Categoría: Cultural

Por: CARLOS ALBERTO DIAZ SOLANO / Fecha: febrero 18, 2026

Fuego y Tacones: El Ritual de las Marotas Ilumina la Noche de las 1,000 Fogatas

Carlos Alberto Díaz Solano

Universidad Autónoma de Chihuahua

Facultad de Filosofía y Letras

Licenciatura en Historia

Matricula: 366086

Entre faldas y volcanes: El rito trasgresor de las Marotas

A la sombra de los enormes vigilantes, el Popocatépetl e Iztaccíhuatl, la geografía mexiquense no solo se llena de neblina, sino de una mística que desafía el tiempo. En el corazón de esta región, específicamente en Cocotitlán, se entrelazan dos fenómenos que definen la identidad local, el calor de las brasas y la irreverencia de las marotas.

La Noche de las 1,000 Fogatas: Un Faro Comunitario

A tan solo unos kilómetros de Chalco, el paisaje nocturno de finales de octubre se transforma en un espectáculo visual profundo, la Noche de las 1,000 Fogatas no es solo un evento estético, es el inicio de las celebraciones de fieles difuntos donde el fuego actúa como un agente de cohesión.

Una Identidad fortalecida, el deseo de los habitantes por conservar esta práctica ha permitido que la festividad resista el embate de la modernidad.

Existe un sentido comunitario, bajo el calor de las brasas y el repicar de las campanas, la comunidad celebra su historia y la vida misma, manteniendo intacto un espíritu de unidad que se hereda de generación en generación.

El Baile de las Marotas, Una Sátira como Resistencia

Dentro de este marco de luz, surge una figura central y disruptiva, la marota. Esta tradición, arraigada también en municipios como Amecameca, Tlalmanalco y Ecatzingo, convierte el espacio público en un escenario de liberación y sátira social.

En el cuerpo de la marota, el hombre baila, come y bebe lo que la mujer de casa bajo el yugo de las costumbres de antaño no debía o no podía disfrutar”.

La memoria oral sostiene que este baile nació de la resistencia, en épocas donde la mujer vivía bajo una estricta vigilancia, el hombre optó por usurpar la identidad femenina, utilizando prendas que socialmente no le corresponden para actuar aquello que estaba vedado.

El Cuerpo como Mensaje y Desafío

Lejos de buscar la perfección estética, los participantes resaltan la tosquedad de sus figuras con prendas femeninas, creando un humor ácido que se manifiesta plenamente en fechas clave como el Día de Muertos o el Carnaval.

El juego dialéctico es parte del rito, los espectadores lanzan piropos que en otro contexto serían prohibidos, pero que, bajo el amparo de la fiesta, pierden su veneno para convertirse en parte del folclor local.

Una Región con Leyes Propias

La zona oriente del Estado de México se distingue por esta mezcla de lo sagrado y lo profano. Para los habitantes de la región, la consigna es clara, no hay que confundir las cosas, el baile de las Marotas es una entidad propia, un espacio donde la identidad se suspende y la tradición se baila con tacones y pelucas sobre la milenaria tierra volcánica.