Categoría: Filosofía

Por: ROSANIO BRAVO DIAZ / Fecha: junio 1, 2026

Descartes, en Discurso del método, demuestra la existencia de Dios al demostrar que la idea que el tenía de un ser más perfecto que él había sido puesta en él por un ser más perfecto que él, Dios.

ARGUMENTO ONTOLÓGICO DE RENÉ DESCARTES EN SU OBRA DISCURSO DEL MÉTODO

René Descartes expuso su argumento ontológico para demostrar la existencia de Dios en dos obras: el Discurso del método y las Meditaciones metafísicas. En Discurso del método, el cual Descartes escribió en 1637, expuso su argumento en forma de una narración de sus reflexiones personales que había tenido en un tiempo específico y empleó el pronombre personal de primera persona (yo). La exposición de su argumento ontológico en Discurso del método es un boceto de su exposición detallada que haría en 1641, en su obra Meditaciones metafísicas.

I. Partió del conocimiento de que su ser era imperfecto.

Para demostrar la existencia de Dios a través de su argumento ontológico, él parte de la duda metódica; argumenta que dudar de la existencia de todas las cosas era una evidencia de que él mismo (Descartes) existía, y su duda era un indicador de que era un ser imperfecto. Creía que había más perfección en conocer que en dudar.

II. La investigación del origen de su idea de un ser más perfecto que él.

Para Descartes, el hecho de que él entendía que su ser era imperfecto indicaba que él tenía la idea de algo más perfecto que él. Al investigar sobre el origen de su idea, entendió que el origen de ella debía ser a causa de una naturaleza que de verdad fuera más perfecta que él. Descartes no se preocupaba por investigar sobre el origen de sus ideas porque él sabía de dónde procedían. Debido a que todas esas cosas no eran superiores a él, las ideas verdaderas procedían de él y las ideas falsas, las ideas ficticias, procedían de la nada.

Sin embargo, era evidente que la idea que Descartes tenía de un ser más perfecto que el ser de él no procedía de la nada, porque era imposible que esa idea procediera de la nada; y tampoco podía proceder del ser de Descartes, porque no solo es ilógico pensar que de la nada provenga algo, sino que también lo es pensar que lo más perfecto sea consecuencia y dependencia de lo menos perfecto. Sólo quedaba una alternativa: que hubiera sido puesta en el ser de Descartes por una naturaleza que de verdad fuera más perfecta que él, y que poseyera todas las perfecciones de las cuales Descartes pudiera tener idea; es decir, por Dios. Así, Descartes demuestra la existencia de Dios como el ser más perfecto que él.

III. El hecho de que él fuera un ser dependiente

Según Descartes, el hecho de que a él le faltaran algunas perfecciones indicaba que él no era el único ser que existía, sino que era totalmente necesario que existiera algún otro ser más perfecto que él y de quien él dependiera y hubiera adquirido todo lo que poseía. Para Descartes, si él fuera un ser independiente, de manera que de él procediera lo poco de perfección que poseía, era lógico que hubiera podido tener por su poder todo lo demás que él sabía que le faltaba; y hubiera sido infinito, eterno, inmutable, omnisciente, omnipotente y poseyera todas las perfecciones que podía notar en Dios. Así que el hecho de que él no poseía todas las perfecciones que le faltaban ni poseía todos los atributos de Dios era una evidencia de que era un ser dependiente, porque Dios no tiene ninguna imperfección y posee todas las demás perfecciones. Además, Descartes entendió que el hecho de que Dios sea perfecto indica que su ser no está compuesto por la naturaleza inteligente y por la naturaleza corporal, porque toda composición denota dependencia y la dependencia es la manifestación de un defecto. Así que el ser de Dios no era compuesto. Por el contrario, el ser de los cuerpos, inteligencia u otras naturalezas que no eran completamente perfectas, debía depender del poder divino, hasta tal grado de no poder seguir existiendo un solo instante sin él.

IV. La demostración de la existencia de Dios con una demostración geométrica

Descartes empleó las ideas geométricas de un triángulo y de una esfera para demostrar la existencia de Dios. En vista de que él sabía que el hecho de que se tengan ideas de objetos geométricos no indica que realmente existan, él no empleó estas ideas geométricas por la existencia de los objetos, sino porque en el caso del triángulo, sus tres ángulos son iguales a dos rectos, y en el de una esfera, todas sus partes están a la misma distancia del centro.

Concluyendo, la existencia de un ser perfecto está comprendida en la idea que él tenía de un ser perfecto, como en la idea de un triángulo es evidente que sus tres ángulos son iguales a dos rectos y en la idea de una esfera, el hecho de que todas sus partes están a la misma distancia del centro. Por ende, es tan cierto que Dios, el ser perfecto, es o existe como una demostración de geometría.

Bibliografía

Discurso del método

Por René Descartes

Biblioteca clásica y contemporánea

Lozada