En todo el mundo existen infinidad de razas de palomas; estas pueden ser de fantasía, alto vuelo, para consumo o buchones. Normalmente, cuando se habla de una paloma buchona, los expertos en el tema piensan rápidamente en palomas de España, ya que este país es reconocido por contar con más de 6 razas de este tipo.
Cuando se mencionan las palomas de fantasía o de competencia en exposiciones, normalmente se habla de Europa o de América. Por desgracia, a inicios de esta actividad en América se podía hablar más de Estados Unidos y algunos países del sur, pero México no lograba entrar dentro de esta lista; si bien se sabía que contaba con grandes criadores y extraordinarios ejemplares, no contaba con una paloma que fuera cien por ciento mexicana. Todas eran adquiridas en Europa o en Estados Unidos, siendo este último el preferido, pues era más económico el traslado.
Todo esto comenzaría a cambiar con la llegada de los palomos valencianos a México en el año de 1954, procedentes de España. En su país de origen no se establecía un estándar para estas palomas, por lo cual solamente se les conocía como valencianos o, en México, como palomos chatos. Estos ejemplares se fueron regando por el país, principalmente en los Altos de Jalisco y en el Bajío, reproduciéndolos de manera desmedida y sin control, por lo cual fueron perdiendo algunas de sus características principales. Posteriormente, los mismos colombicultores fueron diseñando al palomo como podían o a su gusto personal, por medio de una selección artificial.
Pasaron años para que se dieran cuenta de que este palomo ya no se parecía en nada a los primeros que llegaron a nuestro país, pero ya eran demasiadas las diferencias de las palomas entre ellas mismas, por lo cual deciden estandarizar, es decir, comienzan a definir al palomo, para que todos los palomares tengan o busquen al menos acercarse a ese resultado final.
Este palomo debería contar con las siguientes características: pico corto, chato y grueso, cabeza curva con la parte superior plana, una pequeña joroba, buche bastante pronunciado, además de ser un cuerpo grande y robusto.

Finalmente, la Federación Mexicana de Colombicultura lanza el estándar y le llamarían el Buchón Alteño, esto por el lugar en que se origina inicialmente, Los Altos de Jalisco. Esta paloma comienza a verse en exposiciones, las cuales son concursos, en los que se les premia a los ejemplares que más completos estén según el estándar certificado.
Ahora España, Cuba, Argentina, Inglaterra, Alemania, entre otros países, desean adquirir estos ejemplares cien por ciento mexicanos. Poniendo el nombre de México en alto en otra actividad más, así como el trabajo de los colombicultores mexicanos, que lograron este gran avance dentro de la colombicultura, lo cual ha provocado un interés mayor en lograr obtener alguna otra raza mexicana y seguro estoy de que lo lograrán nuevamente.
