“Claudia llega a casa y se desbarata el moño en su cabeza, se sirve una taza de té y mira por la ventana. El primer olor de su taza huele a manzanilla, pero el primer parpadeo desde su sofá le recuerda a aquel día de revolución. Aquella manifestación, aquellas primeras palabras de ese discurso que no puede olvidar. —¿Así se siente pelear por el bien? ¿En qué momento dejamos de ser los buenos? —se pregunta. No tolera más noticias; su lectura nocturna se cambió por música clásica y dos pastillas de melatonina. Mientras escucha, no puede evitar sentir el miedo de que en algún momento la dedicatoria constante de “Gimme the power” de Molotov hacia el país, se convierta en una dedicatoria personal de “Ojalá” de Silvio Rodríguez. En cualquier escenario, un héroe es un villano en una historia mal contada. En un país donde los diseñadores del sistema solo quieren dos bandos, no hay espacio para la paz. ¿Cómo es que una mente tan brillante ha caído en la polarización de millones de personas? Como si los seres humanos fuéramos una sola cosa. Tal vez veo más de lo que existe, pero en medio de la rebatinga no dejo de pensar, no dejo de observar: Y sigo pensando que Claudia siempre es más de lo que dicen. Tal vez no en acto, pero sí en potencia. Pero, al final del día, todos tenemos nuestras ataduras, nuestras ideas para romper. Y esa Claudia, sobreviviente de injusticias e ideologías, es capaz de pensar diferente, en ser ella misma, de vencer el sistema polarizado, capaz de ser diplomática, analítica, empática y sabia. No existe nadie terrenal con la verdad absoluta, y vale la pena reconocer, tomar responsabilidades y reconocer que todo puede cambiar. El cambio del cambio, del cambio es lo más natural. Solo falta un valiente con la disposición de no tener miedo de refutar, incluso si hay que refutarse a sí mismo. La presidenta que siempre soñé no tenía necesidad de responder preguntas culpando a otros, porque las soluciones ya estarían en su cabeza, o al menos en el intento. Mi problema es ver siempre el vaso medio lleno y pensar que existe una historia que le da sentido a todo. La presidenta que siempre soñé era como esas princesas que dejan de esperar al príncipe y huyen de la torre para gobernar al reino. Una princesa lo suficientemente valiente para huir de la torre del populismo e ideologías incompatibles a largo plazo, para correr directo a sus principios, libres y emancipados, capaces de hacer alianzas de paz incluso con el peor enemigo. Pero esa es la presidenta que yo soñé, y mis sueños, como los de cualquier mexicano, por más becas que nos den, no siempre se hacen realidad.”
—La presidenta que siempre soñé. (No hablo de la Claudia que tú piensas), Yael Cázares.

La discontinuidad entre administraciones es un problema estructural del país. La administración pública en México es históricamente dependiente de los ciclos políticos. Cada cambio de administración implica la idea de nuevos comienzos, sin pensar en la forma de hacer política como un proceso institucional continuo. Esto tiene otras consecuencias: parques, plazas, instituciones pintados de diferente color cada vez que un nuevo partido llega al gobierno, recibos impresos en otro color y ni hablar de los informes detallados, no para hablar de lo recién realizado, sino para enmarcar los grandes errores pasados y, si es que se habla de un trabajo actual, nunca se deja pasar la oportunidad de propaganda para recordar que lo están haciendo mucho mejor que el gobierno pasado.
Esta lógica ocasiona nuevas reformas con aristas y problemáticas sin solucionar o solucionadas a la mitad: Las transformaciones administrativas, normalmente, no responden a las necesidades del pueblo, sino que dan prioridad a las necesidades del gobierno en turno, dando soluciones a corto plazo, de modo que puedan ser reconocidas como propias, evitando abrir camino para las siguientes administraciones. Como consecuencia, se tiene que existe una gran pérdida de experiencia y una carencia notable al momento de hablar de aprendizajes institucionales.

