Categoría: Historia

Por: JORGE RAMIREZ LOPEZ / Fecha: junio 1, 2026

La desestalinización fue un hito histórico que expuso la represión por parte del estalinismo, pero también fue la antesala que desató luchas internas que provocaron el desenlace de la URSS.

El proceso de desestalinización y de la decadencia profunda del socialismo real fue un proceso paulatino y multifactorial. No sólo fueron las crisis económicas y políticas las que provocaron la desintegración de la URSS, sino que también pueden considerarse ciertos aspectos ideológicos y culturales; nos dice Anne (1990) del regreso a las artes populares, liberación parcial del teatro y el cine que transformaron gradualmente la vida cotidiana de los soviéticos. Es decir, en esta investigación vamos a realizar una integración de un ente geográfico y político tan extenso que, precisamente, solo puede ser explicado desde un enfoque totalizador de sus causantes. ¿Cuáles son las razones del fin de la Unión Soviética? Esta respuesta va desde la desestalinización de Nikita Jrushchov hasta las estrategias del bloque anglosajón bajo las estrategias de Zbigniew Brzezinski para implosionar por dentro la unidad de la Unión Soviética (Vaïsse 2018).

Los primeros pasos de la desestalinización se comienzan a dar, por supuesto, después de la muerte de Stalin en 1953. Sin embargo, el contexto histórico de una transformación en el régimen lo podemos ver con la celebración, en 1956, del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, en donde Nikita Jrushchov pronuncia su histórico Discurso Secreto, titulado oficialmente como Sobre el culto a la personalidad y sus consecuencias. En este discurso, el nuevo secretario general del Partido Comunista, Jrushchov, expone las consecuencias de concebir a un ser humano como figura divina; es decir, la consecuencia más grave se produce con la concentración de poder en este tipo de figuras, y lo compara con el caso de Lenin, que nunca abusó de su autoridad ni de su fuerza política. En este sentido, Stalin cruzaba los límites, según el informe, que había forjado Lenin en el cuidado del proletariado y de las mayorías (Polly 2006). Ejemplo de esto son las exposiciones que hace Jrushchov con las purgas estalinistas de la década de 1930: se oficializan las miles de violaciones a los derechos y ejecuciones de miembros del Partido Comunista considerados traidores por la figura autoritaria de Stalin. Las purgas dejan de ser, pues, un mito para formar parte del periodo oscuro del socialismo soviético y de los errores que cometió el politburó estalinista que estaba a punto de ser destituido por el nuevo régimen de Jrushchov.

El término de desestalinización nace en la propia URSS con el objetivo mediático de exponer los errores del estalinismo y fundamentar su nuevo plan político dirigido por Jrushchov (1953-1964). Digamos que se desarrolla paulatinamente el proceso de la superación no solo del culto a las figuras estalinistas, sino que es también la superación de las políticas represivas y fallidas del estalinismo. Sin embargo, nos surge una pregunta fundamental en nuestra investigación: ¿qué fue lo que se preservó del estalinismo en la era de Jruschov y qué fue lo que se transformó en el nuevo régimen? La primera transformación, tal vez la más relevante, fue la revisión de los casos penales que llevaron ilegalmente presos a miles de personas durante el estalinismo y la declaración clara del fin del terror estalinista (ejecuciones, persecuciones, violaciones, represiones, etc.). Por otro lado, las transformaciones político-económicas no se hicieron esperar con las reformas en la descentralización de Moscú en cuanto al interés de la gestión pública en los distintos terrenos de la URSS y, asimismo, se otorgaba mayor independencia a los sectores agrícolas que habían sido reprimidos y explotados por el régimen estalinista. Ahora, ¿qué se preservó del viejo régimen? Sin duda, lo que más destaca en cuanto a la continuación de los elementos residuales del estalinismo fue, por una parte, la solidificación del politburó soviético y el control del Partido Comunista en las distintas regiones de la URSS; por otra parte, los límites con el bloque occidental estaban bien definidos para prevenir un hostigamiento a la seguridad nacional.

