Categoría: Historia

Por: OLGA LIDYA REYNA RIOS / Fecha: abril 30, 2026

El dinamismo que el ferrocarril imprimió a la vida del país impulsó un crecimiento económico y una comunicación que nunca se habían visto.

El dinamismo que el ferrocarril imprimió a la vida del país impulsó un crecimiento económico y una comunicación que nunca se habían visto.

Desde mediados del siglo XIX, importantes avances tecnológicos como los barcos de vapor y los ferrocarriles redujeron el costo del transporte de mercancías y personas; de esta manera, se estrecharon los lazos que unían las distintas regiones del mundo y, en consecuencia, aumentaron el comercio, la migración (el traslado de personas de un país a otro, de una región a otra) y el flujo del capital (que es el intercambio de una región a otra de dinero o máquinas para mejorar la producción). Debido a la constante violencia que vivió hasta finales de la década de 1860, México entró tarde en este proceso. En 1873, durante el gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada, se terminó de construir el ferrocarril que unía la capital con el puerto de Veracruz, a pesar de que desde la década de 1830 había proyectos para su construcción. A partir de ese momento, el sistema ferroviario experimentó un rápido desarrollo.

El ferrocarril impulsó un crecimiento económico que no se había vivido antes en nuestro país, el cual se vio acompañado por una creciente demanda de productos minerales y agrícolas (plata, henequén, tabaco, café, cacao, azúcar, algodón y vainilla, entre otros). Además, hubo mejoras de carácter tecnológico, como el uso de máquinas que reducían los costos de producción en la industria. Con ello, empezaron a llegar empresarios extranjeros dispuestos a invertir su dinero en México.

Durante el siglo XIX, entre 1860 y 1900, la población pasó de 6 millones de habitantes en 1810 a 8 millones en 1865. En 1910 se contaba ya con ¡más de 15 millones de habitantes!, es decir, dos veces y media más que en 1810.

Por otra parte, entre 1860 y 1900 la producción nacional por habitante (lo producido por la industria, la minería, la agricultura, el comercio, entre otras actividades) se duplicó debido en buena parte a la estabilidad política que comenzó a tener el país, pues las personas en lugar de ir a luchar o protegerse en sus casas de las constantes batallas, tenían la posibilidad de ir a trabajar, o bien, de mejorar sus propios negocios, comprar, vender o trasladarse, actividades necesarias para hacer crecer su economía, o al menos para “vivir al día”.

Entre 1873 y 1910, la red ferroviaria pasó de 540 a más de 19500 kilómetros. En un país montañoso en el que la mayor parte de las mercancías se compraban donde eran producidas y las que se vendían fuera se transportaban a lomo de mula, el tren representó un progreso muy importante, ya que redujo los gastos y los tiempos de traslado.

Pero no todos los mexicanos pudieron beneficiarse con estas transformaciones positivas. Las posibilidades para un comerciante que ya podía trasladar su mercancía por ferrocarril no eran las mismas que para un campesino pobre.

Bibliografía

mexicodesconocido. mexicodesconocido.com.mx. 2025. https://www.mexicodesconocido.com.mx/ferrocarril-ruta-vital.html (último acceso: 29 de diciembre de 2025).

Secretaría de Educación Pública. «Arma la historia.» En El tren del progreso… ¿para todos?, de Secretaría de Educación Pública, 96-99. México, D.F.: Secretaría de Educación Pública, 2010.