EL PUNTO DE VISTA DE EUSEBIO DE CESAREA SOBRE LA FILOSOFÍA

Nació en Cesarea, Palestina, en el año 265, llegó a ser obispo de la iglesia de aquella ciudad y murió allá, en 339 o 340. Una de las muchas obras que escribió fue la Historia eclesiástica, que abarca desde el siglo uno al año 323; contiene un riquísimo archivo de hechos, documentos y extractos de obras de toda clase, de la primera época de la Iglesia. Escribió su obra la Preparación evangélica, la cual fue su obra filosófica más significativa, en la que Eusebio, por haber empleado la grandísima biblioteca de Cesárea, acumuló muchísimos extractos de escritos griegos, que son frecuentemente preciosos, por haberse perdido las obras de las cuales él las tomó.
I. La filosofía griega fue una preparación para el cristianismo
Eusebio, en su obra la Preparación Evangélica, compartió con Justino Mártir, Clemente de Alejandría y Orígenes el modo de ver general de que la filosofía griega, y especialmente el platonismo, fue una preparación del mundo pagano para el cristianismo. Él sostuvo esta postura aun cuando estaba muy alerta frente a los errores de los filósofos griegos y las contradicciones entre las muchas escuelas filosóficas; y a pesar de que en ocasiones habló violentamente sobre la filosofía.
II. Platón coincide con los autores de los libros de la Biblia

Eusebio, así como Clemente había hablado de que Platón fue como un Moisés que escribió en griego, consideró que Platón y Moisés estaban de acuerdo, y que puede llamarse a Platón profeta de la economía de la salvación. Él pensó, como Clemente, Orígenes y Filón, que Platón copió las verdades que expuso del Antiguo Testamento; pero, al mismo tiempo, admitió la posibilidad de que Platón descubrió la verdad por sí mismo, o que fue iluminado por Dios. Para Orígenes, Platón coincide con la literatura sagrada de los hebreos en la idea de Dios, y sugiere, en sus Cartas, la idea de la Santísima Trinidad. Al sostener Eusebio que Platón propone la idea de la Santísima Trinidad, lo interpreta en un sentido neoplatónico; y se refiere a los principios de «el Uno» o el Bien, el Nous o Mente, y el «Alma del Mundo». En las ideas que Platón tuvo de Dios y del logos, coincide con los autores sagrados de la Biblia; y sus modelos ejemplares de la creación, y su cuadro de la creación en el Timeo, son similares al contenido en el Génesis. Además, coincide con las Escrituras judeo-cristianas en su doctrina de la inmortalidad. La enseñanza moral de Platón en el Fedro recuerda a Eusebio la de san Pablo; y su ideal del Estado encontró su realización en la teocracia judía.
III. Las doctrinas de Platón están mezcladas con errores
Para Eusebio, Platón sostuvo doctrinas verdaderas y doctrinas falsas, y cada una de sus doctrinas verdaderas está contaminada con una doctrina errónea. Así, su doctrina de Dios está contaminada por su doctrina de la emanación; su doctrina de la creación está contaminada por su aceptación de la eternidad de la materia; su doctrina del alma y de la inmortalidad está contaminada por su teoría de la preexistencia y de la reencarnación, etc. Así, aunque Platón fuese un «profeta», no fue más que un profeta; y no entró por sí mismo en la tierra prometida de la verdad, sino que se aproximó a ella. Solamente el cristianismo es la verdadera filosofía. Además, a causa de que la filosofía de Platón fue de un elevado intelectualismo, no estuvo al alcance de la gente ordinaria; pero el cristianismo está al alcance de todos, de manera que hombres, mujeres, ricos y pobres, cultos e incultos, pueden ser «filósofos».
IV. No percibió la diferencia entre la teología y la filosofía
Eusebio, en común con la mayoría de los otros escritores cristianos sobre los griegos, da la palma a Platón entre los pensadores helénicos, y en común con todos los primeros escritores cristianos, no distinguió en sentido estricto entre teología y filosofía. Él sostuvo que la única sabiduría en forma adecuada y completa solo se encuentra en el cristianismo; y que los pensadores griegos alcanzaron la sabiduría o verdadera filosofía en la medida en que anticiparon el cristianismo. Aun así, su sabiduría fue incompleta, dado que, aun cuando Platón fue el más destacado de los que anticiparon la verdadera filosofía, ni siquiera él pasó más allá del umbral de la verdad. El hecho de que los escritores cristianos, entre los cuales estuvo Eusebio con su muy amplia interpretación del término filosofía, tuvieran la noción de que Platón y otros pensadores griegos copiaron del Antiguo Testamento, aunque tal idea fuese, en parte, una consecuencia de su modo de entender la «filosofía», les ayudó a confirmar que la filosofía era aplicable no solo al resultado de la especulación humana, sino también a los datos de la revelación. La conclusión lógica de la convicción de Eusebio y de otros de que los filósofos griegos copiaron del Antiguo Testamento es que la especulación humana, sin la ayuda de la directa iluminación de Dios, no es de gran provecho para alcanzar la verdad. Porque si la verdad contenida en la filosofía griega procede del Antiguo Testamento, es decir, de la Revelación, es difícil evitar la conclusión de que los errores de la filosofía griega proceden de la especulación humana; y es difícil evitar el juicio desfavorable respecto al poder de esa especulación. Esa actitud, que fue muy común entre los Padres de la Iglesia, fue expresada por san Buenaventura, ya en la Edad Media, en el siglo XIII, aunque no sería la opinión que finalmente prevalecería, sino la opinión de santo Tomás de Aquino y de Duns Escoto.
Bibliografía
- Historia de la filosofía, volumen I, Nicolás Abbagnano, Traducción de Juan Estelrich y J. Pérez Ballestar, Hora, S.A.
- Historia de la filosofía, tomo II, Frederick Copleston, Editorial Ariel, S.A.,Barcelona
