Categoría: Historia

Por: JORGE RAMIREZ LOPEZ / Fecha: marzo 23, 2026

El pensamiento vasconceliano no solo nos ha dejado una influencia teórica, sino que es un compromiso ético como idea humanística.

Continuamos con la tercera parte de nuestra investigación sobre La raza cósmica y la celebración de su centenario en el presente año de 2025. La respectiva efeméride ha tenido el propósito no solo de un tributo a la obra vasconceliana, sino en la relectura de un libro que se puede trabajar y analizar desde distintos lentes por la relevancia del propio texto. En la primera parte tuvimos que contextualizar históricamente el mundo y el tiempo de José Vasconcelos y su circunstancia (categoría orteguiana); en la segunda parte nos enfocamos en el contenido filosófico de la estética vasconceliana por medio de sus experiencias en Brasil y en la Argentina que se traducen filosóficamente en el pathos estético; por último, nos corresponde completar nuestra investigación con la herencia de su raza cósmica en distintos teóricos del pensamiento iberoamericano y en la propuesta humanística de la misma en un mundo actual.

La idea continental de un iberoamericanismo no es exclusivamente original en José Vasconcelos, pero sí, a nuestro juicio, define claramente la metodología estética para proponer la raza cósmica como categoría. Es decir, es por medio de una estética que Vasconcelos trabajó en textos anteriores (El monismo estético) para sistematizar el planteamiento de la sexta raza y de la unidad iberoamericana. Es, por ello, que vemos una serie de referencias emotivas en cuanto a las experiencias que vivió Vasconcelos en los viajes diplomáticos que realizó al Sur de América.

Una de las primeras propuestas de un iberoamericanismo como elemento unitario a nivel continental fue, sin duda, Nuestra América (1977) de José Martí o, mejor dicho, el pensamiento de Martí planteado en Nuestra América. ¿Qué es lo que sugiere el pensador cubano y que coincide incluso con las ideas vasconcelianas a pesar de que las ideas de Martí anteceden a Vasconcelos? Los pueblos de América históricamente desarrollaron una civilización con errores y aciertos y, en este sentido, tienen la posibilidad de crear y mejorar ciertos anhelos por medio de la unidad política y, sobre todo, cultural. Además, tanto Martí como Vasconcelos encajan con la lectura geopolítica de que Estados Unidos es un imperio que en la historia del siglo XIX ha insistido en la dominación política y económica en los pueblos de América y que se devela con intensidad en nuestro país: México.

Un pensador que recibe la influencia vasconceliana y encontramos un punto de convergencia en cuanto a la idea de una Iberoamérica unida es Julián Marías (2017). No proponemos un análisis cronológico, sino un juego anacrónico justificado por la relevancia de La raza cósmica como texto filosófico, histórico, geopolítico, etc. Un elemento que debemos destacar con una dimensión semántica es la cuestión de la referencia de las Américas como Iberoamérica: Vasconcelos ni Marías categorizan a los pueblos del mundo iberoamericano como Latinoamérica, por ejemplo. ¿Por qué razón? Marías (Padial, Sabino y Valenzuela 2017) nos expone que el mundo hispánico (España, Portugal y todos los pueblos de América) tiene una guía conductora para la pluralidad de todos estos pueblos: la lengua española. Bajo esta unidad lingüística se crea una posibilidad de solidaridad en los pueblos del mundo ibérico (americano). La confluencia entre el pensamiento de Vasconcelos en Marías se encuentra, a nuestra perspectiva, en las posibilidades de creación o, en términos vasconcelianos, de una misión estética.

