Cinetips: The Glass Castle

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on print

El castillo de cristal (2017) cuenta la difícil crianza de la periodista estadounidense Jeanette Walls (interpretada por la ganadora del Óscar Brie Larson). Junto a sus dos hermanas y un hermano, la familia Walls viaja por el país como nómadas siguiendo espejismos de su hogar ideal.

Destin Daniel Cretton (quien recientemente estrenó Just Mercy) vuelve a trabajar con la actriz Brie Larson, para la adaptación del libro en que está inspirada la película.

A grandes rasgos, el director continúa en la línea de representar situaciones de la vida real con tonos dramáticos e inevitables, pero realza la perseverancia y fortaleza por conseguir un mundo mejor.

Esta forma de humanizar un tema tan delicado como persistente en la sociedad lo retrata Woody Harrelson como Rex, padre en la vida real de la protagonista. Su personalidad impulsiva, destructiva y caótica contrasta con el cariño, inteligencia y bondad con que crió a sus hijos, acompañado de un alcoholismo incapacitante que le impide conservar una vida laboral y familiar estable.

Pese a sus esfuerzos de mantener la sobriedad, Rex imagina un castillo de cristal donde su familia pueda vivir sin oscuridad. La despreocupada madre-artista Rose Mary (interpretada por Naomi Watts) quiere iluminación total; Rex tiene el ingenio para construir ese castillo, y Jeannette se ve obligada a cuidar a sus hermanos de sus propios padres, al mismo tiempo que les consigue comida, planea su educación y eventual separación del hogar disfuncional.

Ya acomodada en la ciudad de Nueva York, Jeannette también oculta su origen, avergonzada del estilo de vida de sus padres y rehúye de su contacto. Pero cuando se entera del poco tiempo de vida que le queda a su padre, ella no puede olvidar todo lo bueno que él contribuyó en su crianza, pese a los agrios recuerdos de su infancia y adolescencia.

Así como Captain Fantastic (de 2016, con Viggo Mortensen) exploró la vida privada de tecnología y antipática de la política actual, añadiendo la confusión infantil sobre la salud mental, The Glass Castle expone el alcoholismo como otra enfermedad que afecta a quienes rodean al bebedor.

Jeannette Walls publicó su memoria best-seller del New York Times en 2005. Aunque la adaptación cinematográfica obtuvo críticas mixtas, la dinámica entre Harrelson y Larson describe un dolor que no se ve tan claramente como en la pantalla. Con una duración de 127 minutos, The Glass Castle está disponible en Netflix para reflexionar sobre el alcoholismo y sus consecuencias.

Deja un comentario

Otras publicaciones

Trastorno por videojuegos

“El trastorno por videojuegos es un tipo de conducta disfuncional en relación al videojuego, la cual se caracteriza por ser un patrón de comportamiento continuo o recurrente y que altera la funcionalidad del sujeto en los aspectos familiares, sociales, personales y ocupacionales”.

Ir a la publicación

Sigue a El Humanista en FB