Categoría: Deportes

Por: OLGA LIDYA REYNA RIOS / Fecha: junio 4, 2026

Los peloteritos de Monterrey viajaron a la población texana llevando su uniforme de béisbol, unos cuantos guantes y bates, algunas pelotas y en bolsas de papel, una o dos mudas de ropa.

En mayo de 1955 se reunieron los señores Miles Cortez, de la Compañía Metalúrgica Peñoles, S.A., Mathew Fairchild y José González Torres, de la misma empresa, con el fin de estudiar la forma de integrar una Liga en Monterrey al programa de Las Ligas Pequeñas de béisbol con sede en Williamsport, Pennsylvania, a donde se solicitaron todos los datos de organización y reglas. La formación de la Liga no se logró, debido a que se tardaron mucho en la traducción de las reglas.

En enero de 1956, Mr. Pat Witten de la Legión Americana informaba sobre la idea presentada en una reunión del Comité Ejecutivo para integrar una liga de jugadores de 9 a 12 años o la Liga Junior para jóvenes de 15 y 17 años. En febrero de 1956, la Comisión integrada por Jack Neely, Pat Witten, Roberto Jourdan, Héctor de la Garza y Harold “Lucky” Haskins logró obtener la franquicia. La primera directiva se integró así: Jack Neely, presidente; Roberto Jourdan, vicepresidente; Pat Witten, secretario; Héctor de la Garza, tesorero; Harold Haskins, comisionado.

Se trabajó inmediatamente en busca de patrocinadores de los equipos. Habiéndose logrado el apoyo con Botelleros de Vidriera Monterrey, Incas de Anderson Clayton, Tubitos de Tubacero y Mineros de Peñoles. La liga fue llamada Liga Industrial de Monterrey, de donde salió un equipo campeón, pero el representativo de Monterrey fue una selección de los cuatro equipos, ya que en aquella época no había zonas, razón por la que Monterrey tuvo que hacer una ruta difícil hasta llegar a la Serie Mundial y ganar el título, sorprendiendo al mundo del béisbol en 1957.

Los 14 niños beisbolistas, surgidos de los primeros cuatro equipos de beisbol de la Liga Pequeña Industrial de Monterrey, Nuevo León, en su primera temporada y sus tres directivos, viajaron rumbo a McAllen, Texas, en julio de 1957, sin llamar en nada la atención de aficionados y mucho menos de los diferentes medios de comunicación de aquella época, quienes muy poco se ocuparon de informar que existía una categoría de beisbol de pequeños que en el mes de agosto se convirtieron en héroes de su patria, de México y de la América Latina, al obtener invictos el título de Campeones Mundiales de Beisbol de Ligas Pequeñas, en la misma cuna, en el país donde nació el deporte de los bates y las pelotas.

Los peloteritos de Monterrey viajaron a la población texana llevando su uniforme de béisbol, unos cuantos guantes y bates, algunas pelotas y en bolsas de papel, una o dos mudas de ropa. Ellos iban empeñados en ganar a su primer rival y tal vez a un par de otros equipos de la región para llegar a Williamsport.

La cosa no resultó tan fácil, ya que para poder llegar a su meta tuvieron que seguir en ruta de McAllen a Corpus Christi, luego a Fort Worth. Luego habrían de trasladarse a Louisville, Kentucky, y de ahí finalmente a la gran Serie Mundial. Fue un largo viaje de cerca de 50 días coronado por una extraordinaria actuación.

Cada victoria significó un gran triunfo. El compromiso pudo ser superado gracias a las simpatías de los vecinos mexicanos de aquellos lugares, ya que la Embajada Mexicana del Beisbol no iba preparada para un largo viaje, como fue resultando victoria tras victoria.

Así fueron enfilando triunfantes para seguir paso a paso rumbo a la ciudad sede de la Serie Mundial. Los peloteritos de Monterrey fueron derrotando a sus rivales gracias a los lanzamientos de José Maíz, de Ángel Macías, de Enrique Suárez.

De McAllen se trasladaron a Corpus Christi, Texas. Aquí en agosto 5 se midieron a Laredo y, con lanzamientos de Enrique Suárez, ganaron 5 carreras a 0. Al día siguiente tuvieron que enfrentarse a West Columbia y nuevamente Ángel Macías tuvo una gran actuación y lanzó para que sus rivales no anotaran carrera y Monterrey triunfó por 6 a 0.

