La filosofía política, los feminismos y los estudios de género.
(Primera de dos partes)
“El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza,
no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse,
ese día el amor será para ella, como para el hombre,
fuente de vida y no un peligro mortal”.
Simone de Beavuoir
Contexto:
Hablar de feminismos y estudios de género desde la mirada de la filosofía política es algo así como mirarse en el espejo social a través de la realidad personal, familiar, escolar, la “verdad” que proyectan los medios de comunicación y todo el significado de las condiciones que someten a la mujer y a las diferencias a un sistema machista-patriarcal-misógino en el que hemos vivido y que esa historia es imposible de ocultar, sin embargo la urgencia en el debate, aparte de la rabia, conlleva al acercamiento de la reflexión filosófica para organizar los conceptos y categorías propias del argumento racional sobre el que descansan la teorías feministas y los estudios de género.
En este artículo tomaremos como un punto de coincidencia entre las teorías feministas y los estudios de género teóricos, retomando las categorías histórico-sociales, es decir, el papel de la mujer en la historia de las sociedades, y así establecer un diálogo solidario en defensa de sus derechos y libertades. Las diferencias desde las perspectivas de Latinoamérica se presentan a la hora de señalar al movimiento feminista como un movimiento político de reivindicaciones sociales, sobre todo cuando confluyen, por una parte, la radicalidad a través del movimiento anarquista feminista que mediante la acción directa se manifiesta en contra del sistema opresor patriarcal (sin dios, sin amo y sin mitos) o el discurso de la izquierda socialista anticapitalista y por otro lado los estudios de género se limitan a la academia o a la acción intelectual parlamentaria como forma de acompañar la acción política a la par de ir más allá en el acompañamiento de la causas específicas o colectivos que abordan las diferentes problemáticas por la que atraviesa el arcoíris de la diversidad sexual y las condiciones de las mujeres en general.
Las posturas que se han manejado dentro de la filosofía de género y los cambios originados en el país a partir de considerar la agenda feminista en el debate público.
La filosofía política, en su parte teórica, se representa como sistema articulado de conceptos y categorías propios de un discurso; en este caso, tanto los feminismos como el género son el centro de la reflexión filosófica desde la academia y también desde los movimientos sociales. En las últimas décadas se han presentado algunos avances importantes tanto en el movimiento feminista (movimiento social y teoría feminista) y los estudios de género (academia y el diálogo parlamentario) tenemos, por ejemplo, el reconocimiento de un sujeto feminista con identidad múltiple de subordinación y opresión (mujer, indígena (periférica), pobre que es reconocida y visibilizada en el discurso, lo que representa un despliegue de sub conceptos y categorías que explican muy bien esa triple condición, en tal sentido, a partir de esa identificación discursiva se reconoce en la sociedad patriarcal el origen de la desigualdad.
Las teorías feministas:
Las teorías feministas parten de una filosofía de la praxis o de la congruencia, donde se conjuga la teoría y la práctica; en tal sentido, los feminismos se circunscriben dentro del movimiento social o revolucionario que incluye al feminismo radical como una corriente del pensamiento. Desde esta forma de reivindicar derechos existe una tradición de filosofas francesas como Louise Michel precursora de las barricadas en la Comuna de París o Simone Weil activista en las comunas anarquistas de Barcelona durante la guerra civil española, que han militado y a su vez han ampliado el debate sobre el acontecer histórico del Ser mujer en condición de subordinación y explotación al demostrar que son las propias mujeres quienes encaran los desafíos contra el sistema patriarcal capitalista y también encarnan la esperanza de los proyectos libertarios y de emancipación. Las teorías feministas de la acción profundizan y enriquecen al propio movimiento social en su conjunto, ya que las mujeres participan en todos los sectores productivos, sociales, culturales y desde esos espacios fundamentan las razones que hoy llevan a una reflexión filosófica con un horizonte que tiene como primer puerto saldar una deuda histórica.
Dentro de la tradición de lucha en México del movimiento feminista y sobre todo la última mitad del siglo XX, se reconoce a las sufragistas y a las abortistas, las primeras lograron el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres, en particular al voto en 1953 y la posibilidad de ser electas para cargos de representación popular, es decir, las mujeres mexicanas adquieren plenos derechos ciudadanos, por su parte la lucha por el derecho a decidir sobre el cuerpo lleva consigo un debate moral religioso sobre la vida humana lleno de prejuicios, dogmas y fanatismos, por parte de la derecha o la iglesia católica. En tal sentido, las feministas han acercado la discusión a la esfera de la salud pública, acceso a la información y las libertades de conciencia.
El movimiento feminista contemporáneo asume como tarea permanente la denuncia contra cualquier tipo de violencia hacia las mujeres, sea esta simbólica o estructural; por ejemplo, los feminicidios que en el caso mexicano hace ya varios años dejaron de ser exclusivos de la fronteriza Ciudad Juárez y se presentan a lo largo y ancho del país; se sabe que las causas son crímenes de odio y misoginia. Por lo tanto, el feminicidio se convierte en un concepto del discurso feminista estudiado y documentado al reconocer el perfil de las mujeres que sufren la muerte a manos del patriarcado-machismo en contextos concretos. Es así como la consigna política se convierte en la exigencia de un mundo libre de violencia contra las mujeres.
Desde la acción directa las feministas exigen derechos, libertades y se enfrentan a todas las manifestaciones e instituciones que cimientan el patriarcado, es así como desde una realidad lógica discursiva y de organización política, sustentadas en la racionalidad, se justifican las teorías feministas, mismas que motivan a la creación y recreación de conceptos del lenguaje feminista articulado a través de la realidad que viven las mujeres que han asumido como tarea la destrucción del discurso y la obra material patriarcal.
Otras expresiones del feminismo de los últimos años las encontramos en el feminismo comunitario, que si bien es una herencia ancestral de los pueblos originarios también se puede aplicar para cualquier núcleo humano que sustente sus principios en el “don de dar”, en la reciprocidad y las práctica de relaciones igualitarias, a su vez la dignidad es una aspiración de la vida misma que también enarbolan las mujeres feministas negras, campesinas, lesbianas que en diferentes contextos y condiciones abrazan el feminismo.
