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Por: RODRIGO ISAAC VEGA BORBON / Fecha: febrero 26, 2026

En el “Diálogo sobre seguridad pública” realizado en la FFYL, Julio Salas presentó la estrategia tecnológica de la policía municipal.

La seguridad pública en la capital fue el eje de una conversación directa entre autoridades y estudiantes durante el “Diálogo sobre seguridad pública. Estrategias, prevención y servicio a la comunidad universitaria”, realizado el lunes 23 de febrero en el Cine Club de la Facultad de Filosofía y Letras (FFYL). El encuentro estuvo encabezado por Julio Salas, director de Seguridad Pública Municipal, quien presentó ante la comunidad universitaria los avances tecnológicos, operativos y humanos que, aseguró, han transformado la actuación de la policía municipal en los últimos años.

Durante su intervención, Salas explicó que la corporación ha dejado atrás el modelo tradicional de vigilancia reactiva para convertirse en una institución con capacidades de investigación. “La policía municipal investiga delitos”, afirmó, al detallar que la evolución tecnológica ha permitido mejorar tiempos de respuesta y elevar la efectividad en la resolución de casos.

Uno de los pilares de esta transformación es la Plataforma Escudo Chihuahua (PECUU), un sistema integral que articula cámaras de videovigilancia, lectoras de placas, drones, infraestructura de comunicación, almacenamiento de datos, tótems de emergencia y apoyo aéreo. Actualmente, operan cerca de 500 cámaras lectoras en la ciudad. Su función es identificar vehículos con reporte de robo en tiempo real: cuando un ciudadano realiza el reporte al 911, la información se integra al sistema y las cámaras comienzan el rastreo automático. Si el automóvil es detectado, el sistema emite una alerta que permite a las patrullas ubicarlo y actuar de inmediato.

De acuerdo con los datos expuestos, esta herramienta ha incidido en la disminución de delitos como el robo de vehículo con violencia, conocido como “carjacking”. Según el director, en la capital se registran uno o dos casos mensuales de este tipo, cifra que atribuyó a la capacidad de localización inmediata.

Otro componente clave son las cámaras instaladas en las patrullas. Cada unidad cuenta con cuatro dispositivos: uno frontal que documenta el recorrido, otro que monitorea la conducción del oficial, una cámara en el área de traslado de detenidos y otra en la parte trasera. Aunque podrían interpretarse como mecanismos de vigilancia interna, Salas explicó que su intención principal fue proteger tanto a los agentes como a la ciudadanía. Aseguró que el 80 % de las quejas presentadas contra policías municipales se han resuelto gracias a estos registros, en la mayoría de los casos a favor de los elementos, al evidenciar comportamientos indebidos de ciudadanos.

La exposición también incluyó el uso de drones. La Dirección cuenta con cuatro: tres destinados al patrullaje preventivo y uno especializado en inteligencia. Estos dispositivos operan de manera discreta, con el objetivo de no ser detectados. Durante la charla se proyectaron videos de intervenciones apoyadas con tecnología aérea, entre ellas operativos contra personas armadas y seguimiento a presuntos integrantes del crimen organizado. En uno de los casos, el uso de visión infrarroja permitió ubicar y detener a individuos armados, lo que derivó, según se explicó, en la desarticulación de una banda proveniente de Ciudad Juárez.

El director reconoció que muchos de estos materiales no pueden hacerse públicos por razones legales, ya que su difusión podría afectar procesos judiciales. No obstante, sostuvo que los resultados son verificables y extendió una invitación a los estudiantes para conocer de primera mano las instalaciones y el funcionamiento de la plataforma.

Más allá de la tecnología, la conferencia incluyó una reflexión sobre la dimensión humana del trabajo policial. “Debajo del uniforme hay personas”, expresó Salas, al recordar que los agentes enfrentan problemas familiares y económicos como cualquier ciudadano. Señaló que no es posible exigir resultados si la institución no atiende también el bienestar de su personal.

También se mostraron persecuciones de vehículos robados que evidencian la coordinación entre patrullas y cámaras urbanas. En uno de los ejemplos, una unidad tipo Ranger persiguió a una camioneta Hummer robada con violencia. Para el director, más allá del contraste entre los vehículos, el episodio simboliza el compromiso operativo de los agentes, quienes, aseguró, arriesgan su integridad sin conocer siquiera a los propietarios afectados.

La exposición cerró con ejemplos de servicio comunitario, como el rescate de una persona en tentativa de suicidio. Salas subrayó la carga emocional y jurídica que enfrentan los oficiales en este tipo de situaciones, donde un desenlace fatal puede derivar en señalamientos y procesos legales. Aun así, sostuvo que el sentido de la labor policial radica en “servir y proteger” las 24 horas del día, los 365 días del año.

Finalmente, el director hizo un llamado a la corresponsabilidad ciudadana, particularmente a ceder el paso a unidades con códigos encendidos. “Segundos pueden marcar la diferencia”, enfatizó, al señalar que muchas veces la falta de cultura vial retrasa la atención de emergencias.

El diálogo, desarrollado ante un público universitario crítico por naturaleza, dejó sobre la mesa no solo cifras y herramientas tecnológicas, sino también preguntas sobre percepción pública, uso de la fuerza y la compleja relación entre policía y sociedad. La estrategia municipal, centrada en inteligencia, vigilancia y reacción inmediata, se presentó como un modelo en consolidación que, según el propio director, requiere del acompañamiento y la participación activa de la ciudadanía para sostener sus resultados.