Vicente Fox sucedió en la presidencia a Ernesto Zedillo, quien fue el último presidente del PRI. Con ello terminó la época que inició después de la Revolución Mexicana con la creación del PNR en 1929.
A finales de los años sesenta, el modelo priista de control de las organizaciones sociales ya no funcionaba; así lo demostraba el aumento de las movilizaciones y protestas sociales, ante las cuales la única respuesta del gobierno era la violencia. La represión del movimiento estudiantil en 1968 volvió crítica la situación política. Entonces el poder enfrentó un dilema: endurecer el autoritarismo o mostrar una actitud más favorable hacia la participación política de los ciudadanos.
Además de los universitarios, las organizaciones sindicales y los campesinos exigían cambios. Ante el creciente descontento social, el presidente Echeverría toleró las manifestaciones y movilizaciones populares, pensando que de esta manera recuperaría la confianza de la sociedad y fortalecería al Estado. Para ello propuso una “apertura democrática” que consistió en ampliar la participación efectiva de los partidos políticos, integrar a la vida política a miembros de los grupos guerrilleros, liberar a los líderes estudiantiles presos en la cárcel de Lecumberri, aceptar la crítica de la prensa, como la del periódico Excélsior, y fomentar la organización sindical independiente.
Así surgieron nuevos sindicatos fuera del control del CTM que buscaron combatir a los líderes corruptos. Por ejemplo, en 1972 Rafael Galván fundó el Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (STERM) y en esta época también se estableció el Movimiento Sindical Revolucionario (MSR). Estos sindicatos no solo pedían mejores condiciones laborales, sino que exigían intervenir en la organización del trabajo y en la toma de decisiones sobre la producción y la comercialización de los bienes.
El apoyo a este nuevo sindicalismo fue la base de la alianza entre el presidente y los trabajadores; sin embargo, con los problemas económicos del país, la apertura democrática se frenó y la alianza se rompió. El gobierno se apoyó de nuevo en la CTM para frenar las demandas salariales de los trabajadores.
En julio de 1976, José López Portillo fue el único candidato a la Presidencia de la República y, por supuesto, el ganador de la contienda. Era claro que las elecciones habían perdido sentido para los partidos políticos de oposición y los votantes. Ante esta situación y para eliminar el riesgo de problemas políticos, se impulsó una reforma electoral con la finalidad de integrar a la vida institucional de los partidos y del Congreso a la oposición de extrema izquierda que después de 1968 buscó el cambio social mediante la organización de grupos armados llamados guerrillas, entre los que destacaron la Liga Comunista 23 de Septiembre, el Frente Estudiantil Revolucionario de Guadalajara (FER), EL Partido de los Pobres (PP), el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y el Partido Revolucionario Obrero Campesino Unión del Pueblo (PROCUP).
La Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE), promulgada en 1977, fortaleció a los partidos políticos, les aseguró acceso a los medios de comunicación y financiamiento del gobierno. Además, introdujo un sistema que permitió a los partidos de oposición tener representantes en la Cámara de Diputados de acuerdo con el porcentaje de votos obtenidos. De esta manera, el Partido Comunista Mexicano (PCM), el Demócrata Mexicano (PDM) y el Socialista de los Trabajadores (PST) lograron estar representados en la Cámara de Diputados. El fortalecimiento de los partidos políticos restó fuerza a la organización gremial independiente, pero no acabó con ella; en 1977 nació el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM) y en 1979 la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), agrupación disidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
En los años ochenta, diferentes circunstancias y presiones nacionales e internacionales influyeron en el debilitamiento del Estado y del partido oficial, el PRI, así como en el fortalecimiento de la oposición. La reforma política había sembrado en las clases medias la crítica y, hasta cierto punto, la rebeldía. Entre los grupos empresariales de los estados del norte, como Baja California, Chihuahua, Durango, Jalisco, Nuevo León, Sinaloa y Sonora, brotó el descontento por las recurrentes crisis económicas y por la nacionalización de la banca. El PAN fue uno de los beneficiarios de dicha inconformidad. En 1983 conquistó las presidencias municipales de Chihuahua, Ciudad Juárez y Durango.
En 1985, el PAN logró una votación nacional sin precedentes para la renovación de la Cámara de Diputados y, un año después, disputó el gobierno del estado de Chihuahua. Aunque oficialmente ganó el PRI, el PAN denunció fraude y protestó con huelgas de hambre, bloqueo de carreteras y plantones. El panismo tuvo el apoyo de la opinión pública internacional, del embajador estadounidense y de los obispos del norte del país. No obstante, el residente De la Madrid no cedió a las presiones y defendió la “victoria” del PRI.
En las filas del PRI también surgieron el descontento y la división. Se reprochó al gobierno su falta de sensibilidad a las necesidades populares y su subordinación a los dictados económicos internacionales, hasta el avance electoral del PAN.
En esos años, el priista Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del presidente Lázaro Cárdenas, señaló la necesidad de cambiar el rumbo de la política y cuestionó que el presidente designara a su sucesor. Cárdenas fue uno de los animadores de la Corriente Democrática del PRI, cuyo propósito fue democratizar los medios de elección del candidato presidencial, pero su demanda fue rechazada y Cárdenas y sus seguidores fueron expulsados del PRI.
Cárdenas participó en la campaña presidencial de 1988 como candidato del Frente Democrático Nacional (FDN), una coalición de partidos de izquierda que incluía al Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), el Partido Popular Socialista (PPS), el Partido Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN) y el Partido Mexicano Socialista (PMS), que era el principal partido de izquierda, así como a otras organizaciones pequeñas. También participaron Manuel J. Clouthier por el PAN, Carlos Salinas de Gortari por el PRI y Rosario Ibarra de Piedra por el PRT.
A diferencia de los procesos electorales precedentes, en 1988 el PRI enfrentó a una oposición real. Por primera vez en la historia surgió la posibilidad de que fuera derrotado. Cuauhtémoc Cárdenas despertó el entusiasmo de campesinos, obreros y clases medias, quienes vieron en él la posibilidad de regresar a los ideales de la Revolución.
El 6 de julio las votaciones fueron muy concurridas. Al atardecer, Cárdenas, Clouthier y Rosario Ibarra protestaron contra las irregularidades del proceso y denunciaron el fraude que afectaba principalmente a Cárdenas, quien se declaró vencedor. Desde ese momento y en los días siguientes presentaron, como pruebas del fraude, boletas semidestruidas, fotografías de robo de urnas y actas alteradas. Se organizaron marchas y manifestaciones de inconformidad por todo el país. Finalmente, la Cámara de Diputados, constituida en colegio electoral, dio el triunfo a Carlos Salinas. Una consecuencia positiva de estas elecciones fue la pluralidad política representada en el Congreso. El equilibrio de poderes que establece la Constitución empezaba por fin a cobrar forma…
Bibliografía
Robledo Isaac, Fernando, y José Segoviano Hernández. cienciauanl.uanl.mx 6 de diciembre de 2018. https://cienciauanl.uanl.mx/?p=8402 (último acceso: 3 de enero de 2026).
Secretaría de Educación Pública. «Arma la historia.» En La transición política, de Secretaría de Educación Pública, 176-180. México, D.F.: Secretaría de Educación Pública, 2010.
