El populismo es, según la Real Academia de la Lengua Española, la tendencia política que pretende atraerse a las clases populares. El autor Jorge Basurto inicia su trabajo “Populismo y movilización de masas en México durante el régimen cardenista” señalando que el movimiento denominado “populismo” no es privativo de la América Latina, ya que similares fenómenos se han presentado en infinidad de países y en diversas épocas, de manera que no puede hablarse de un “populismo internacional”, tal como se habla de un comunismo internacional o de una democracia cristiana.
El populismo ha existido en nuestro país de manera común desde la caída del régimen porfirista, principalmente porque esta última etapa de la historia de México se caracterizó por el abandono de las clases económicas y sociales más desfavorecidas. Recordemos que a lo largo del porfiriato se sembró en diversos sectores sociales desfavorecidos y grupos políticos adversarios el germen que resultaría en la primera revolución social del siglo XX. Además, la influencia de fenómenos económicos externos también fue determinante en el incremento de la problemática social en el país. La crisis económica tuvo causas estructurales y coyunturales, internacionales y nacionales. Primero que todo, el crecimiento fue desigual y disparejo: hubo regiones y sectores no beneficiados, y un número enorme de mexicanos no se vio favorecido por el progreso económico (Garciadiego, 1998). Los regímenes posrevolucionarios, al que pertenece el cardenismo, se caracterizaron por sostener un discurso populista enfocado en la búsqueda de soluciones a los problemas de las clases más desfavorecidas.
Según Jorge Basurto, existen diversos factores que motivan la aparición de movimientos populistas en las naciones:
- Una clase alta que asume el rol de líderes del movimiento.
- Masas movilizadas y manipuladas por el grupo líder.
- Comúnmente, los movimientos populistas se manifiestan a través de un grupo o partido político organizado que se autodenomina defensor de los derechos populares.
- Este tipo de partidos busca establecer un capitalismo de Estado que subsane las deficiencias de la iniciativa privada.
Podemos afirmar que los factores anteriores se presentaron como antecedente a la aparición del populismo posrevolucionario mexicano. Considero importante mencionar que otro factor que puede motivar la aparición del populismo desde el propio Estado es la falta de atención a las clases más desfavorecidas, como ocurrió en México durante el porfiriato.
Según el autor, el populismo posrevolucionario se divide en tres periodos principales:
- Desde comienzos de la Revolución hasta 1934 (1910—conclusión del periodo presidencial de Abelardo L. Rodríguez)
- Desde la presidencia de Cárdenas hasta la de López Mateos (1934-1964)
- Desde la presidencia de Díaz Ordaz hasta la actualidad (1965-2023)
De los tres periodos señalados, fue el segundo en el que el populismo de Estado fue aplicado de manera más exitosa, específicamente en el sexenio del Gral. Lázaro Cárdenas. En este periodo se sentaron las bases de un posterior desarrollo económico acelerado a través de dos columnas de proyecto principales: la reforma agraria y la nacionalización del petróleo.
La reforma agraria impulsada por el presidente Lázaro Cárdenas permitió ingresar a cientos de miles de campesinos al mercado laboral, provocando a su vez la demanda de una mayor cantidad de bienes de consumo y la modernización de la agricultura. Además, la reforma agraria generó una mayor demanda de artículos manufacturados que aceleró el proceso de sustitución de importaciones. La nacionalización del petróleo significó un importante subsidio a la industrialización al mantener alta la producción de energéticos y bajos los precios de los mismos (Basurto, 1969). Asimismo, la creación de instituciones de educación pública como el Instituto Politécnico Nacional permitió al país contar con técnicos especialistas que llevarían las riendas de la industria petrolera nacional.

Según Jorge Basurto, los países típicamente subdesarrollados, donde faltan sectores medios importantes y que están dominados por una pequeña clase alta, constituyen el terreno más fértil para la aparición del populismo. Las condiciones económicas y sociales generalmente estancadas, además de la represión política por un gobierno conservador, conducen a muchos sectores de la clase media o de la burguesía a militar en las filas de la oposición; aun sectores de la armada o del clero siguen este camino. (Basurto, 1969)
Después de treinta años del régimen porfirista, los gobiernos emergidos de la Revolución mexicana se caracterizaron por la búsqueda de una política de masas (aunque sin un proyecto real) concentrada en un discurso de mejoramiento de las condiciones de vida de las clases más desfavorecidas del país. Basurto llama a estos modelos de gobierno como de “tendencia populista”.
Según el autor, la política populista posrevolucionaria se puede dividir en tres etapas principales. La primera, que abarca desde el comienzo de la revolución hasta 1934; la segunda, que abarca desde la presidencia de Cárdenas hasta la de López Mateos; y la tercera, que es la que ha llegado hasta nuestros días y que ha sido recogida como la bandera de la oposición política mexicana.
El cardenismo fue un modelo de gobierno clasificado como populista debido a que en la composición de su clientela política (que es heterogénea) predominan los elementos de la clase media, que son quienes tienen las riendas del poder. En los momentos de mayor radicalismo, el sector de la clase media comparte su predominancia con el proletariado: es el caso de la administración de los ferrocarriles y la industria petrolera, que es entregada a los respectivos sindicatos solo para quitársela, poco después, argumentando una reorganización (1939) (Basurto, 1969).
En la etapa cardenista, de corte ideológico populista y dedicada principalmente a atender la problemática económica y social de las clases más desfavorecidas, el Estado mexicano logró establecer las bases de lo que sería el desarrollo acelerado de mediados de siglo XX a través de la reforma agraria, la expropiación petrolera y la creación de mayor infraestructura educativa como ejes principales de gobierno.
Bibliografía.
Basurto, J. (1969). Populismo y movilización de masas en México durante el régimen cardenista. Revista Mexicana de Sociología, 853-892.
