Categoría: Filosofía

Por: MARTIN OSVALDO PEREZ SANCHEZ / Fecha: mayo 21, 2026

En el Antiguo Testamento se menciona un pasaje desolador, se trata de Job y su tragedia, pero ¿merecía todas las calamidades que sufre? ¿Y cuál pudo ser el motivo de fondo de sus desgracias?

Al tener un acercamiento al libro de Job, el cual describe las desventuras de un hombre fiel y justo que sigue los mandatos de Dios, pero por designio de este último, sufre una gran cantidad de sufrimiento físico y mental. Se describe que Job era un hombre próspero dentro de su núcleo social, desde lo económico y con la comunidad que lo rodeaba. También se hace mención de que su familia posee una buena comunicación, tanto con el patriarca como entre ellos. Todo lo que posee, Job lo atañe a las bendiciones de Dios y a su obediencia hacia él.

Pero dentro de la historia se presenta un suceso que detona la desventura del protagonista. El “adversario” se presenta ante Dios y este insinúa que su siervo más fiel (siendo Job este siervo) solo lo sigue por todo aquello material que posee. Ante esta insinuación, Dios permite que el “adversario” pueda arremeter contra Job, tratando de demostrar que Job tiene cimentada su fe fuera del mundo material, dejando solo una consigna: “que se respete su vida”.

Acto siguiente: el “adversario” hace su acción, la cual es retirar todos sus bienes materiales, esperando que Job maldiga tales acciones, lo cual no sucede, puesto que para el protagonista todos los designios de Dios tienen un propósito mayor que él como ser humano. El “adversario”, al ver lo sucedido, vuelve con más argumentos sobre la arrogancia de Job y su falso compromiso con Dios, ahora proponiendo que se le retire toda su familia y que su parentela lo rechace, teniendo solo la fe de Dios para que lo consuele.

Dios deja nuevamente la tarea al “adversario”, a lo que acto siguiente, este mata a la familia de Job y hace que sus allegados lo desconozcan, probando una vez más la fe de Job ante la desgracia, el cual vuelve a dar gracias por lo decidido por Dios. Pero aun así el “adversario” no está conforme al ver que la fe de este hombre no flaquea y propone una última acción, la cual es causarle el dolor físico por medio de enfermedades y malformaciones, con lo cual piensa que, con ello, Job se derrumbará ante tal hecho. Dios accede ante tal propuesta, teniendo en cuenta siempre la única regla que puso como condición para la prueba de Job: “que se respete su vida”.

Dicho “adversario” hace su trabajo, el cual consistió en: “herir a Job con una sarna maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza y Job tomaba una teja para rascarse con ella, y estaba sentado en medio de un muladar, en total soledad”. Por lo cual clama a los cielos por sus desgracias, por todo lo vivido, por todo aquello que tuvo y que se alejó, por todo lo que amó y que murió. Las formulaciones en su mente no encontraban un motivo claro para semejante castigo, que cada vez él veía como una afrenta de Dios contra él. Pero, ¿por qué Dios dejaría que pasaran estas cosas a su oveja más fiel?

Siendo este el punto medular del pasaje, el cual nos presenta la pregunta que todo ser humano se ha hecho en algún punto: ¿Por qué a mí? Principalmente, hacemos la pregunta cuando se presenta alguna complicación grave o una desgracia que marcará de por vida al sujeto. Ante tales circunstancias, las personas creyentes en un Dios dan por sentado que es un mandato divino por el cual sucedió tal hecho. Como Job, hacen la pregunta para que Dios les responda, pero no hay una respuesta.

El sufrimiento del protagonista nos hace reflexionar sobre el propósito de la fe, haciendo la comparativa de nuestra fe y la de Job. Si él, que vivió más desventuras, siguió creyendo en Dios y su voluntad, ¿por qué nosotros no deberíamos superar cualquier adversidad que se nos presente?

