Los sueños que compartimos.
Valentina Leduc presentó el pasado 14 de octubre en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) “Los sueños que compartimos”. Una película documental que tiene como propuesta que el cine documental sea otra forma de denuncia, explorando tres realidades: Alemania, España y México, en la que podemos ver un presente extraño, un pasado distante, que nos incomoda, y es, al extrañarnos del presente, al verlo raro, cuando se abre un espacio donde narrativas en español, tzeltal, inglés, gallego y alemán, permiten extrañarnos del presente y nos sacan de la lógica del progreso, como una superación del propio individuo.
“La vida que se defiende, la salvaguarda de los recursos naturales, la colectividad y el encuentro entre mundos aparentemente distintos y distantes, se entrelazan en un relato que a Valentina Leduc, directora, guionista y editora de este film de no ficción, le llevó tres años consecutivos de trabajo de campo, más uno de posproducción. Su pasión y su propia esperanza no se esconden en el producto final fotografiado por Juan Carlos Rulfo y producido por Bertha Navarro, Carolina Coppel y Alejandro Springall del Villar” (Muñoz, 2025).
Primer sueño.
En Lützerath, Alemania, deciden enfrentar una mina de carbón a cielo abierto, que está consumiendo un bosque aledaño; no hay otra de resistencia que la presencia; resistir es existir. Muchas escucharon esta palabra y, ante las amenazas de desalojo (violento), se unieron a esta lucha en contra del mal gobierno y las grandes corporaciones capitalistas, con el fin de detener la destrucción de la naturaleza, que buscan convertirla en recursos para poder generar ganancia.
Segundo sueño
Galicia, España. La tala de bosques y la posterior siembra de árboles de eucalipto durante la dictadura franquista continúan destruyendo bosques enteros, la naturaleza destruida por un capricho imperialista. Así, ante el llamado de la naturaleza, el pueblo gallego se ha puesto en marcha, y han creado colectivos para la restauración de bosques.
Tercer sueño
Región cholulteca de Puebla: Más de 20 comunidades, con el nombre de “Pueblos Unidos de la región Cholulteca y de los Volcanes”, se organizan para recuperar sus manantiales, cuya agua ha sido arrebatada por la empresa embotelladora francesa Bonafont, perteneciente a la multinacional Danone. La resistencia organiza este territorio rebelde, y ya ha ido dejando sus frutos: cancelación del colector pluvial y sanitario que pretendía desembocar en el río Metlapanapa los desechos y el agua residual.
Desde la instalación del plantón, el 22 de marzo de 2021, se comenzaron a hacer visibles las redes de otra forma de hacer política. Los Pueblos Unidos de la Región Cholulteca y de los Volcanes que tomaron la empresa Bonafont construyeron en las instalaciones un espacio de autonomía y promoción de procesos comunitarios, hasta que en febrero de 2022 fueron desalojados por la Guardia Nacional y la policía de Puebla, permitiendo la reapertura de la embotelladora.
El sueño que sueña tres sueños.
Escuadrón 421.
“La montaña se alza. Se arremanga, con pudor, un poco las naguas. No sin trabajos, arranca sus pies de la tierra. Da el primer paso con un gesto de dolor. Ahora le sangran las plantas a esta montaña pequeña, lejana de los mapas, los destinos turísticos y las catástrofes. Pero aquí todo es complicidad, así que una lluvia anacrónica le lava los pies y, con lodo, le cura las heridas” (SupGaleano, 2021).
Por parte del EZLN, son siete personas, siete zapatistas, que forman la fracción marítima de la delegación que visitó Europa. Cuatro son mujeres, dos son varones y una es otra. 4, 2, 1. “Lleven nuestra lucha y escuchen la palabra de los pueblos que ustedes visiten”, fue la encomienda que les hicieron los pueblos zapatistas a sus delegaciones marítima y aérea.
En su gira por Europa, la delegación zapatista sirvió de vínculo entre los movimientos, buscando una parte del común, concentrarnos en lo que nos hace iguales, porque si nos ponemos a ver qué nos hace diferentes, cada quien seguirá aislado con sus cosas. El ejemplo de 31 años de autonomía se hace manifiesto. Palabras de Marijó al arribar la delegación zapatista a tierras europeas:
“A nombre de las mujeres, niños, hombres, ancianos y, claro, otras zapatistas, declaro que el nombre de esta tierra, a la que sus naturales llaman ahora ‘Europa’, de aquí en adelante se llamará: SLUMIL K´AJXEMK´OP, que quiere decir “Tierra Insumisa”, o “Tierra que no se resigna, que no desmaya”. Y así será conocida por propios y extraños mientras haya aquí alguien que no se rinda, que no se venda y que no claudique”.
Así, aunque para la gran mayoría de la población trabajadora el cine es un lujo, es también una resistencia del ser humano. Narrativas como estas que despiertan el “extrañamiento”, ese mantener se fuera para poder apreciar y habitar desde otra perspectiva, donde está el peligro, crece lo que salva. —En cada cerillo encendido, en cada destrucción de la resistencia vista, en cada grito oído, late la posibilidad de un mundo donde la indolencia cede a la compasión y a la rabia, esa digna rabia que desafía el antropocentrismo imperante del capitalismo hacia una humanidad entre especies o, primero, entre seres humanos.
Este documental vuelve a refrendar la reivindicación de buscar y de encarnar la construcción de otra forma de hacer política, que se distancie completamente de las degradadas formas en que todas las clases políticas del planeta, incluida naturalmente la mexicana, llevan a cabo esta actividad, la de la política, como un sinónimo del nepotismo, la renuncia a los principios y la vergonzosa búsqueda del poder por el poder mismo. En su lugar, práctica “otro modo de hacer política” porque otro mundo es posible.
Muñoz, G. (2025) Los sueños que compartimos. Un documental sobre la esperanza de la cineasta Valentina Leduc.
SupGaleano (2021) ESCUADRÓN 421. Recuperado de: https://enlacezapatista.ezln.org.mx/2021/04/17/escuadron-421/


