Categoría: Cultural

Por: JAZMIN ESTRADA VILLAGRAN / Fecha: abril 20, 2026

Desidium es una tragedia gráfica sobre el deseo, la ira y la deshumanización: un viaje al abismo donde la ambición fragmenta al individuo y la comunidad resiste desde la dignidad.

El deseo como herida: cuando anhelar también es sobrevivir

¿Somos realmente dueños de nuestros propios deseos? ¿O el deseo nace de algo más profundo, de una fisura íntima, de esas heridas con las que atravesamos la existencia y que, sin notarlo del todo, terminan por delinear el rumbo de nuestras acciones y, finalmente, de nuestro destino?

Esta duda emerge al conocer a Duncan, protagonista de Desidium. El deseo de la última estrella, obra ganadora del Premio Pura Pinche Fortaleza de Novela Gráfica, creada por J.G. Darkko Castillo y Dante Navarro, ambos originarios de Nuevo León.

Duncan y su hermano Dezmond se internan en un abismo —literal y metafórico— en busca de aquello que creen podrá dar sentido a su existencia: la posibilidad de ser valiosos en una realidad que mide todo en términos de utilidad, poder o miedo. No se trata únicamente del terror a no subsistir, sino del pánico más profundo de no ser vistos, de no ser apreciados… o, en última instancia, de no ser temidos.

En ese trayecto oscuro, Duncan comienza a despojarse de sí mismo. Fragmenta su humanidad, la entrega por partes, convencido de que cualquier cosa puede ser mejor que la vida que ya conoce. Persigue un deseo que aún no logra nombrar del todo, pero que siente arder con fuerza suficiente como para justificar cada sacrificio. Así, Desidium nos coloca frente a una pregunta incómoda: ¿Hasta dónde somos capaces de llegar cuando el deseo deja de ser anhelo y se convierte en ambición?

Sobre los autores

J.G. Darkko Castillo es escritor, editor y letrerista de cómic activo desde 2018, año en que debutó con la historia corta Sobrecarga. Desde entonces, ha escrito una serie de relatos como Tiro de gracia (2019), La decisión de Diego (2020) y El sueño de Doc (2021), publicados en la revista digital Red Kappa Cómics. Desde 2022, es editor del cómic Onírico, del autor Royer Díaz, y Vtuber activo que realiza transmisiones semanales dedicadas a hablar de cómic en su canal de YouTube. DARKKOMICS.

Dante Navarro es un dibujante e ilustrador de 24 años, graduado de la licenciatura en Diseño Gráfico por la UANL. Su camino artístico, que comenzó en la infancia viendo caricaturas, lo ha llevado a dedicarse a la narrativa gráfica, con el deseo de conectar y conmover a las personas mediante la creación y difusión de su arte. En su obra persigue una búsqueda constante de belleza en la ficción, en el dolor y en el horror.

Sinopsis:

¿Hasta dónde te llevará el deseo de poseerlo todo? ¿Puede la voluntad doblegar al alma? ¿Puede conquistar hasta el último rincón?

Esta es la disyuntiva a la que se enfrenta Desmond en Desidium. El deseo de la última estrella. A veces, la miseria en la que nacimos nos hace desear, a toda costa, todo aquello que creemos que nos llenará los vacíos, sin considerar que el agujero negro de nuestra insatisfacción nunca deja de tener hambre.

Esta es la séptima obra ganadora del Premio Pura Pinche Fortaleza de novela gráfica. En esta ocasión, dos jóvenes y talentosos autores fueron los campeones. Con un arte espectacular y una excelente historia, pusieron sobre la mesa los sólidos argumentos con los que convencieron a los jueces este año.

Ya lo dijeron los filósofos Mick Jagger y Keith Richards: You can’t always get what you want… Sin embargo, hay quien vendería su alma al diablo para conseguir lo que desea. Pero tranquilo: en este caso, para leer esta gran obra, no necesitas hacer eso… ¿O sí? (Sinopsis oficial de la novela).

En la trama, Duncan se adentra en el abismo para obtener aquello que cree anhelar. En ese descenso pierde afectos, vínculos y, de un momento a otro, su propia humanidad. Permite que su identidad se fragmente bajo el peso de la carencia existencial, convencido de que el poder será el elemento capaz de definir su destino.

Pero Desidium no es solo una historia sobre ambición individual. Es también una reflexión sobre la voluntad colectiva: sobre cómo una comunidad puede resistir con valentía hasta las últimas consecuencias para defender su dignidad, aun cuando el precio sea alto. Aquí, el destino opera como juez y verdugo, recordándonos que cada deseo tiene un costo, y que toda elección deja cicatrices.

El abismo: lugar y metáfora

Los hermanos Duncan y Dezmond deciden viajar hasta el último rincón del universo para adentrarse en El Abismo, un territorio desconocido y hostil, con la esperanza de encontrar aquello que —creen— resolverá todos sus problemas. Salir de la miseria, dejar de ser invisibles, convertirse por fin en “alguien” dentro de un mundo que solo parece otorgar valor a quien posee poder.

Pero la disyuntiva que plantea la obra es menos moral que existencial. No se trata únicamente de elegir entre el bien y el mal, sino de enfrentarse al vacío humano: ese hueco que nace con nosotros y que apenas logramos mitigar cuando encontramos un propósito momentáneo. Un propósito frágil, efímero y, en este caso, devastador.

El Abismo funciona así como un doble espacio: es un lugar físico al que los personajes se lanzan, pero también un territorio interior. Es la caída hacia el miedo, hacia la carencia, hacia la parte más vulnerable del yo. Es ahí —en ese descenso literal y simbólico— donde Duncan toma la decisión más radical: fragmentar su propia humanidad. Y entonces la pregunta se vuelve inevitable: ¿qué debe quebrarse dentro de una persona para que sea capaz de hacer algo así?

