Categoría: Historia

Por: OLGA LIDYA REYNA RIOS / Fecha: mayo 14, 2026

Durante la Segunda Guerra Mundial se suprimió el sector militar del PRM y se fortaleció al sector popular, integrado en su mayoría por profesionistas y empleaos de gobierno, entre otros civiles.

La riqueza petrolera de México, que explotaban compañías extranjeras, se volvió propiedad de la Nación Mexicana de acuerdo con el Artículo 27 de la Constitución y la Ley de Expropiación que expidió Lázaro Cárdenas.

Con la llegada de Lázaro Cárdenas a la presidencia, el Maximato pronto vio su fin, pues Cárdenas decidió emanciparse del poder de Calles, estableciendo alianzas políticas y desplazando a jefes militares y gobernadores que apoyaban al presidente anterior.

Así mismo, Cárdenas hizo cambios importantes, tales como la nacionalización de los ferrocarriles y del petróleo, los mismos que se buscó consolidar refundando el propio PNR. En adelante, este partido sería una estructura formada por corporaciones (es decir, por organizaciones que representan los intereses de ciertos grupos de diversos sectores de la sociedad) y no por individuos.

El sector obrero estaría representado por la Confederación de Trabajadores de México y el campesino por la Confederación Nacional Campesina, y también había sectores militar y popular. De esta manera, en 1938, el PNR se convirtió en el Partido de la Revolución Mexicana (PRM), que contaba con cuatro millones de miembros.

Muchos de los revolucionarios de los años veinte y treinta pensaban que no convenía que las mujeres votaran porque podrían apoyar a la Iglesia. En 1937, Cárdenas envió un proyecto de reforma para otorgar el derecho al voto a las mujeres, que finalmente no se concretó, ya que fue en 1953 cuando se estableció el sufragio femenino en toda la República.

Hubo sectores, desde campesinos católicos hasta clases medias, que no estaban de acuerdo con las reformas de Cárdenas; estas inconformidades propiciaron la fundación de otras organizaciones políticas, entre ellas el Partido Acción Nacional (PAN), el cual fue fundado en 1939 por activistas católicos e intelectuales encabezados por Manuel Gómez Morín.

Estas reformas provocaron tensiones entre los mexicanos, por lo que el gobierno de Cárdenas decidió suavizar sus políticas en los dos últimos años de su mandato. Y en su camino hacia la conciliación, el PRM nombró candidato a la presidencia a lo que se conoce como un político moderado, a un político cuyas decisiones no afectarían de manera grave a diversos grupos del país; este político fue Manuel Ávila Camacho, que era secretario de Guerra y quien llamó a los mexicanos a la “unidad nacional”. El Partido Revolucionario de Unificación Nacional, PRUN, postuló a Juan Andrew Almazán, que fue derrotado por Ávila Camacho en unas elecciones no precisamente transparentes.

En 1940, Ávila Camacho llegó a la Presidencia de la República en plena Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y se esforzó por reconciliar a todos los grupos sociales con un llamado a la Unidad Nacional para superar los desacuerdos que habían provocado las medidas radicales del cardenismo.

Durante la Segunda Guerra Mundial se suprimió el sector militar del PRM y se fortaleció al sector popular, integrado en su mayoría por profesionistas y empleados de gobierno, entre otros civiles. En 1946 fue elegido presidente un civil, Miguel Alemán Valdés, que convirtió al PRM en Partido Revolucionario Institucional (PRI).

A este partido se adhirieron las organizaciones campesinas y obreras (CTM, CNC), pertenecientes al PRM. Pero, al paso del tiempo, se vio que este partido era un instrumento de control político.

Los presidentes que gobernaron de 1946 a 1970 fueron Miguel Alemán Valdés (1946-1952), Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958), Adolfo López Mateos (1958-1964) y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970). Todos ellos llegaron a la presidencia como candidatos del PRI, que en esos años obtenía mayorías de más de 75 % de votos en las elecciones.

