Categoría: Filosofía

Por: AZAEL ALONZO MOGUEL / Fecha: febrero 5, 2026

La historiografía encuentra fuentes precisas a partir de la institución de la monarquía con los tres primeros grandes reyes de Israel: Saúl, David y Salomón, a partir del año 1030 a.C.

Antecedente de las religiones modernas, parte IV.

Breve recorrido histórico.

Hemos justificado el estudio de las creencias de Israel en un Dios único y universal, su monoteísmo, por ser el antecedente más importante de las religiones modernas y más influyentes en Occidente, judaísmo, cristianismo e islam, así como parte esencial de nuestra cultura e historia. Toca ahora un pequeño recorrido histórico para llegar al momento en que Jesús de Nazaret empezó a proclamar que el reino de Dios se había acercado.

Resaltamos en la entrega pasada esa autocomprensión del pueblo hebreo respecto a su origen y desarrollo dentro de la historia. Dios les hará justicia y restaurará el reino a Israel en esta vida y no en ninguna otra. Pero a lo largo de su historia previa a la llegada del mesías, encontramos una extensa lista de tragedias; ya tocará mencionar a las posteriores. Después de la muerte de Moisés el libertador y de Josué su sucesor, ubicamos el periodo de los jueces de Israel, esa época sin rey todavía, entre los años 1200 y 1030 a. C.

La historiografía encuentra fuentes precisas a partir de la institución de la monarquía con los tres primeros grandes reyes de Israel: Saúl, David y Salomón, a partir del año 1030 a.C. El reino se dividió a la muerte de Salomón en el 931 y el que llegó a conocerse como el reino del Norte o de Israel fue testigo de una sucesión por demás trágica de dinastías reales donde resulta difícil encontrar un rey rescatable. De acuerdo con la narrativa de los profetas, fueron sus alianzas con reyes extranjeros, su desprecio por los profetas de Jehová y sus múltiples caídas en el grave y aborrecible pecado de idolatría contra el Dios que los había formado y rescatado, lo que provocó su caída bajo el dominio del imperio Asirio en el 721 a.C. El reino del Sur o reino de Judá continuó siendo gobernado por la descendencia de David hasta su caída en el 587 a.C. bajo el imperio de Babilonia que destruyó el templo de Salomón y llevó cautivos a una buena y selecta parte de la nobleza. Es la conocida época del exilio, que algunos gustan llamar la deportación de Babilonia, que duró del 587 al 538 a.C. El imperio de Babilonia a su vez cayó a mano de los persas, que practicaban una política más tolerante en cuanto a prácticas religiosas se refiere y permiten el regreso de los cautivos, proveyéndoles lo necesario para la reconstrucción del muro y del templo de Jerusalén que habían sido destruidos por los babilonios. Es el tema de los libros bíblicos de Esdras y Nehemías. Esta información es de fácil acceso, ya que, como dijimos desde el principio del análisis del pueblo hebreo, son ellos quienes nos han dejado en la Biblia los datos más relevantes de su historia que después del inicio de la monarquía pueden ser corroborados por la llamada historia secular, la de los otros reinos o imperios contemporáneos, entre los que encontramos a esos que dominaron sobre ellos. Imagen de Google.

La época del imperio persa duró hasta el 331 a.C., cuando fue alcanzado por las conquistas de Alejandro Magno y sus monarquías helenistas; a partir de entonces, los judíos quedaron bajo el dominio de gobernadores macedonios. En el 323 murió Alejandro y hubo unas tres décadas de desórdenes y luchas por el poder y la división del imperio. Los judíos quedaron primero bajo el control de los ptolomeos que gobernaban desde Egipto, al sur de su territorio, y después bajo los seléucidas que estaban hacia el norte, en Siria. Bajo este contexto, hacia el año 200 a.C. en Alejandría se procedió a la traducción de la Biblia hebrea al griego, produciéndose la conocida Septuaginta, de inmenso valor en tiempos de Jesús, como tendremos oportunidad de comentar después.

Un poco más adelante estuvieron bajo el dominio de Antíoco Epífanes, que trató de imponer forzosamente el helenismo sobre sus súbditos judíos, prohibiendo costumbres como la circuncisión e imponiendo el politeísmo (González, 284). Es la época de la insurrección de varios movimientos judíos, siendo el más conocido el de los hermanos Macabeos, que se impuso en el 142 a.C., logrando expulsar de su territorio a los seléucidas para permanecer unas décadas bajo el liderazgo de los hasmoneos, descendientes de los macabeos, que no eran descendientes de David, tribu de Judá, sino de Leví, la tribu sacerdotal. De pronto, los gobernantes de Israel eran también sacerdotes, pero se acomodaron y adoptaron costumbres e ideas helenistas, por lo que nunca lograron un apoyo popular, sino que más bien provocaron la división de la nación en las conocidas sectas del judaísmo del tiempo de Jesús.

Entre estas sectas surgieron los fariseos, inicialmente como un partido político de oposición, que empezaron a hacer un marcado énfasis en el cumplimiento estricto de la Torá. Por su lado, la clase sacerdotal se dividió, lo que originó el grupo de Qumrán, que se alejaron del templo de Jerusalén acusando a sus rivales sacerdotes de corrupción y se establecieron en montañas y desiertos del área, buscando la lejanía de las ciudades. Estos conflictos de alguna manera facilitaron la intervención romana en el año 63 a.C. cuando el general Pompeyo tomó la ciudad de Jerusalén y profanó el templo penetrando hasta el llamado lugar Santísimo. A partir de allí, el territorio dividido de Galilea, Samaria y Judea quedó supeditado al poder romano [1]. Lo que allanó el camino para la llegada al poder de un hábil político llamado Herodes el Grande, quien fue proclamado rey en el 37 a. C. Ya nos estamos acercando al inicio de una nueva era; en el año menos 5 de esta, en la pequeña ciudad de Belén de la región de Judea, se dio un nacimiento que cambiaría por mucho el curso de la historia universal.

Bibliografía.

  • González, Antonio. 2020. Buscar a tientas, una reflexión sobre las religiones. Barcelona: Ediciones Biblioteca Menno.
  • González, Justo L. 2024. Historia del Pensamiento Cristiano, Hasta el siglo XXI. Barcelona: Editorial Clíe.
  • Biblia Versión Reina-Valera, 1960.

[1] Justo L. González, Historia del Pensamiento Cristiano, Hasta el Siglo XXI. Barcelona, Clíe, 2024.