Continuando la odisea triunfal, los peloteritos de Monterrey tuvieron que viajar a Fort Worth, Texas, para hacer frente al equipo representativo de Houston, Texas, en donde nuevamente el fuerte bateo de los mexicanos se impuso 6 carreras a 4, con el hermético pitcheo de Enrique Suárez, 6 entradas, y de Pepe Maíz, una entrada extra. Y seguían adelante los regiomontanos; ahora su rival sería Waco, Texas, al que derrotaron al son de 11 carreras a 0, con pitcheo de Ángel Macías.

Para entonces los de Monterrey ya eran considerados campeones de sección y monarcas de zona. Y seguían adelante. Ahora debían jugar en Louisville, Kentucky. El 15 de agosto se enfrentaron al equipo de Mississippi, al que dieron paliza de 13 carreras a 0.

Una victoria más los pondría en la Serie Mundial, así que Ángel Macías ocupó la loma de los lanzamientos y dominó por completo a los de Owensboro, Kentucky, y Monterrey les ganó 3 carreras a 0. ¡Estaban ya en el evento del Mundial, había logrado llegar a la sede del béisbol pequeño Williamsport!

Para esa fecha, 17 de agosto, los peloteritos de Monterrey ya estaban en el pináculo de la gloria; habían logrado en su primer año de competencia llegar a la justa final. Todo Monterrey vibraba con sus triunfos y los seguía paso a paso. Las agencias informativas y los medios de comunicación narraban sus triunfos.

México, representado en el béisbol pequeño por un equipo de Monterrey, estaba por primera vez en la final de la justa mundial.

El 22 de agosto de 1957, los peloteritos de Monterrey libraron su primer escollo. Con el excelente trabajo de Enrique Suárez en la loma de las serpentinas, los mexicanos vencieron a Bridgeport, por 2 carreras a 1, y estaban listos para ir por el título mundial. Suárez había dominado a sus rivales en solo cuatro hits. La carrera que puso número a la casa la anotó Fidel Ruiz, en un robo de home, en tanto que la segunda anotación se logró de caballito.

El 23 de agosto de 1957, el escenario para la gran hazaña de Ángel Macías estaba listo… Más de 11 mil espectadores, tanto en las tribunas como en la tribuna natural, una loma que está detrás de los jardines, estaban listos aquel día para ver la gran final de las Ligas Pequeñas. Monterrey, el equipo sensación del torneo, se enfrentaba al fuerte conjunto de La Mesa, California, en el Memorial Park de Williamsport, Pennsylvania.

Pero Ángel Macías subió a la loma de las responsabilidades muy inspirado, confiado, seguro y muy efectivo, en tanto que los compañeros aprovecharon muy bien sus tres hits conectados al lanzador Riley para hacer 4 carreras en la quinta entrada y salir avantes, por 4 a 0, en un juego perfecto, obra del regiomontano Macías, el primero que se daba de la serie de Liga Pequeña, organización que fue fundada en 1939 por Carl E. Stotz.

Monterrey se coronaba campeón mundial de las Ligas Pequeñas en su primer año de participar, dando al mundo del béisbol una verdadera sorpresa.

Se habían alineado por los de Monterrey los jugadores siguientes: Charles, jardinero central; Ruiz, tercera base; Estrello, jardinero derecho; Villarreal, receptor; Treviño, primera base; Ontiveros, entró a correr por Treviño en la quinta entrada y jugó la sexta entrada; Aguilar bateó por Ontiveros.

Fueron recibidos en Washington D. C. por el presidente Richard Nixon. En México fueron homenajeados con una gran recepción por las calles de la ciudad y ceremonia especial en el Palacio de Gobierno.

Sin duda, una gran hazaña, que pensaban no volvería a repetirse…

Bibliografía

Little League World Series. septimaentrada.com 13 de agosto de 2025. https://www.septimaentrada.com/beisbol/serie-mundial-ligas-pequenas-juego-perfecto-mexico-angel-macias-1957 (último acceso: 3 de enero de 2026).

Reina Arjona, José. «La Enciclopedia de Monterrey.» En DEPORTES EN LA SULTANA, de José Reina Arjona, 258-261. Monterrey, N.L.: Grijalbo, 1996.

Sultanes. mediotiempo.com. 13 de mayo de 2023. https://www.mediotiempo.com/beisbol/ninos-campeones-de-1957-la-pasan-mal-que-fue-de-ellos (último acceso: 03 de enero de 2026).