Era diciembre de 1982 y los mexicanos ya no creían más en el gobierno después de ver cómo la administración había dejado al país sumido en una crisis y endeudado ¡hasta las orejas! Con lo que costaban las cosas, los obreros y campesinos gastaban todo lo que ganaban; pero no solo ellos la pasaban mal, a la clase media tampoco le alcanzaba para ahorrar; en ese ambiente, Miguel de la Madrid subió a la presidencia (1982-1988).
En ese entonces se afirmaba que a su gobierno le había tocado “administrar la pobreza”, por lo que el objetivo más importante de su gobierno fue frenar la constante alza de precios. Para lograrlo, De la Madrid propuso al Congreso una serie de reformas que limitaban la intervención del Estado, que estaba muy endeudado y no tenía recursos de inversión. Por esa razón, recurrió a la inversión privada y a la venta de empresas públicas que ya no podía administrar.
También el presidente De la Madrid prefirió seguir pagando y ser puntual en los abonos a la deuda externa, así que el gasto público tuvo que “apretarse el cinturón”. En 1986 se reestructuró la deuda externa de nuestro país. A cambio, México debió facilitar la entrada de los productos de toda clase para que pudieran venderse con libertad en el territorio nacional.
Para controlar la inflación, en 1986 el gobierno propuso el Pacto de Solidaridad Económica (PSE), que consistía en un acuerdo entre empresarios, gobierno, sindicatos y organizaciones campesinas para fijar periódicamente precios y salarios. Este pacto se firmó en diciembre de 1987 y frenó con éxito la inflación en muy poco tiempo. De hecho, los dos últimos gobiernos priístas que le sucedieron (Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León) continuaron con las reformas económicas que había comenzado Miguel de la Madrid.
Al asumir la presidencia en 1988, Carlos Salinas de Gortari fijó como objetivos de su gobierno (1988-1994) mantener el control de la inflación y alcanzar un nuevo arreglo con los acreedores internacionales, para así liberar recursos que serían destinados a la inversión pública. Entre 1988 y 1989, la inflación mensual se redujo de 7 a un 1 %. El mecanismo de acuerdo económico fue bautizado como Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico (PECE) y se mantuvo vigente hasta 1992.
De hecho, los dos últimos presidentes priistas (Salinas y Zedillo) tuvieron como propósito instalar un nuevo sistema económico acorde con una tendencia internacional en la que se limitaba la acción del Estado en las actividades productivas y se favorecía que las empresas privadas se hicieran cargo de ellas. Por ejemplo, en 1990 el gobierno del presidente Salinas ordenó que los bancos, las compañías telefónicas, las líneas de aviación, las plantas siderúrgicas, entre otras, fueran vendidos a la iniciativa privada. Durante su gobierno, el presidente Zedillo (1944-2000) privatizó la mayor parte del sistema ferroviario y otorgó a empresas privadas la comunicación satelital.
Sin embargo, la privatización no funcionó como se esperaba y el monopolio público pasó a ser un monopolio privado. Si antes el dueño era el Estado, después lo fueron unos cuantos empresarios. Para resolver esto, en 1989 se publicó un reglamento a la Ley para Promover la Inversión Mexicana y Regular la Inversión Extranjera.
El objetivo de estas acciones era aprovechar las oportunidades que podía traer la globalización. Los intercambios comerciales se realizaban y aún se hacen entre todos los países del mundo. Además de inevitable, era necesario que las relaciones económicas de México se ampliaran y se diversificaran. Por ejemplo, en 1993 se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Estados Unidos y Canadá. Para el año 2000 se habían firmado acuerdos comerciales con Bolivia, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Nicaragua, la Unión Europea, El Salvador, Guatemala y Honduras.
México ya tenía muchos más amigos dispuestos a ayudarlo que años atrás. Este modelo funcionó, en el sentido de que su continuidad trajo estabilidad a pesar de la crisis ocurrida en diciembre de 1994.
Con el TLCAN se eliminaron las barreras para el comercio entre los tres países de la región. El mercado mexicano se abría a productos norteamericanos y canadienses, así como el mercado de nuestros vecinos se abría a los productos mexicanos. Existía la esperanza de que con el Tratado se generaran más empleos y que la emigración disminuyera considerablemente.
México debió integrarse a la nueva dinámica mundial, que esta vez estaba regida por los intercambios comerciales, así que durante los años noventa los esfuerzos diplomáticos fueron dirigidos a las relaciones comerciales y financieras. En 1994 el país entró en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y en 1995 participó en la creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Todas estas acciones obedecían a un cambio del modelo económico; se buscaba poner al país a tono con los cambios en el mundo, pero estas reformas no resolvieron en lo inmediato los problemas de desigualdad y pobreza.
El 1 de enero de 1994, la ilusión de la modernidad cayó con el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), un movimiento armado que pugnaba por los derechos de los pueblos indígenas, lo que daba cuenta, entre otros aspectos, de la persistencia de las condiciones de desigualdad social en que se encontraba todavía nuestro país.
Por otra parte, a Ernesto Zedillo le tocó heredar la crisis financiera de 1994; debía cumplir con el pago de la deuda o afrontar duras consecuencias. El presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, organizó el paquete de rescate financiero más grande de la historia destinado a un solo país, el nuestro. Ahora que México debía más, tenía que ahorrar para solventar todos sus gastos, por lo que se decidió subir los costos de los servicios, así como los impuestos.
En resumen, en estos años los ricos se hicieron más ricos y los pobres más pobres. Seguíamos siendo un país lleno de desigualdades y necesitado de cambios en su economía.
Bibliografía
Laura Romero. gaceta.unam.mx 10 de febrero de 2020. https://www.gaceta.unam.mx/la-reconstruccion-del-pais-en-el-siglo-xx-tarea-dificil-de-lograr/ (último acceso: 2 de enero de 2026).
Secretaría de Educación Pública. «Arma la historia.» En La deuda externa y la economía del país en el último tercio del siglo XX, de Secretaría de Educación Pública, 192-196. México, D.F.: Secretaría de Educación Pública, 2020.
