Comencemos analizando la figura de Romano Guardini, un teólogo católico alemán excepcional que también estudió química y economía. Tras la Primera Guerra Mundial, ejerció una profunda influencia sobre la juventud católica en Alemania. Su enfoque teológico, inspirado en san Agustín de Hipona, abarca un amplio espectro cultural y se entiende más como una vocación vital que como una simple sistematización de dogmas. Las obras de Guardini reflejan una notable decadencia cultural, y hoy nos centraremos en un tema crucial: la caída de los valores en la modernidad.
Guardini identificó un peligro importante en los desafíos que la ciencia y la técnica aún no pueden resolver, lo que deja a la humanidad en una especie de incomprensión. En su búsqueda de autonomía, el ser humano creó estructuras culturales en épocas pasadas, pero las virtudes como la valentía y el ascetismo comenzaron a ser despreciadas. En la modernidad, el individuo busca liberarse de las ataduras que lo limitan, un proceso similar al paso de la Edad Media al Renacimiento, cuando se intentó separar lo divino de la existencia humana. La humanidad deseaba ser el centro de todo y expandir sus horizontes. Sin embargo, el nos advierte que nuestra dependencia de Dios es fundamental; sin Él, la existencia humana finita se vuelve insostenible. Solo Dios, como creador, puede ofrecer el soporte que el hombre no puede alcanzar por sí mismo.
Esta decadencia puede compararse con un niño que intenta caminar sin haber aprendido a gatear. Así es la ambición del hombre por lograr avances tecnológicos sin reconocer que necesita la ayuda divina. Para progresar y alcanzar grandes metas, el hombre requiere el apoyo de Dios, al igual que un niño necesita el auxilio de su entorno antes de dar sus primeros pasos. Sin esa ayuda, lo que se logra es limitado. Cuando el ser humano se aleja del amor divino, pierde los valores esenciales y descubre que la autonomía carece de fundamento, como un cuerpo sin huesos, piel ni carne que no puede avanzar.
Guardini también señala algo inquietante para los creyentes: la fe es el fundamento esencial del ser humano. La negación de lo divino en el mundo moderno representa un retroceso a épocas en las que las fuentes religiosas fueron sustituidas por una visión particular de la naturaleza. En la antigüedad, las grandes fuerzas naturales dominaban, pero hoy el saber científico ha tomado el control. Aun así, Romano destaca que seguimos nutriéndonos de la filosofía griega y la literatura. Sin embargo, pese a los avances técnicos, la humanidad, tanto en la Edad Media como en la modernidad, enfrenta debilidades que no se sostienen en la verdad sobre su relación con el Creador.
En cuanto al futuro, Romano usa la metáfora de forma limitada. Tanto en la Edad Media como en el Renacimiento, se observa cómo el mundo tiende a relegar a Dios, estableciendo comparaciones constantes con el periodo medieval. Él destaca que, sin conexión con lo divino y sin la presencia de Dios, somos solo carne y hueso, intentando sustituir lo incomparable con un conocimiento limitado, en lugar de cimentarnos en una relación con Él.
En resumen, Romano Guardini nos muestra cómo el ser humano tiende a apartar a Dios de su pensamiento, llegando incluso a desear eliminarlo. Sin embargo, él sostiene que la conexión con Dios es esencial, pues sin esa relación con el Creador nada puede ser comprendido ni contenido. Sin duda, sin la relación divina existe un vacío infinito que nunca puede llenarse, ya que todo emana de Dios y, sin Él, nuestra existencia es insostenible.
Tomás Fernández, & Tamaro, E. (2004, January 12). Romano Guardini. Biografiasyvidas.com; Biografías y Vidas. https://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/guardini.htm
Fayos Febrer, R. (2012). La Ciudad de Dios y El ocaso de la Edad Moderna: ensayo de aproximación. In Espíritu: Vol. LXI–LXI (Issue 144, pp. 329–349).
Welcome To Zscaler Directory Authentication. (2026). Unicen.edu.ar. https://www.unicen.edu.ar/content/el-ocaso-de-los-tiempos-modernos