José Juan Sánchez González en Administración pública y reforma del Estado en México lo dice mejor: “Las reformas del Estado han sido acumulativas solo en el discurso, pero discontinuas en la práctica, lo que impide la consolidación de capacidades administrativas estables”. Al forjar políticamente un país sin continuidad, sin propósitos ni objetivos concretos, existe una disfunción social, sobre todo en los ámbitos más preocupantes: Educación, economía, seguridad, salud. Las leyes se legislan donde mismo, pero los espacios de legislación dejaron de ser cámaras con códigos de conductas, donde cualquier ciudadano se pueda sentir representado dignamente, y hoy son zona de guerra, dojos, rines de boxeo. Se les olvida que no están en campaña, y que están trabajando por un mismo país y que la diplomacia es el primer artículo de su lista escolar para legislar.
El pasado 15 de diciembre del 2025, durante una sesión en el congreso de la Unión, diputadas pertenecientes a los partidos PAN y MORENA fueron motivo de escándalo internacional al protagonizar una riña en la tribuna, mientras debatían sobre el dictamen para la eliminación del Instituto de Transparencia de la Capital (InfoCDMX). Un Congreso sin la capacidad intelectual de trabajar sobre un discurso y práctica de acumulación política destina a todo un Congreso a formar parte de riñas. Es denigrante y vergonzoso ver que quienes deberían velar por los bienes de toda una nación no tienen la capacidad ni siquiera de comportarse como se pide en tal tribuna.
Se puede decir mucho sobre el dictamen ya mencionado, pero en esta ocasión, vale la pena revisar los orígenes políticos para que no exista un Congreso digno de representar a una nación. Las planeaciones públicas se ven interferidas por las visiones temporales y cortas, no existe un frente concreto a defender, sino un montón de ideas e ideologías impuestas e interpretadas a futuro por otros para removerlas o cambiarlas; incluso al grado de plantear propuestas que no son sostenibles a largo plazo.
El rediseño constante de estructuras sociales y políticas impide un crecimiento gradual y constante, divide las posturas políticas entre los mismos legisladores, incluso cuando no se está en campaña, generando bandos. Todo es un reflejo de administraciones basadas en control político, olvidando la eficiencia institucional.
Existen posturas que defienden que la discontinuidad no es un concepto accidental, sino una parte de la estructura del modelo que se usa para gobernar en México. De este modo, el sistema funciona para responder a crisis políticas, pero no se preocupa ni centra en el fortalecimiento del Estado. Esto conlleva a un problema mayor, hay una ausencia de mecanismo de evaluación sólidos y confiables, por tanto, con cada cambio de administración se desestiman los avances construidos previamente en otros gobiernos.

En la memoria del Estado hay debilidad institucional, teniendo como consecuencia el tan sonado borrón y cuenta nueva, desestimando cualquier logro ajeno a otro partido. De este modo, la irresponsabilidad política se propaga y se vuelve una constante en todo gobierno. Habiendo una carencia de políticos con responsabilidad, sin la capacidad de reconocer y decir: “me equivoqué”. Perdiendo la capacidad de responder preguntas simples sin tener que mencionar errores pasados. México necesita políticos capaces de afrontar el porvenir, con la habilidad de buscar soluciones no para el tiempo de su gobierno, sino para un futuro real. Capaces de reconocer los aciertos de otros, aunque no sea de su mismo partido político. En una sociedad de bandos, la paz es necesaria, y el único camino a la paz, es la renuncia a toda idea radical. No somos seres radicales, no necesitamos gobiernos radicales. El ego es el vehículo que toma todo gobierno que quiere hundir al propio pueblo. Las riñas, los jalones de pelo, gritos, maldiciones, groserías y faltas de respeto seguirán surgiendo en las cámaras, mientras no se presenten iniciativas de unión en la política, cuando entiendan que a quien dirigen es un pueblo al que pertenecen, no al pueblo que imaginan.
REFERENCIAS:
Arellano Gault, David, y Enrique Cabrero Mendoza. Administración pública y reforma del Estado en México. Instituto Nacional de Administración Pública, 2000.
Diputadas del PAN y Morena se agreden físicamente en el Congreso por dictamen sobre el InfoCDMX.” La Jornada, 15 de diciembre de 2025, www.jornada.com.mx/noticia/2025/12/15/capital/diputadas-del-pan-y-de-morena-se-agreden-fisicamente-en-el-congreso-por-dictamen-referente-a-infocdmx.
