Categoría: Filosofía

Por: JUAN ANTONIO S. CITALÁN / Fecha: abril 6, 2026

Extracto de ponencia presentada en el Segundo Congreso Internacional de Marxismo y Psicología. Parte 1: Fundamentos marxistas de la historia, la sociedad y la familia.

Es importante comenzar con la aclaración sobre la concepción marxista de la historia.
El factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Es relevante aclarar esto debido a que muchos intelectuales tergiversan esto, reduciéndolo a que el factor económico es el único determinante; esto, en definitiva, convertirá la tesis marxista en una frase vacía, abstracta y absurda.
La situación económica es la base, pero los diversos factores de la superestructura que sobre ella se levantan ejercen también su influencia sobre el curso de las luchas históricas y determinan su forma.
Ejemplo de esto son las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados, las constituciones, las formas jurídicas y el reflejo de estas luchas reales en el cerebro de todos los participantes, directa o indirectamente, las teorías políticas, filosóficas, las ideas religiosas y el desarrollo ulterior de estas hasta convertirlas en un sistema de dogmas. ¿Y qué es todo esto, la base o aspectos de la cultura.
La cultura es producto del ser humano, es producción social y está determinada por relaciones sociales de producción, a su vez determinada por el desarrollo de las fuerzas productivas materiales.
Las relaciones sociales crean la estructura de la sociedad; la base económica de la sociedad, el modo de producción, condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual. “No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”.”
Tomemos como ejemplo la familia.
La familia es un paso previo a la construcción de la sociedad, es decir, la sociedad “crea” a la familia y esta es una constante. Ya que crea al individuo, reproduciendo los lineamientos de la sociedad, en general, para que ya cuando el individuo se integre dentro de la sociedad, pueda seguir el mismo patrón de reproducción del sistema capitalista.
Las costumbres y la moral familiar se forman simultáneamente como consecuencia de las condiciones generales de la vida que rodea a la familia. Lo que más ha contribuido a que se modificasen las costumbres familiares de una manera radical ha sido, indiscutiblemente, la enorme expansión que ha adquirido por todas partes el trabajo asalariado de la mujer y, con ello, la doble explotación de la mujer.
La familia actual es la reproducción del sistema social en el que vivimos; por lo tanto, una base tiene que ser irremediablemente el marxismo y entonces, con la crítica en el psicoanálisis desde el marxismo, se avanzaría de manera óptima.
Los autores que cuestionan la familia y los que lo hacen desde el marxismo, por consecuencia, basan sus críticas sobre el autoritarismo que se ejerce dentro del sistema familiar, debido a que es una reproducción de la sociedad. Una sociedad capitalista en constante descomposición.
El rol de la familia es básico en la conformación de la situación social del desarrollo de sus miembros, pues no solo se determina por las exigencias históricamente formadas por el medio social, sino además por las exigencias planteadas en el marco de una familia concreta con condiciones de vida objetivas y subjetivas específicas.
El papel de la familia en la educación y el desarrollo de la personalidad es de suma importancia, puesto que la familia ocupa un lugar excepcional entre los sistemas de influencia educativos que afectan la personalidad.
El psicoanálisis y la psicología, si se basan en la teoría marxista, proporcionarán un fundamento general para la comprensión de la actividad, la psique y la personalidad de los seres humanos en el contexto de la vida social, condicionada por el desarrollo de la historia y la cultura.