Parecía que México vivía un gobierno democrático. En efecto, los gobernantes eran elegidos periódicamente en elecciones en las que participaba más de un partido político; sin embargo, la concentración de la autoridad en el presidente de la República y el predominio del PRI en el poder no permitían el ejercicio de una democracia real.

En 1960, los gobiernos de la Revolución podían hacer un recuento optimista de sus logros; sin embargo, el crecimiento había traído problemas como la desigualdad y la pobreza. La Revolución cubana, que llegó al poder en enero de 1961, fue un acontecimiento que provocó en México, igual que en otros países latinoamericanos, el temor de que la experiencia se repitiera por el efecto combinado de la desigualdad, la miseria y la represión política. El triunfo de los revolucionarios cubanos representaba la aparición de una alternativa posible y se podían cuestionar los avances que habíamos alcanzado los mexicanos en la lucha contra la desigualdad y la pobreza. Igual que en otros países, en México algunas personas y ciertos grupos consideraron que era urgente poner fin a las condiciones antidemocráticas y de injusticia que había en muchos países latinoamericanos en esa época. Cuando Gustavo Díaz Ordaz llegó a la Presidencia de la República, la estabilidad política del país se vio amenazada por las manifestaciones de inconformidad y las protestas de diferentes grupos sociales que demandaban mayor libertad: estudiantes universitarios y politécnicos de la Ciudad de México, médicos de hospitales públicos, así como fuerzas sociales muy diversas, sectores populares y de clase media. El gobierno no tenía muchos instrumentos para resolver esos problemas dada la debilidad del Congreso y la cerrazón de la prensa y ante la ausencia de partidos de oposición fuertes. En lugar de resolverlos intercambiando puntos de vista, recurrió a la represión policiaca y hasta militar. Esto ocasionó que en nuestro país se perdiera la confianza en los derechos de libre expresión y de agrupación de estudiantes y trabajadores.

Pese a la reacción violenta del gobierno, el movimiento estudiantil fue creciendo; en algunas manifestaciones contra Díaz Ordaz llegaron a participar hasta 400000 personas. El enfrentamiento era inquietante, aún más porque el gobierno estaba preocupado por la proximidad de los Juegos Olímpicos. La imagen de México como país “democrático” se estaba poniendo en duda y varias naciones comenzaron a desconfiar de la capacidad del gobierno mexicano para resolver el conflicto.

El problema se agudizó cuando en la tarde de octubre 2 de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas, ubicada en Tlatelolco, aproximadamente 4000 personas convocadas por el Consejo Nacional de Huelga (CNH) de los estudiantes, fueron rodeadas por casi 5000 soldados del ejército y las guardias presidenciales y se desató una balacera que provocó el pánico de las personas que ahí se encontraban. Durante décadas el número de víctimas fue desconocido, hasta que en los años noventa nuevas investigaciones concluyeron que hubo cientos de heridos y 49 muertos (algunos soldados y la mayoría ciudadanos comunes). Fueron encarcelados los líderes del CNH y cerca de 2000 personas más, muchas fueron liberadas los siguientes días. Otras fueron torturadas y permanecieron en prisión por algún tiempo.

Los Juegos Olímpicos se desarrollaron, aunque las imágenes de la represión del movimiento estudiantil desenmascararon el autoritarismo del sistema político y llamo la atención sobre los problemas sociales más graves del país: la desigualdad y la pobreza.

El prestigio del PRI fue dañado y su manera de pensar y actuar se juzgó severamente. Desde entonces, la sociedad que estaba dividida en clases sociales y entre regiones ricas y pobres, quedó fracturada también por ideas y corrientes políticas contrarias.

Bibliografía

nuevaescuelamexicana. nuevaescuelamexicana.org. 2026. https://nuevaescuelamexicana.org/sistema-politico-mexicano-caracteristicas/ (último acceso: 02 de enero de 2026).

Secretaría de Educación Pública. «Arma tu Historia.» En El surgimiento del sistema político actual, de Secretaría de Educación Pública, 156-163. México, D.F.: Secretaría de Educación Pública, 2010.