En contraste con el elemento continental con carga semántica que refleja Marías, Eduardo Galeano (2004) propone una misma idea unificadora, pero bajo la idea de Latinoamérica: Las venas abiertas de América Latina. Dejando a un lado los significados de ciertas palabras que se refieren a un espacio geográfico, sea América Latina o Iberoamérica, consideramos que Galeano tiene esencialmente una puntualización que el propio Vasconcelos realizaba desde la década de 1920. La dominación del imperio anglo, según Galeano, se ha intensificado con el desarrollo del neoliberalismo en los países de América: la mano de obra explotada por ser más barata en comparación con el Norte Global y la explotación de las tierras ricas son las distintivas de un proyecto imperialista por los Estados Unidos. La única posibilidad real de defenderse ante esta dominación es la lucha contra el separatismo y fragmentación que ha existido históricamente en los pueblos de América.

Por último, un legado teórico que nos ha dejado Vasconcelos se puede leer en la propuesta de Durántez Prados (2018) con sus ideas de iberofonía y paniberismo. El propio Vasconcelos nos expone con emoción y con su excelencia literaria la conexión fraterna con pueblos del Sur de América como Brasil. Brasil es un país de habla portuguesa, ¿por qué entonces ese vínculo profundo que Vasconcelos pudo realizar durante su estancia diplomática? Según Vasconcelos, por medio de la similitud cultural y, especialmente, por la comunicación efectiva entre el idioma portugués y el español. Durántez Prados nos expone que se está produciendo un proceso de articulación de los pueblos iberoamericanos, los pueblos ibéricos-europeos y los pueblos iberófonos de África. No hay limitaciones geográficas, nos dice el teórico español, para desarrollar una síntesis y unidad del mundo ibérico.

Con este recorrido de la influencia vasconceliana podemos identificar la coincidencia con su idea continental de la raza cósmica. Sin embargo, nuestra propuesta es la siguiente: la raza cósmica como categoría no es solo un concepto continental, sino que es una sugerencia experiencial, estética y emotiva que se dirige a una idea humanística. La justificación de ello la podemos encontrar en la propia Raza cósmica. Es decir, Vasconcelos nos propone en la primera parte del texto que las grandes civilizaciones de la historia de la humanidad se han producido bajo un desarrollo de mezcla étnica y cultural. Es, por ello, que la raza cósmica es la superación a todas las dificultades que hemos podido ver a partir de las dominaciones de la Modernidad. Es una misión que, en palabras de Vasconcelos, se manifiesta “hasta formar un nuevo tipo humano” (1945, 9).

La raza cósmica de José Vasconcelos es un texto que ha tenido influencia en otros pensadores de habla hispana, pero también es un texto que ha marcado la oportunidad en la construcción de un humanismo más allá de las dominaciones que se han producido a lo largo de la historia. A nuestro criterio, no podemos realizar la división de un Vasconcelos teórico y un Vasconcelos práctico en cuanto a la misión de la raza iberoamericana, sino que la propia teoría vasconceliana es la guía para continuar en el horizonte humanístico que se ha podido transformar dialécticamente con propuestas actuales. El sentido profundo de La raza cósmica es, indudablemente, de corte humanístico; ante ello, nos amparan las siguientes palabras vasconcelianas: la raza iberoamericana es “más capaz de verdadera fraternidad y de visión realmente universal” (1945, 30).

Bibliografía

Durántez Prados, Frigdiano Álvaro . Iberofonía y paniberismo: definición y articulación del mundo ibérico. Málaga: Última Línea, 2018.

Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina. Ciudad de México: Siglo XXI Editores, 2004.

Martí, José. Nuestra América. Caracas : Fundación Biblioteca Ayacucho, 1977.

Padial, J., J.P. Sabino, y B. Valenzuela. El humanismo Iberoamericano de Julián Marías. Madrid: Editorial Thémata, 2017.

Sánchez Fuentes, Rigoberto. «El discurso latinoamericano del presidente Salvador Allende: padres fundadores y desarrollo independiente.» Revista de Estudios Transfronterizos, 2009: 171-191.

Vasconcelos, José. Razá cósmica. Misión de la raza iberoamericana: Argentina y Brasil. Ciudad de México: Espasa-Calpe Mexicana, 1948.