Categoría: Filosofía

Por: OMAR OLIVERA ESPINOSA / Fecha: enero 8, 2026

En el año 2011 se presentó en las pantallas de cine un ingenioso drama que proyecta una relación “tóxica” entre dos hermanas mientras que la Tierra está a punto de sufrir una colisión…

La melancolía en la filosofía y el cine (segunda parte)

El lente de la cámara de cine de 35’’ enfoca a la melancolía en primer plano.

En el año 2011 se presentó en las pantallas de cine un ingenioso drama que proyecta la relación “tóxica” entre dos hermanas mientras que la Tierra está a punto de sufrir una colisión o choque con otro planeta. La trama tiene de fondo la noche en que se celebra la boda de una de ellas que circunstancialmente tiene el nombre de aquella pieza emblemática del marqués de Sade perseguida por los infortunios de la vida, Justine (Kirsten Dunst), que se refugia en la tristeza, angustia y vacío a pesar de que debería, supuestamente, ser el día más feliz de su vida y sin más comienza a estropearlo todo. Lo que aconteció fue una boda “bizarra” financiada por su hermana y su cuñado, quienes condicionan a la novia y a todos los invitados a su autoridad, mientras que el planeta Melancolía, un planeta azul, se precipita a la velocidad de la luz sobre la Tierra y será la misma Claire (Charlotte Gainsbourg), hermana de Justine, la que lucha por mantener la compostura ante el temor del inminente desastre que es la llegada de la melancolía al corazón de Justin y la historia no tiene marcha atrás; es ahí donde el tormento se asoma al interior del universo de la condición humana.

En la película escrita y dirigida por el controvertido cineasta Lars von Trier, los rencores y envidias que se tienen esas dos hermanas en la vida cotidiana y la caracterización de una familia “disfuncional” centran la atención del espectador más que el inminente fin del mundo; sin embargo, la proximidad de la catástrofe influye notablemente en una serie de acontecimientos. Si se hace una lectura crítica del texto cinematográfico de Lars, se puede reconocer plenamente todo lo que Melancolía ofrece si es que la película se analiza en dos actos. El primer acto, titulado “Justine”, se centra en ese personaje y su profunda depresión, mismo apartado que tiene más relevancia que la cercana destrucción de la vida en la Tierra, evento que para la familia y asistentes a la boda es irrelevante hasta cierto momento; de hecho, no hay tensión alguna sobre el apocalipsis y la destrucción terrenal, más bien se recupera la psicología y los rasgos morales de quienes asisten a la boda.

La personalidad de Justine manifiesta que sufre algún tipo de trastorno que condiciona su estado melancólico, pero Von Trier no especifica cuál es; por ejemplo, durante todo el día de su boda realiza actos muy extraños, incluyendo tener relaciones sexuales con un trabajador de su oficina a sabiendas de que su esposo se dará cuenta. Pasa la mayor parte del tiempo alejada de la celebración, refugiándose en el campo de golf o con su sobrino, que parecen ser sus únicos consuelos ante la angustia manifiesta; es así que en momentos Justine resulta ser un personaje muy desesperante de ver, ya que parece que el deseo por arruinar su propia fiesta tiene una lógica atrapada en el eros, la melancolía y la angustia, como lo demuestran las tomas que enfocan en el lente la imagen de ella sola, ya sea en el campo de golf o en el patio trasero de la mansión que, valga decirlo sin ser crítico o especialista en cine, son algunos de los mejores cuadros de la película.

El segundo acto de la película se centra principalmente en “Claire” y el inminente impacto de los planetas. Si el primer acto puede resultar algo más interesante, es porque muchas veces el morbo del espectador no se explica del todo las motivaciones de Justine, si en apariencia lo tiene todo para ser feliz y por qué una y otra vez se sabotea; en verdad, un gran misterio rodea a su personaje porque Lars no da más detalles de su pasado. El segundo acto retoma la historia poco después de los eventos del primero, pero esta vez sigue a Claire; ella está preocupada por la colisión, aunque su esposo le asegura, por información que tiene, que el otro planeta pasará cerca de la Tierra y que podrán observarlo con su telescopio.

A partir de este momento, Claire debe lidiar con la depresión de Justine, así como con su propio esposo e hijo, mientras vive en constante preocupación por la colisión. De hecho, Lars muestra sus habilidades técnicas y logra con la cámara un ambiente espeso y el montaje refleja esta intensidad, especialmente hacia el clímax, en donde el uso de planos temblorosos genera en el espectador una sensación de inquietud e incertidumbre sobre el desenlace. Para algunos especialistas del “Séptimo Arte”, quizás el mayor logro de Melancolía sea la búsqueda incansable por definir la condición melancólica en el ser humano, lo que se logra mediante una hermosa secuencia de planos únicos, sobre todo en la secuencia inicial que está filmada completamente a cámara lenta y muestra a muchos de los personajes principales junto a sus rasgos y personalidades, lo que permite armar un rompecabezas de las motivaciones y la falta de una mediación en las personalidades que tienen tanto Justine como Clear para mostrarse y afrontar sus emociones en la sociedad de manera dramática. El padre y la madre de las hermanas son de personalidades diferentes lo que deja claro el porqué de su divorcio, así mismo Leo, el hijo de Cleare también es tocado por la melancolía y su esposo John suicida en potencia, se da por vencido cuando sabe que ni la ciencia ni la medicina pueden hacer nada para evitar la destrucción de todo producto de la Melancolía, ya sea del planeta o la salud mental de los personajes y muestra cómo la energía se absorber para aquellos que han decidido acabar tristemente con su vida, la autodestrucción como antesala de la muerte donde reina la resignación pues ya no hay nada mas que hacer en este mundo, como Justine que no tiene fuerzas para hacer nada y como un soplo misterioso los planetas colapsan, la pantalla de llena de luz y se apaga la estrella roja de la esperanza.

Referencias:

Agamben, Giorgio, Los fantasmas de Eros. Un ensayo sobre la melancolía, en la Revista de la Universidad Nacional, Núm. 11, México, marzo de 1982.

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Von Trier, Lars, Melancolía, Plataforma Netflix, Dinamarca 2011.