Categoría: Historia

Por: CARLOS ALBERTO DIAZ SOLANO / Fecha: abril 23, 2026

La Catedral de Chalco, fundada en 1532 por orden de Cortés, es un ícono de resiliencia y fe que une el pasado colonial con la identidad mexiquense.

Carlos Alberto Díaz Solano

Universidad Autónoma de Chihuahua

Facultad de Filosofía y Letras

Licenciatura en Historia

Matrícula: 366086

 

 

La Catedral de Santiago Apóstol, corazón de la Evangelización y Fénix de Chalco

En el paisaje urbano de Chalco, Estado de México, ningún edificio posee la carga histórica y espiritual de la Catedral de Santiago Apóstol; este recinto, que ha visto pasar más de cuatro siglos de historia, no es solo un monumento arquitectónico, sino un símbolo de la resiliencia de un pueblo que ha sabido reconstruirse tras guerras, incendios y cambios sociales.

La historia de este templo se remonta a los albores de la Nueva España; según la tradición, fue el propio Hernán Cortés quien, en 1524, solicitó a los franciscanos la edificación de un templo en Chalco como cumplimiento de una promesa al apóstol Santiago tras su travesía hacia Tenochtitlán.

La construcción formal, que formaba parte de un complejo conventual, inició en 1532 y se extendió hasta 1585. Durante este periodo, el recinto sirvió como uno de los principales centros de evangelización en la región de los volcanes, consolidando el sincretismo entre la cosmovisión indígena y la fe católica.

Evolución arquitectónica y estilo mestizo

Aunque nació como un convento del siglo XVI, la estructura que hoy admiramos es el resultado de siglos de transformaciones. Entre 1650 y 1780, el templo experimentó remodelaciones que le otorgaron su distintivo estilo barroco mestizo.

Una pieza fundamental que sobrevive desde la época fundacional es el Señor de Chalco; esta imagen de Cristo, elaborada en el siglo XVI mediante la técnica prehispánica de pasta de caña de maíz, es un testimonio físico del encuentro de dos mundos y sigue siendo uno de los objetos de mayor veneración en el altar mayor.

Como ocurrió con la Parroquia de Cuautzingo, la Revolución Mexicana dejó cicatrices profundas en Santiago Apóstol. En 1910, el templo fue víctima de saqueos y un devastador incendio que consumió el retablo original, una obra de arte incalculable.

En el caos de la guerra, la imagen original de Santiago Apóstol fue robada o destruida. No fue sino hasta 1916 que se trajo una réplica desde Michoacán para presidir el templo nuevamente. Años más tarde, en 1952, esta imagen fue renovada gracias a la donación del famoso torero Carlos Arruza, manteniendo viva la tradición del santo patrón.

Un eje de identidad Comunitaria

La importancia de la catedral trasciende lo religioso; el diseño urbano de Chalco estaba alineado con este templo; la educación y la fe se miraban de frente, situando a la parroquia como el centro de la vida civil y frente a ella la educación, como por ejemplo la escuela primaria “Luis G. Urbina”, ubicada en sus inicios frente a la parroquia.

Actualmente, cada 25 de julio, la ciudad se transforma para celebrar la festividad de Santiago Apóstol. Las calles se llenan de color, música y danzas que recuerdan que, a pesar de los incendios de la Revolución y los cambios de la modernidad, la Catedral sigue siendo el ancla de la identidad chalquense.