Categoría: Filosofía

Por: LEONEL FELICITOS MENDOZA MARTINEZ / Fecha: septiembre 4, 2025

Concepto conflictos pareja 52683 42195

Crecimiento, estancamiento y el choque entre ideales opuestos, la tragedia es una condición permanente de la historia humana.

“Acepta las cosas que no puedes cambiar, ten el valor de cambiar las cosas que puedes” es parte de la Oración de la Serenidad, atribuida al teólogo estadounidense Reinhold Niebuhr.

Esta frase nos recuerda que no somos dioses, somos humanos débiles y con defectos. La guerra, la amistad, el arrepentimiento y el amor son temas muy humanos. La guerra es cruel, pero también es inevitable. El mundo muchas veces es un lugar frío y la tragedia es una condición permanente de la historia humana.

En la guerra se alimentan muchos de los peores aspectos de la humanidad y al final dejan sufrimiento en todos los bandos.

Matarías a miles de personas para que el mundo sea perfecto, un mundo sin guerra, sin hambre, sin problemas, pero también sin libre albedrío, porque técnicamente lo que nos hace personas, no son los momentos más felices que hemos tenido en la vida, sino los momentos más bajos que hemos tenido. Eso es lo que nos forja como personas cómo hemos superado las dificultades, y si no hay dificultades, no superamos nada.

Aunque se sabe que nuestro estilo de vida es perjudicial para el planeta, la gran mayoría de nosotros pasamos por alto todo ello y nos enfocamos solo en nuestros intereses o los de nuestros cercanos. Los humanos son inherentemente egoístas, está codificado en nuestro cerebro porque necesitábamos ser egoístas cuando vivíamos en las cavernas. Todavía lo tenemos dentro de nosotros, hay gente que es menos egoísta que otra, pero todo el mundo hace lo que hace porque la genera un beneficio directo o indirecto y hasta que todo eso desaparezca, no vamos a tener un mundo donde estemos todos unidos.

Piénsalo de la siguiente forma: el sacrificarlo por otros, olvidándote de tu propio bienestar, siempre existe el riesgo de que las cosas no salgan bien o que las personas a las que les diste todo terminen dándote la espalda. Todos esperamos que nuestros seres queridos sean perfectos y cumplan con los requisitos de amor y lealtad que se espera de las familias. Sin embargo, esto muchas veces no es así y es importante también cuidarse a uno mismo para no perderlo todo.

Todo el mundo tiene partes oscuras dentro de ellos, pero tarde o temprano tienes que aceptarlo, tienes que aceptar que esos pensamientos oscuros también son parte de ti. Solo tienes que aprender a vivir con ellos. No todo el mundo es egoísta, es parte de nuestra naturaleza.

El sufrimiento, la tristeza y la autodestrucción tienen diversos rostros. Hay muchos caminos para la ruina humana, los ideales pueden fácilmente estancarse y hacerse obsoletos, pueden ayudarte y hacerte una mejor persona si se les da un uso adecuado. Pero si se les ve como una ley absoluta, es probable que te lleven a la ruina.

Hay que recordar también que la maldad verdaderamente puede existir en la sociedad y no todo se debe a que las circunstancias obligaron a personas normales a ser malvadas.

Cada persona tiene su propia ideología y forma de actuar, según él cree que es lo que está bien.

La definición del bien y el mal ha cambiado a lo largo del tiempo y varía de cultura en cultura y de persona en persona. Algunos conceptos que tenemos en un alta estima pueden ser fútiles en el largo plazo.

En esta era, todo se trata de entretenimiento sin propósito ni dirección; la mayoría se conforma con sentir placer sin aportar nada a un logro mayor como la sociedad

La vida y la humanidad no solo consisten en amor, lealtad y otros atributos positivos, sino que también esta está inevitablemente ligada a aspectos negativos y defectos que se repiten en generación a generación. Ser idealista en extremo y obsesionarse con el resultado deseado te hará evitar poder cambiar el rumbo, ampliar tu perspectiva y mejorar tus sueños.

La realidad es que ninguna emoción ni acción humana son inherentemente buenas o malas, sino que depende de la forma en que se expresan respeto a un contexto.

Existe un concepto llamado “la sombra”, acuñado por Carl Jung. Básicamente, son esos rasgos tuyos que no aceptas como parte de ti llevando un problema, pues, al negarla, es algo común es que la persona termine exteriorizando por impulsos sin tener control.

No le temas a tus propios oscuros sentimientos. En vez de eso, es ese miedo del que en realidad debes cuidarte. No te pierdas a ti mismo en esos oscuros sentimientos, pero tampoco los elimines, juzga todo lo que sea parte de ti y avanza con ellos.

Existe un arquetipo llamado “la sombra”, acuñado por Carl Jung, definido como los aspectos oscuros de nuestra personalidad, uno que contiene, deseos, impulsos, emociones y aspectos de nuestra psique que socialmente son considerados indeseables. A menudo lo reprimimos en lo más profundo de nuestras mentes, sin saber que las consecuencias de hacerlo pueden ser muy graves.

Las sombras son aspectos de nuestra personalidad que reprimimos o negamos porque no encajan con la imagen que queremos proyectar o aceptar de nosotros mismos. Esta sombra contiene elementos como deseos, impulsos y aspectos que no necesariamente son malos, pero que por alguna razón probablemente social o cultural hemos decidido rechazar y enterrar en lo más profundo de nuestro ser.

Según Jung, la sombra es parte de nuestro inconsciente y, si no la reconocemos y la enfrentamos, puede influir negativamente en nuestras vidas, ocasionando que tengamos comportamientos conflictivos o impulsivos.

La sombra no solo consiste en tendencias moralmente reprobables. Existen cualidades positivas en nuestra sombra que debemos reconocer y adoptar como parte de nuestra personalidad, que de hecho muchas personas tienen una gran tensión interna por no asumir estas características propias, con la intención de querer encajar con la imagen social que queremos dar.

La clave de la sombra es no negar con falsa dignidad que tú jamás serías egoísta, injusto, cruel o mezquino, sino que admitas que podría hacerlo, pero eliges ser mejor.