El suicidio en el estado de Chihuahua ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una emergencia de salud pública, que no solo pone en evidencia la creciente crisis de salud mental en la región, sino que también refleja las profundas secuelas sociales y económicas de factores como la violencia, el aislamiento, estrés laboral o familiar, problemas interpersonales, abandono y la depresión que afectan a miles de familias chihuahuenses.
En 2023, la entidad registró 561 suicidios, que alcanzan una tasa de 15.5 suicidios por cada 100,000 habitantes, la más alta del país y más del doble del promedio nacional, que fue de 6.8 según el INEGI. Estas cifras no solo colocan a Chihuahua en una posición crítica a nivel nacional, sino que reflejan una tendencia sostenida y creciente en los últimos años.
Para dimensionar el problema, basta decir que una persona se quitó la vida cada 15 horas en el estado durante ese año. Esta tragedia silenciosa impacta con más fuerza a los hombres jóvenes entre los 15 y los 29 años, aunque ningún grupo demográfico está exento. Las estadísticas no solo representan números fríos; detrás de cada caso hay historias truncadas, familias rotas y comunidades afectadas.
El método más recurrente de quienes cometieron suicidio fue ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación, con 85.5% de los casos. De esta cifra, 85.7% correspondió a hombres y 84.7% a mujeres. En el caso de los hombres, el segundo método que más se utilizó fue disparo con arma de fuego, con 6.4%. En el caso de las mujeres fue el envenenamiento con 9.9%.
El principal lugar donde se cometían los suicidios era en la vivienda particular, con 66.6% para estos casos , el porcentaje de mujeres fue de 73.0%: 7.9 porcentuales más que en el caso de los hombres, que fue de 65.1%. Del total de los suicidios, 5.7% se dio en la vía pública; 2.3%, en una granja, y el 14.2% de los casos no se especificó el lugar de la ocurrencia.
Estos datos no son solo la punta del iceberg de una crisis completa. para comprender mejor, es necesario analizar también el estigma que rodea a la salud mental y las respuestas institucionales que buscan prevenir más tragedias .
