Hay escritores que persiguen lugares e historias con que inspirarse a crear relatos y entretener a los demás. Dedican algún tiempo en tal casa donde puedan absorber la información que reúnan para su libro o se aíslan de todo a fin de evitar distracciones. Hay quienes escriben sobre el pasado y tratan de recrearlo con adornos de su imaginación. Muchos quisieran vivir algo fascinante y plasmarlo en papel. Luego está Jack London, quien toda su vida parece que fue escrita por él.

El comienzo de su vida fue un tanto agitada: su padre no lo aceptó como hijo y se alejó de la familia; su madre padeció de mala salud, por lo fue criado por una sirvienta —antigua esclava, de hecho—. Encontró su escape del mundo real en los libros, de toda clase y tipo que encontrara en la biblioteca. Después de ganar un concurso periodístico su madre lo apoyó en seguir con la escritura.

London dormía cinco horas y escribía mil palabras al día como mínimo.

Antes que nada, tuvo que trabajar de lo que pudiera para subsistir: marinero, pesquero, cazador, minero y vagabundo (infiltrado). Se fue a Alaska con la ilusión de encontrar oro y solo consiguió escorbuto, pero regresó a San Francisco con suficiente material para sus primeras obras de éxito. Colmillo blanco, La llamada de lo salvaje y Encender una hoguera lo catapultaron a la fama como escritor.

También navegó las aguas del océano Pacífico, en calidad de marinero, pescador, periodista y corresponsal de guerra —esto último varias décadas antes que Ernest Hemingway—. Junto a su segunda esposa, Charmian Kittredge, escribió otras historias de su viaje a bordo de su embarcación Snark.

London y Kittredge a bordo de su queche, el Snark (1907).

London fue un defensor de la vida humana, particularmente de los obreros y las minorías. La Revolución mexicana lo motivó a escribir El mexicano; el fascismo le invitó a escribir El talón de hierro —novela distópica publicada 24 años antes que Un mundo feliz, de Aldous Huxley—; se infiltró como vagabundo en las condiciones infrahumanas de Londres para su libro-reportaje La gente del abismo (1903), y una pandemia como tema central en La plaga escarlata (1912)—previo a la gripe de 1918— sitúan a London como un aventurero visionario.

 

 

Algunas de las novelas e historias cortas más famosas de Jack London.

Su amor por la literatura lo llevó a buscar todas las experiencias posibles. Como parte de su trabajo se obligaba a escribir mil palabras al día —con esta última palabra se cuentan 382—, que no le era difícil. Llegó a construir una mansión donde su biblioteca personal contenía quince mil libros; pero un incendio consumió todo. Por sus publicaciones en periódicos, revistas y libros, Jack London fue conocido como el primer gran escritor mejor pagado del mundo en su época.

Aunque siempre tuvo mala salud y sus gastos excedían a sus ingresos, la literatura de London abarcó diversos temas sociales, históricos, antropológicos y periodísticos, desde la ciencia ficción hasta la filosofía. Sus obras cuentan con varias adaptaciones para el cine y la televisión. Su influencia en el mundo actual es innegable pese al aniversario de su muerte hace 114 años. Lo más increíble de todo es que hizo de su vida una aventura y murió a los 40 años.

¡Preferiría ser cenizas que polvo! Preferiría que mi chispa se queme en una brillante hoguera a que sea extinguida por seca desintegración. Preferiría ser un espléndido meteoro, cada átomo en mí en magnífico resplandor, que un soñoliento y permanente planeta.

— Jack London (1916).

Referencias

Ingram, S. (2020). La vida de Jack London fue tan salvaje como sus libros. Historia National Geographic. Sitio web: https://www.nationalgeographic.es/historia/2020/02/la-vida-de-jack-london-fue-tan-salvaje-como-sus-libros

Víctor Moreno, María E. Ramírez, Cristian de la Oliva, Estrella Moreno y otros. (2020). Biografía de Jack London. Buscabiografías.com. Sitio web: https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1551/Jack%20London

AlohaCriticón (s, f). Jack London. Sitio web: https://www.alohacriticon.com/literatura/escritores/jack-london/