Inglaterra se convirtió en la potencia marítima del siglo XVIII al detener el avance de la nación holandesa y su domin
io de los mares. Para el año 1720, los ingleses ya dominaban el comercio transatlántico de esclavos africanos y de mercancías entre Europa, América y África. El funcionamiento de las Colonias británicas de Norteamérica fue fundamental para que Inglaterra se posicionara como la principal potencia comercial del siglo XVIII.
Después de la restauración monárquica de 1660, los burócratas más cercanos al rey Charles II iniciaron el establecimiento de las denominadas “Colonias de la Restauración”[1]. En 1663, el rey autorizó la ocupación de los territorios de Carolina a ocho nobles como pago de una deuda (mismo territorio reclamado por España), asimismo, entregó el territorio de New Jersey y la isla de New Netherland, actual Nueva York a su hermano el duque de York, quien finalmente la cedería a dos de los propietarios de la Carolina. Estos territorios se convirtieron en Colonias de propiedad como Maryland, cuyo propietario era Lord Baltimore.
Debido al rechazo de los pobladores ante la forma de organización de tipo feudal que buscaban imponer los nobles propietarios y la iglesia anglicana de las Carolinas, surgieron revueltas que hicieron desistir a los nobles de su proyecto de sistema señorial. Los Colonos de las carolinas produjeron maíz, tabaco y cerdo desde sus modestas granjas, utilizando esclavos tanto africanos como indios[2]. Desde Carolina del sur se estableció un lucrativo negocio de pieles de venado con los indios a quienes se les pagaba con ron y armas[3].
En 1681, el rey Charles II le cedió a William Penn (nuevamente como pago de una deuda) el territorio de Pennsylvania (incluyendo el actual Delaware). Penn diseñó Pennsylvania como un refugio para sus compañeros perseguidos en Inglaterra por negarse a servir en el ejército o pagar impuestos para apoyar a la Iglesia de Inglaterra[4]. En Pennsylvania se estableció el cristianismo y la igualdad de género en la práctica de este, rechazando las doctrinas calvinistas de los puritanos y asegurando la libertad religiosa. Como consecuencia de la diversidad étnica, pacifista y libertad de conciencia, Pennsylvania se convirtió en la Colonia más democrática de las Colonias de la Restauración”[5].
Los ministros de Charles II diseñaron políticas mercantilistas para superar a Holanda como potencia marítima comercial a través de subsidios, estímulos y legislación para la producción agrícola y de materias primas en las Colonias, cuyos productos serían trasladados exclusivamente por comerciantes ingleses o Coloniales a Europa a cambio de especie o bienes. Para 1663, las leyes parlamentarias exigían a los colonos la exportación de productos como el azúcar y el tabaco solamente a Inglaterra. Entre 1652 y 1674, la armada inglesa expulsó a los holandeses de New Netherland y tomó el control del comercio del Atlántico y la trata de esclavos[6].
Debido a que algunos grupos de colonos de Massachusetts ignoraron las leyes mercantilistas británicas y continuaron comerciando con los holandeses, el organismo administrativo encargado de los asuntos coloniales determinó establecer como Colonia Real el territorio de New Hampshire que se encontraba bajo tutela de Massachusetts[7]. Posteriormente, al ascender James II al trono inglés, éste instruyó a los ministros de comercio a que impusieran un estricto control en las Colonias. Para 1688, después de la revocación de los estatutos corporativos de Connecticut y Rhode Island y su fusión con las colonias de la Bahía de Massachusetts y Plymouth, el rey James II agregó New York y New Jersey al Dominio, creando una vasta Colonia que se extendía desde Maine hasta Pennsylvania[8].
La actividad comercial de las Colonias británicas fue fundamental para que Inglaterra desplazara a Holanda como la principal potencia mercantil y naval del siglo XVIII. Los ministros de Charles II diseñaron políticas mercantilistas para establecerse como una potencia marítima comercial a través de subsidios, estímulos y legislación para la producción agrícola y de materias primas en las Colonias. La expansión del poderío naval de Inglaterra le permitió controlar el comercio de esclavos y de mercancías por el Atlántico, así mismo la corona británica estableció medidas coercitivas para asegurar el cumplimiento de las políticas mercantilistas dictadas desde Londres.
Bibliografía
Henretta, James A. y Brody, David (2010). America. A concise history. Boston : Bedford/St. Martin´s.
[1] James A. Henretta and David Brody, America. A concise history (Boston, Mass: Bedford/St. Martin’s, 2010), 66-70
[2] James A. Henretta and David Brody, America. A concise history (Boston, Mass: Bedford/St. Martin’s, 2010), 66-70
[3] James A. Henretta and David Brody, America. A concise history (Boston, Mass: Bedford/St. Martin’s, 2010), 66-70
[4] James A. Henretta and David Brody, America. A concise history (Boston, Mass: Bedford/St. Martin’s, 2010), 66-70
[5] James A. Henretta and David Brody, America. A concise history (Boston, Mass: Bedford/St. Martin’s, 2010), 66-70
[6] James A. Henretta and David Brody, America. A concise history (Boston, Mass: Bedford/St. Martin’s, 2010), 66-70
[7] James A. Henretta and David Brody, America. A concise history (Boston, Mass: Bedford/St. Martin’s, 2010), 66-70
[8] James A. Henretta and David Brody, America. A concise history (Boston, Mass: Bedford/St. Martin’s, 2010), 66-70