El pasaje en sí mismo da prueba de la fe del hombre si es que en realidad está postrado ante Dios, cuestionando al lector si es que en realidad se llegaría hasta esas instancias para llevar a cabo los designios de Dios.

Pero nos llegan preguntas al recapitular el principio del pasaje y ver cómo se desarrolla la historia: Si Dios ya sabía lo que sucedería (puesto que es omnipotente, omnipresente y omnisciente), ¿por qué dejó que Job sufriera todo lo que le sucedió? ¿Por qué tenía que dejar que el “adversario” arremetiera contra Job? ¿Qué tenía que demostrarle al dejarlo martirizar a Job?

No se ha mencionado el final del relato, para caer en cuenta de estas preguntas. Después de que Job cuestionara y se lamentara toda su vida hasta ese momento en que está totalmente derrotado físicamente, llegan tres personajes que le cuestionan justamente qué ha hecho para enfurecer a Dios y que beba de su venganza. A lo que el protagonista responde que solo ha seguido los mandatos de Dios. Estos personajes insisten en que no es posible y que juzgan a Job de calumniador y tratan de que se arrepienta para caer en gracia de Dios nuevamente.

Job sigue en su defensa y quiere un acercamiento de Dios con él, que le mencione por qué está pasando todo esto, por qué lo ha abandonado, que se explique y que sea justo. Dios se presenta ante él en forma de un torbellino y comienza a mediar palabra con Job. No da una explicación, sino que comienza a amedrentar a Job con proposiciones que lo hacen ver como una persona que no puede comprender los pensamientos de Dios, sus formas de trabajar y sus planes que tiene para la creación. Puesto que menciona Dios:

“Fájate como un hombre, que voy a preguntarte, tú me responderás. ¿Intentas en verdad romper mis juicios?, ¿me vas a condenar con tal de quedar tú justificado? ¿Tienes un brazo tú como el de Dios y a truenas con voz, como Dios con la tuya?”

Las respuestas de Dios son justamente de cómo es que no se le debería cuestionar, sino aceptar dichos designios, puesto que el hombre no puede comprender a su creador, por ser solo una más de las voluntades de este último. Siendo así que Job acepta todo lo que le está pasando desde el marco de la voluntad sin justificación, solo es rendirse ante Dios y ante dicha rendición, Dios vuelve a darle todo lo que poseía: más tierras, más animales, forma una nueva familia y alargó su vida hasta ciento cuarenta años, todo gracias a que no dejó de creer.

Las preguntas vuelven a asaltar los puntos clave del relato. ¿Qué se tenía que demostrar? Que Job era un hombre obediente de Dios, pero si este último ya lo sabía. ¿Que el “adversario” no corrompe la fe de un hombre? No había que demostrarle nada al “adversario”; solo pareciera que quería poner a prueba a Dios ante las circunstancias de Job. ¿Y su sufrimiento sirvió para enaltecer a Job? En algunas lecturas, se hace mención de que Job pecaba de soberbio justamente porque obedecía a Dios y pretendía estar en condiciones de gracia con él, pero ante lo vivido dejó de serlo, dejó de lado aquello que llamamos: “si actúas bien, bien te irá en la vida”. Puesto que el pasaje, justamente, Job hace mención de este punto, hablando de que “los impíos obtienen la gracia de Dios y los justos son los que más sufren la mano dura de Dios”, pero esto lo menciona en el punto más alto de su sufrimiento y desesperanza.

Si bien el pasaje es uno de los desolados ante el silencio de Dios en los momentos más duros que puede vivir un ser humano, como lo son las tragedias y desgracias a lo largo de la vida, este mismo también habla de la fortaleza espiritual que se debe poseer ante estas, claro, desde el marco de la creencia teísta, donde un Dios habla a través de sus actos y el hombre debe aceptar sin más, puesto para no sufrir más o para esperar que termine el dolor.

Bibliografía

Libro de Job. (2011). (F. Serrano, Trad.) México D. F.: Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.