Categoría: Filosofía

Por: JUAN ANTONIO S. CITALÁN / Fecha: marzo 23, 2026

Portada del libro "La educación intercultural bilingüe y la experiencia de la interculutralidad en familias p'urepecha."

La necesidad de plantear una educación que trascienda los intereses neoliberales ha impulsado el desarrollo de un modelo educativo para la construcción de la creación de “diálogos de saberes”.

Introducción.

La necesidad de plantear una educación que trascienda los intereses neoliberales ha impulsado el desarrollo de un modelo educativo centrado en la construcción de la ciudadanía y en la creación de espacios para los “diálogos de saberes” entre educadores y estudiantes. Este enfoque fomenta valores que superan la competencia externa, centrándose en el desarrollo personal y colectivo. En este contexto, el profesorado se convierte en un agente clave para generar estos diálogos, tanto en las aulas como fuera de ellas. Es fundamental desvincular a las universidades del modelo neoliberal, que las ha transformado en empresas orientadas únicamente a la capacitación técnica y vocacional, sacrificando espacios de reflexión crítica.

Desde una perspectiva intercultural, se aborda la crisis del modelo que intentaba homologar al individuo y su cultura, que se basa en una vigencia universal. Esta crítica al eurocentrismo demanda un modelo auténtico, fundamentado en valores propios que promuevan el reconocimiento de la diversidad y la participación activa de aquellos que han sido históricamente marginados. La filosofía de la liberación intercultural adquiere relevancia al articular el contexto y la cultura latinoamericana como respuesta a las dinámicas de homogeneización cultural impuestas por la globalización.

Durante la Revolución Mexicana, surgieron experiencias educativas que evidenciaron la necesidad de transformación. Los maestros rurales, a menudo parte de las tropas revolucionarias, impartían enseñanza básica a los soldados, quienes necesitaban leer y escribir comunicados y noticias de guerra. La educación popular se consolidó como un mecanismo de integración de las clases populares al contrato social educativo, del cual habían sido excluidas históricamente. Este fenómeno es relevante al analizar el antagonismo social y educativo que marcaría el periodo cardenista.

Los orígenes del subsistema de universidades interculturales se remontan a las elecciones presidenciales de 2000, cuando Vicente Fox Quesada prometió resolver problemas históricos, incluido el conflicto en Chiapas. En este marco, la creación de la Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe (CGEIB) en 2001 buscó incrementar la cobertura educativa superior para estudiantes indígenas. Sin embargo, la ley resultante fue una versión reducida de los Acuerdos de San Andrés, omitiendo demandas esenciales de las comunidades indígenas.

Casi dos décadas después de la creación de estas universidades interculturales, existen 11 instituciones en diversos estados del país que ofrecen oportunidades educativas a estudiantes de comunidades marginadas. No obstante, su oferta curricular ha generado polémica debido a las limitadas oportunidades laborales para los egresados de carreras interculturales. Algunas instituciones han optado por incluir programas educativos convencionales, lo que ha diluido su misión original. Por un lado, la filosofía de la liberación tiene una conexión con la teoría de la dependencia y la reelaboración del marxismo desde una perspectiva latinoamericana, buscando superar la lectura eurocéntrica de Marx. Autores como José Carlos Mariátegui lideraron este esfuerzo desde el Perú, replanteando el marxismo desde las condiciones de América Latina.

En este contexto, se plantea un debate sobre la verdadera naturaleza y propósito de estas universidades, así como sobre la representación de la diversidad cultural y lingüística en su oferta educativa. La educación intercultural, por lo tanto, no solo busca transformar la experiencia educativa, sino también cuestionar y redefinir el contrato social en el ámbito educativo, promoviendo un diálogo intercultural que reconozca y celebre la diversidad como un valor fundamental.

El enfoque intercultural.

En el contexto latinoamericano, las narrativas anticoloniales y postcoloniales ofrecen posturas divergentes. Las primeras se basan en la oposición entre centro y periferia, donde los intelectuales críticos actuaban como guardianes de las identidades locales frente al colonialismo. Por otro lado, las narrativas postcoloniales surgen en un escenario de globalización que difumina fronteras culturales, planteando que la uniformización cultural es inevitable, aunque criticable. Gayatri Spivak subraya la necesidad de mantener una “crítica permanente” frente a estos procesos.

Este panorama global refuerza la importancia de una Filosofía de la Liberación que rechace las desigualdades crecientes y los procesos de exclusión derivados del neoliberalismo. En el Manifiesto de Río Cuarto (2003), los pensadores de la Filosofía de la Liberación denunciaron el desempleo estructural, la ampliación de brechas económicas y la uniformización cultural impuesta por los medios de comunicación, reivindicando el derecho de los pueblos a construir sus propias identidades.

En este marco, la educación intercultural se posiciona como un enfoque humanista y transformador que promueve:

—           Reconocer la diversidad cultural como un valor positivo, tanto para grupos mayoritarios como minoritarios.

—           Valorar la diversidad cultural como una riqueza que debe preservarse.

—           Familiarizar a los estudiantes con las características de otras culturas y fomentar el respeto mutuo.

—           Partir del principio de que todas las culturas son igualmente válidas y significativas.

—           Ayudar al alumnado a reconocer su identidad cultural y respetar la de los demás.

—           Reconocer la diversidad de valores y perspectivas como fuerzas positivas para el desarrollo social.

Los principios fundamentales de este enfoque incluyen:

—           Respeto por la diversidad cultural y rechazo a políticas de marginación y segregación.

—           Relevancia de la educación intercultural para todo el estudiantado.

—           Desarrollo de proyectos educativos que integren la diversidad cultural en un marco global.

—           Superación de prejuicios etnocéntricos que generan xenofobia y racismo.

Es así como la educación intercultural plantea el fomento de la solidaridad, el diálogo y una conciencia histórica que permita interpretar el presente desde el pasado, con el objetivo de construir un espacio de vida común y más justo.

REFERENCIAS.     

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