El breve pero profundo período de Felipe Carrillo Puerto al frente del gobierno de Yucatán (1922-1924), bajo el Partido Socialista del Sureste (PSS), es uno de los episodios más interesantes de la Revolución Mexicana. No solo podemos pensar en hechos específicos como el legado de Carrillo Puerto, sino que se exige una reflexión profunda sobre las posibilidades y las tragedias de un proyecto político drástico en un contexto de abismal desigualdad.

Carrillo Puerto fue elegido gobernador en noviembre de 1921 y tomó posesión el 1° de febrero de 1922; emitió un gran y honorable discurso en lengua maya en el que juró cumplir y hacer cumplir la Constitución, así como los postulados de los Congresos Obreros realizados en Motul e Izamal (INEHRM). Estos postulados eran las demandas sociales y laborales que buscaban la igualdad junto con el fin de la explotación henequenera.
El movimiento yucateco no surgió de la nada; nace de un terreno fertilizado por la brutal explotación de los campesinos mayas en las haciendas (Joseph, 1992). Carrillo Puerto, conocido como el “Apóstol de la raza”, tomó la experiencia reformista previa y la llevó a una dimensión inédita, apoyándose en las influyentes Ligas de Resistencia Socialista (Pérez, 1980). Estas ligas no eran solo un aparato político, eran una base social de poder popular que se integraba principalmente de campesinos, obreros y mujeres.
Aunque Carrillo Puerto abrazó la etiqueta de “socialista”, su proyecto se centró en implementar reformas concretas que buscaban la dignidad del ser humano, la equidad y la justicia social, poniendo los intereses colectivos por encima de los individuales. Para él, el socialismo significaba la liberación de los oprimidos. Desde la gubernatura, implementó una serie de medidas revolucionarias.
1. La Dignidad de la Mujer: Rompiendo cadenas sociales.
Carrillo Puerto fue pionero en la lucha por los derechos de la mujer en México. Su visión iba más allá de lo económico, buscando la emancipación social y legal.
Derechos políticos: Impulsó el voto y la participación política de las mujeres, un paso histórico para la época.
Emancipación legal: Promulgó la Ley de Divorcio, permitiendo a las mujeres poner fin a matrimonios infelices y recuperar su autonomía personal (Taracena, 1935).
Educación y salud: Estableció servicios médicos y jurídicos gratuitos, entendiendo que la salud y la protección legal eran esenciales para la dignidad femenina.

2. Dignidad Indígena y Justicia Agraria: El fin de la explotación.
Su gobierno se enfocó en devolver la tierra y la voz a los campesinos mayas, terminando con el sistema de explotación en las haciendas henequeneras.
Reforma Agraria Radical: En menos de dos años, entregó más de medio millón de hectáreas a las comunidades, repartiendo un total de 664 mil 835 hectáreas entre unas 30 mil familias. Esto socializó la producción en los ejidos, destruyendo el poder económico de los terratenientes henequeneros (Joseph, 1992).

Educación bilingüe: Fundó la primera Academia de la Lengua Maya en la región e impulsó la educación en la lengua local. Su primer discurso como gobernador lo dio en maya, un acto simbólico de reconocimiento a la cultura y la identidad indígena. Creó más de 400 escuelas públicas. Realizo la promulgación del decreto para la Fundación de la Universidad Nacional del Sureste, actualmente Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), (uady.com).
Realizo la mejora de la movilidad: Impulsó la construcción de caminos para unir a las comunidades y facilitar el traslado de los yucatecos, sacando a los pueblos del aislamiento (contralínea.com).
3. Reparto justo de la riqueza y Derechos laborales.
Implementó una legislación avanzada para garantizar un reparto más equitativo del valor generado por el trabajo.
Defensa del trabajador: Promulgó leyes avanzadas como la Ley del Inquilinato (que regulaba las rentas para evitar abusos), la fijación del salario mínimo, la jornada de ocho horas y servicios médicos gratuitos.
La audacia de estas reformas y la radicalidad del proyecto carrillista crearon una reacción violenta de la oligarquía yucateca. La burguesía y los hacendados, viéndose afectados sus privilegios, financiaron el golpe militar del levantamiento delahuertista. La tragedia se consumó la madrugada del 3 de enero de 1924, cuando Felipe Carrillo Puerto fue fusilado junto a sus hermanos y varios colaboradores.
Su gobierno significó un quiebre profundo con el orden porfirista en Yucatán, priorizando al proletariado, a los campesinos y a la mujer como sujetos llenos de dignidad. Las medidas que adoptó fueron la expresión de un socialismo agrario y obrerista que buscó incansablemente la justicia y la dignidad humana. La pregunta histórica que persiste es doble: ¿Fue el colapso del proyecto su propia debilidad e insostenibilidad? O, por el contrario, ¿fue tan efectivo en su profunda transformación social que las élites no tuvieron otra opción que recurrir al asesinato para mantener el statu quo?

Referencias.
Joseph, G.M. (1992). Revolución desde afuera: Yucatán, México y los Estados Unidos, 1880-1924. Fondo de Cultura Económica.
Medina, H. (1982). El socialismo de Yucatán y la Revolución Mexicana. Ediciones de la Universidad de Yucatán.
Pérez Arce, F. (1974). Felipe Carrillo Puerto: El Apóstol de la Raza. Ediciones de Cultura Popular.
Pérez, G. (1980). Las Ligas de Resistencia Socialista de Yucatán. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM).
Rojas, R. (1984). El martirio de Carrillo Puerto. Secretaria de Educación Pública.
Taracena, A. (1935). Felipe Carrillo Puerto, mártir de la Revolución Mexicana. Ediciones Botas.
https://www.inehrm.gob.mx/sitios/proceres/index.php?p=felipe-carrillo
https://uady.mx/noticias/url/perdua-legado-de-felipe-carrillo-a-cien-anios-de-su-cobarde-asesinato-uady




