Categoría: Filosofía

Por: Yael Araceli Cázares Arenivas / Fecha: marzo 30, 2026

En un parpadeo ya no estamos en Atenas y la nueva academia es cualquier navegador.

Hay una zona en el hospital donde los accidentes son normales, donde la capacidad de asombro pierde valor. Existe un código no escrito ni dicho, donde los abrazos y muestras de afecto son justificadas sin importar la intensidad o incomodidad que puedan provocar, donde las lesiones parecen tener un letrero imaginario de “no mirar” para así hacer sentir al paciente que las heridas no son tan importantes. La capacidad de asombro tiene un nuevo significado y un mínimo, donde la escala de dolor, el menor, debe ser tratado como urgente.  En un parpadeo ya no estamos en Atenas y la nueva academia es cualquier navegador.

Las palabras simples son el nuevo lenguaje; no es HTML, CSS o JAVA, es más simple que eso, un lenguaje nada difícil de programar, pero muy complejo de aceptar por todos aquellos que aún conservan su máquina de escribir y aún no descubren códigos de programación o lenguajes web.

Kantianos, copérnicos, existencialistas, personalistas, positivistas y probablemente todos aquellos grupos filosóficos que terminen en –istas.

Un objetivo en común: Hablar de la herramienta más efectiva para dividir bandos y unirlos también: Filosofía. ¿Es acaso que la filosofía es un terreno que ya no se quiere explorar? ¿Es acaso que los nuevos filósofos son solo aquellos con un buen micrófono y una cámara de 45 megapíxeles en resolución 4K, dispuestos a hablar, editar y reproducir por cualquier plataforma que esté dispuesta a monetizar?

Sería ingenuo mencionar que es filósofo todo aquel que romantiza la vida estoica, o que tuvo un acercamiento profundo con Nietzsche. Sería como decir que aquel libro de neuroanatomía que me leí me convierte en neurocientífica porque me ha ayudado a tener increíbles conversaciones (con personas que no tienen ni idea de neurociencias) donde mi postura es la favorita de la mesa.

Es momento de poner sobre la mesa una premisa fundamental: El amor verdadero y el respeto a la sabiduría deben ir acompañados por un camino formal. Camino que aquel humano que tomó la grandiosa, desesperada y heroica idea de estudiar filosofía debe pavimentar. Hacer filosofía para todos.

En palabras de Heidegger: “Ninguna época ha sabido tantas y tan diversas cosas del hombre como en la nuestra, pero ninguna otra época, de verdad, menos qué es el hombre.” En una era de información saturada y manipulada, es difícil hacer filosofía. Resulta complicada la batalla contra la inteligencia artificial, donde la opinión valiosa de un ser humano se desploma ante la respuesta elaborada de ChatGPT.

Pero, antes de plantear soluciones, o siquiera mencionar el método filosófico, volvamos al inicio: cuánta paz recibe un paciente y sus familiares cuando un buen médico toma la iniciativa desde su espíritu más humano a explicar con palabras simples el diagnóstico, resultado o pronóstico. No deberíamos hablar de filosofía como un ente inalcanzable o como algo perteneciente a un grupo selecto, no si queremos hacer filosofía para todos.

Las palabras elocuentes son bonitas, dominantes y adictivas, pero la verdad no necesariamente tiene que ser elaborada. Debemos pavimentar un camino al alcance de todos, sin perder la esencia. Y si ahora Atenas está en la web, es momento de conquistar esos territorios que a través de la brecha generacional parecen inalcanzables.

La filosofía es para todos; hay un terreno apto para cada quien; es aún más habitable que la Ciudad de México (a pesar de la gentrificación): hay un lugar para todos los que quieran habitar en Polanco haciendo antropología, o metafísica en Satélite, o incluso para aquellos formales lógicos en Reforma, epistemología en Universidad, ética en bosque de las lomas, etc.

La filosofía no solo da sentido a la vida y las ciencias formales, le devuelve la capacidad de asombro a la vida y la inocencia necesaria para imaginar que cualquier disciplina filosófica puede vivir en una zona segura (o no) de la Ciudad de México. Porque la filosofía es para todos: Niños, adolescentes, niños adultos, niños ancianos y, claro, todos aquellos que piensan que un día dejarán de ser niños. Lo interesante es que hay una laguna inmensa entre cada categoría de la etapa de vida. ¿Y si el primer paso para hacer filosofía para todos es ser como el médico con espíritu humano que explicó con calma y palabras sencillas a su paciente?

Hablar sobre el lenguaje y la formalidad para la filosofía son primeros pasos para hacer filosofía para todos: Más adelante, en nuevos artículos hablaremos a fondo de ello.