El verdadero pecado de Duncan no es desearlo todo, aunque así lo aparente. Su falta más profunda es dejarse gobernar por el miedo: miedo a ser herido, miedo a permanecer insignificante, miedo a que la realidad le recuerde su pequeñez frente al vasto universo. Ese temor, silencioso pero persistente, es el motor que lo empuja a sacrificar lo más valioso que posee.

A partir de este punto, la historia deja de ser únicamente una travesía interespacial y se transforma en una auténtica tragedia contemporánea. Aparecen los grandes elementos del relato trágico: el sacrificio, los seres místicos, las batallas épicas y, sobre todo, el destino construido por el propio protagonista, quien termina convirtiéndose en su juez más severo y en su verdugo más implacable.

El Abismo, entonces, no es solo un escenario: es el espejo de una herida. Es el lugar donde el deseo se vuelve hambre, donde la voluntad se confunde con desesperación y donde cada elección deja una marca irreversible.

La dualidad de la ira

A través de secuencias que evocan algunas de las óperas espaciales más emblemáticas, acompañadas de un arte de voz propia y una paleta cromática que envuelve al lector en una atmósfera fría y suspendida, la ira se manifiesta como un espectador silencioso. No grita, no se anuncia: observa. Pero pronto se revela como el verdadero titiritero del destino, la fuerza que mueve los hilos no solo del protagonista, sino de cada personaje que orbita alrededor del conflicto.

En Desidium, la ira adquiere una naturaleza doble. Está, por un lado, la ira de Duncan: nacida del miedo, de la herida existencial, del resentimiento acumulado frente a una realidad que le recuerda constantemente su insignificancia. Es una ira que brota desde la carencia, desde el deseo frustrado de ser visto y valorado, y que termina por justificar la pérdida de su propia humanidad.

Pero existe también otra forma de ira: la que habita en Azura —y en quienes comparten su historia—, una joven que ha perdido todo como consecuencia de la avaricia ajena. Su rabia no surge del ansia de poder, sino del dolor y de la necesidad de detener la destrucción. Es una ira que busca justicia, que intenta reparar, que se levanta como último recurso frente a la violencia estructural que arrasa comunidades enteras.

Ambas conviven en tensión permanente. La ira se convierte así en motor de acción, porque anestesia emociones que paralizan y empuja a los personajes a cruzar límites que, en otras circunstancias, no se atreverían a tocar.

Esta dualidad dialoga de forma casi consciente con lo que plantea el filósofo Byung-Chul Han: la ira es movilidad, es la energía que rompe con el orden establecido y empuja al ser humano a actuar. No es una emoción pasiva; es una fuerza que desarma estructuras, que quiebra paradigmas. Pero también es un arma de doble filo: puede abrir caminos hacia la transformación o precipitarlo todo hacia el desastre.

En Desidium, la ira no es solo una reacción emocional: es una potencia narrativa. Puede destruir mundos o intentar salvarlos. Puede nacer del ego o del amor herido. Puede ser resistencia o condena. Y en esa ambigüedad, la obra nos recuerda que toda emoción que moviliza también exige responsabilidad, porque aquello que nos impulsa a avanzar puede, con la misma intensidad, arrastrarnos al abismo.

Voluntad y desolación

Para algunos personajes trágicos, el destino que nace de sus errores suele ser la muerte; para otros, el exilio. En el caso de Duncan, el desenlace es distinto y, quizá por eso mismo, más inquietante: no hay una clausura inmediata, sino una permanencia asfixiante. Un destino que no se resuelve, que se estanca y que duele de un modo particularmente cercano a nuestra sensibilidad contemporánea.

Aquí, la desolación —más que la soledad— se vuelve protagonista. No aparece como un estado pasajero, sino como una presencia constante, una compañera silenciosa que ha estado ahí desde siempre. Y cuando la ira se agota, cuando todo ha sido arrasado, esa desolación emerge con fuerza renovada, casi como una forma de justicia poética: no castiga con el final, sino con la continuidad del vacío.

Desidium plantea entonces una batalla que no es únicamente física, sino profundamente conceptual. Por un lado está la desolación individual de Duncan; por otro, la voluntad colectiva de una comunidad que se niega a desaparecer. Ese último pueblo —el último que quedaba por conquistar en el inmenso universo— entiende que rendirse implicaría perderlo todo incluso antes de intentar resistir. Por eso permanece unido. Por eso no cede.

Y es ahí donde ocurre algo esencial: aunque la amenaza del llamado Conquistador Estelar parece invencible, esta comunidad vence en un plano más profundo. No porque aniquile al enemigo, sino porque no renuncia a su humanidad. Su congruencia ética, su capacidad de permanecer juntos, su voluntad compartida, se convierten en una forma de triunfo.

La obra sugiere que la verdadera derrota no es ser conquistado, sino perder aquello que nos hace humanos. Duncan se separa de sí mismo y de los otros; la comunidad resiste porque comprende que la dignidad no nace del poder, sino del vínculo.

Así, Desidium contrapone dos destinos: el del individuo que se fragmenta y queda atrapado en su propia desolación, y el del colectivo que, aun en medio del desastre, conserva la esperanza como acto de resistencia. Una lección amarga y luminosa a la vez: que la voluntad compartida puede ser más fuerte que cualquier imperio, y que a veces sobrevivir no significa vencer, sino no dejar de ser quienes somos.

¿Dónde conseguir la obra

Se puede conseguir a través de las plataformas: mercadolibre.com, buscalibre.com y purapinchefortalezacomics.com/tienda. También en puntos de venta y ferias de libro a lo largo del país, así como en las redes oficiales de los autores.

Redes sociales de los autores

@darkkomics

@dantenavart