Debido a la crisis de los misiles en Cuba y el estancamiento económico con sus fallidas políticas agrícolas, Brézhnev y un círculo del politburó de tendencia, nos dice Jones (2006), neoestalinista tomaron la decisión de destituir a Krushchov como secretario general del Partido Comunista. El periodo de Brézhnev (1964-1982) estuvo fuertemente caracterizado por el fortalecimiento de sus intereses expansionistas en su política exterior o, mejor dicho, de su propio imperialismo, como fue, por ejemplo, la invasión a Checoslovaquia en el año 1968. En la era Brézhnev, respecto a lo económico, se propusieron incentivar la producción agrícola y la extracción de recursos naturales como el gas y el petróleo. Por otro lado, se fortalecen los proyectos de la seguridad nacional con el continuo desarrollo de la energía nuclear para propósitos militares.

Brézhnev muere, en 1982, debido a problemas de salud y el cargo de secretario general queda parcialmente al descubierto. Las luchas internas en el Partido Comunista se producen a través de dos grupos: los neoestalinistas del círculo de Brézhnev y los reformistas cercanos a Mijaíl Gorbachov. Primeramente, hay un periodo de tres años en donde no se encuentra estabilidad en la cúpula del poder político del Partido: por un lado, hay un periodo de quince meses de Yuri Vladímirovich Andrópov (1982-1984) como secretario general y, por otro lado, tenemos a Konstantín Ustínovich Chernenko (1984-1985) con trece meses de mandato. La consecuencia de esta inestabilidad es aprovechada por Gorbachov y los reformistas para dar inicio al ciclo final de la Unión Soviética.

Las semillas del antistalinismo de Krushchov se fortalecieron con el mandato de Gorbachov. Es conocido el periodo de la Perestroika por el propósito de dar apertura económica al sistema cerrado que había caracterizado a los neoestalinistas. Asimismo, se implementaron políticas de transparencia para favorecer al revisionismo histórico de la era estalinista y ciertos medios de comunicación. Por otro lado, y esto es lo que consideran uno de sus máximos errores, Gorbachov incentiva la autodeterminación de los distintos nacionalismos de las repúblicas soviéticas, lo cual provoca una fuerte antesala de los Acuerdos de Belavezha, en diciembre de 1991, con la firma de Rusia, Ucrania y Bielorrusia para disolver la Unión Soviética. Este desenlace, por cierto, había estado ya planteado como estrategia geopolítica por el propio Brzezinski como asesor de la Seguridad Nacional de los Estados Unidos para implosionar internamente a la URSS con el separatismo de las repúblicas soviéticas (Vaïsse, 2006). El cúmulo de errores políticos, económicos, el estalinismo, el neoestalinismo, las fallidas políticas de la Perestroika y, por supuesto, las estrategias del bloque anglosajón contra los soviéticos fueron las causas del resultado en el sueño perdido del fortalecimiento de la URSS.

En nuestras próximas investigaciones vamos a continuar este fenómeno, pero desde otro enfoque más cercano al filosófico: el marxismo crítico surge como interpretaciones filosóficas más allá de las querellas e intereses políticos que nublaban el verdadero sentido de la construcción de un socialismo. Con Lenin se atisbaron ciertos elementos sustanciales para los planteamientos del marxismo crítico o, mejor dicho, el marxismo de Marx, pero se detuvieron con el inicio del estalinismo como malinterpretaciones intencionadas del marxismo y en su continuación del desastre del socialismo real. Nuestra propuesta consiste en abordar la vida y los planteamientos de Gyorgy Lukács, Antonio Gramsci, Karel Kosík, Raymond Williams y Adolfo Sánchez Vázquez. Queda abierta la investigación y análisis de la aplicabilidad del socialismo, no solo del siglo XX, sino del propio siglo XXI, con implicaciones críticas y dialécticas.

Bibliografía

Anne White. De-Stalinization and the House of Culture: declining state control over leisure in the USSR, Poland and Hungary, 1953-1989. London: Routledge, 1990.

Jones, Polly. The Dilemmas of De-Stalinization: Negotiating cultural and social change in the Khrushchev era. London: Routledge, 2006.

Kenez, Peter. A History of the Soviet Union from the Beginning to the End. Cambridge: Cambridge University Press, 2006.

Martin, Barbara. Dissident Histories in the Soviet Union: From De-Stalinization to Perestroika. London: Bloomsbury Academic, 2019.

Vaïsse, Justin. Zbigniew Brzezinski: America’s grande strategist. Traducido por Catherine Porter. Cambridge: Harvard University Press, 2018.