Son las 7:30 de la mañana y la avenida Universidad ya es un río de cláxones y luces de freno. Miles de estudiantes de la Universidad Autónoma de Chihuahua avanzan a paso de tortuga en camiones abarrotados o pedalean con el corazón en la garganta entre autos que no les dan ni un centímetro. Lo que debería ser un trayecto de quince a treinta minutos se convierte fácilmente en una hora perdida o hasta más.
El problema ha ido a peor. Entre enero y marzo de 2025 se registraron 212 accidentes solo en el Periférico de la Juventud: 684 personas heridas y al menos tres muertas, casi todas peatones o ciclistas. Chihuahua se mantiene como la segunda entidad del país con más fallecidos por atropello.
El Campus 1, enclavado en la zona centro de la ciudad, es el epicentro de esta tormenta perfecta. Existen dos estaciones del sistema Bowí que te dejan en la UACH, una cerca de la glorieta de Francisco Villa y otra en la facultad de Derecho, pero la frecuencia de estos camiones a veces se queda en buenas intenciones y los semáforos siguen sin pasos de cebra visibles ni sombra donde esperar.

Para los ciclistas la realidad es aún más cruda. La nueva Ley de Movilidad y Seguridad Vial entró en vigor en enero de 2025 y habla de priorizar las bicicletas, pero en la avenida Universidad y el Periférico apenas hay tramos protegidos. Compartir carril con vehículos que van a 80 o 90 km/h se ha vuelto parte del paisaje diario, y por ello muchos optan por usar las banquetas, las cuales también están en malas condiciones o con vehículos estacionados, situaciones que afectan tanto a transeúntes como a ciclistas.
Todo esto ya estaba escrito hace casi veinte años. El Plan Sectorial de Movilidad Urbana Sustentable (PSMAMS) de 2009-2010 señalaba con nombre y apellido la saturación del Periférico, unos 40 888 vehículos al día, y proponía ciclovías y un transporte público digno. Hoy muchas de esas páginas siguen sin verse reflejadas en acciones, y varias de las problemáticas han empeorado con el paso del tiempo.
El PSMAMS 2024 volvió a prometer 21 kilómetros nuevos de ciclovías y una red de transporte mejor integrada. A noviembre de 2025, la red alrededor del Campus 1 apenas ha crecido unos metros y los estudiantes siguen jugándose la vida cada vez que cruzan la calle.
La hipótesis de esta investigación es clara: los retrasos y la inseguridad nacen de una infraestructura insuficiente, una cultura vial que no cambia y la falta de coordinación real entre la UACH, el Gobierno del Estado y el Municipio. Con medidas concretas, se podría recortar un gran porcentaje de los tiempos de traslado y los riesgos.
En esta historia hay cuatro actores que lo deciden todo. El alumnado de la UACH genera la demanda y la institución pone ‘parches’ internos; el Gobierno del Estado maneja Bowí y la nueva ley; el Ayuntamiento construye (o no) las ciclovías y los pasos a desnivel; y los estudiantes, junto a colectivos, son quienes exigen y documentan.
La línea del tiempo duele. 2009: diagnóstico perfecto. 2016: ViveBus se hunde. 2022: Primer paseo ciclista del sindicato. 2024: Se aprueba la ley y se reactiva la Ruta UACH. 2025: la ley entra en vigor, pero los accidentes siguen subiendo.
Este año se entregaron 40 nuevas unidades Bowí. Suena bien, pero esas unidades para 800 mil pasajeros al mes no parecen ser las suficientes. Los números no terminan de cuadrar.
Las horas pico son implacables. De 8:00 a 9:00 de la mañana pasan más de 7,000 vehículos por hora rumbo al norte, justo cuando miles intentan entrar a clases. De 6:00 a 7:00 de la tarde se repite el caos en sentido contrario, cuando el alumnado de turno vespertino quiere llegar a sus casas.

Los números de INEGI y la SSPE no dejan lugar a dudas: en 2024 hubo 1,057 lesionados y 81 muertos por atropello en todo el estado. En lo que va de 2025, la capital ya suma más de 40 atropellos solo en enero y febrero.




