

La vida detrás de la hecatombe no estuvo exenta de dificultades, entre los hallazgos más elocuentes figura el esqueleto de un caballo, que indica la presencia de animales de trabajo en la ciudad reocupada, y el de un recién nacido, enterrado junto a una moneda acuñada en 161 d.C. y que lleva el retrato del emperador Antonio Pío. Este dato aporta una referencia cronológica precisa sobre la continuidad de la vida en el lugar.

Bibliografía y fotos:

https://www.infobae.com/cultura/2025/08/17/pompeya-no-fue-abandonada-hallazgos-arqueologicos-reescriben-la-historia-de-la-ciudad/?outputType=amp-type