Miguel de la Madrid Hurtado, presidente de México entre 1982 y 1988, es considerado el primer presidente neoliberal en la historia de nuestro país. Si bien introdujo varias reformas que determinarían el rumbo económico del país durante las siguientes décadas (recordemos que, al menos nominalmente, la era neoliberal en México terminó en 2018), varias de sus acciones fueron considerablemente distintas de las de sus sucesores neoliberales.
Empezando por la política exterior, las administraciones neoliberales en general se caracterizaron por un acercamiento, que en ocasiones se asemejó a un tácito alineamiento, a los EE.UU. y sus intereses. La administración de De la Madrid, en cambio, se caracterizó por una relación con el vecino del norte que, en el mejor de los casos, fue ríspida y plagada de momentos de tensión e intercambios de declaraciones controvertidas y acusaciones de varios tipos. México se opuso de manera tajante a la intervención estadounidense en los conflictos centroamericanos de los años 80, y a este fin la administración de De la Madrid promovió la creación del Grupo Contadora. Por otra parte, el gobierno estadounidense, encabezado en ese entonces por Ronald Reagan, acusó en varias ocasiones a su vecino del sur de no hacer lo suficiente para detener el influjo de drogas hacia los EE.UU, o incluso de permitirlo. El disgusto de De la Madrid con la actitud del embajador estadounidense en México, John Gavin, y el posterior conflicto diplomático en torno al asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena solo empeoraron las relaciones entre ambas naciones. Así se expresaba De la Madrid sobre los estadounidenses:
“Los norteamericanos […] nunca han contestado o manifestado aprecio por el esfuerzo de otros. La arrogancia norteamericana es extrema, tanto que yo la califico de impericia, pues se puede tener la misma posición de fuerza y, cuando menos, guardar las formas.”
También afirmó que “los intereses de Estados Unidos no van a variar y, por ello, a los mexicanos nos resulta igual si gobiernan los demócratas o los republicanos”. En el fondo, la única diferencia entre ellos es que los demócratas son más suaves de forma y los republicanos son más cínicos.”
En el plano económico, si bien De la Madrid implementó políticas tendientes a la desregulación de la economía y la privatización de las empresas públicas, su opinión personal sobre el empresariado mexicano no era exactamente positiva. El propio presidente escribió en febrero de 1983 lo siguiente:
“El sector capitalista en México es increíblemente egoísta, increíblemente limitado, increíblemente ignorante. Sus actitudes son realmente incomprensibles en ocasiones. Ahora que trato a los empresarios, veo la altanería e insolencia con que actúan. Se sienten una casta divina, un grupo privilegiado que está por encima de los problemas del país”.
La actitud de los empresarios, quienes se encontraban indignados por la expropiación bancaria del gobierno de López Portillo y empezaban a incursionar en la política, aumentó la desconfianza entre ambas partes. Asimismo, De la Madrid se consideraba seguidor del “nacionalismo revolucionario” y promovió reformas constitucionales en las que definió que el Estado mexicano se regía bajo una “economía mixta”. Todo lo anterior contrasta con la usual cordialidad con que sus sucesores tratarían al gran empresariado nacional.
Debido a las situaciones antes descritas, se podría considerar a Miguel de la Madrid como un presidente mal comprendido en varios aspectos, pues su política exterior y su relación con los empresarios guardó muchas diferencias con las de sus sucesores. En este sentido, podría considerarse a Carlos Salinas de Gortari como el verdadero “escultor” del neoliberalismo mexicano, pues fue durante su administración que el Estado mexicano empezó a entablar relaciones mucho más cercanas con la derecha, el empresariado nacional y los EE.UU, características que se mantendrían, en mayor o menor grado, durante todas las administraciones neoliberales posteriores.
Bibliografía:
De la Madrid, M. (2004). Cambio de rumbo: Testimonio de una presidencia 1982-1988. México: Fondo de Cultura Económica.
Weinstein, H. (1990, 1 de febrero). 2 Ex-Officials in Mexico Indicted in Camarena Murder: Narcotics: One-time high-ranking lawmen are alleged to have participated in the 1985 slaying. So far, 19 people have been charged in the drug agent’s death. Los Angeles Times.
