Categoría: Filosofía

Por: ALAN EDUARDO GARCIA AGUNDIS / Fecha: febrero 16, 2026

Pío XII mostró que el mal no es fuerza autónoma, sino ruptura del bien, y que la libertad humana sigue siendo su primer campo de resistencia.

Introducción

Sin duda, una de las figuras más influyentes del área académica del catolicismo en cuanto a papados es el papado especial del venerable Pío XII (1939–1958), donde, en cuanto a nivel histórico mundial, se encontró desarrollado en el periodo más oscuro del siglo XX, lleno a su alrededor de totalitarismos protestantes, como es el caso del nacionalsocialista de modelo alemán con su representante principal como Adolf Hitler o modelos monárquicos totalitarios como es el caso de Hirohito. El ejemplo más claro es el modelo totalitario de Benito Mussolini, que por razones militares acabó asesinado por sus partisanos. Ahora bien, en este contexto, la reflexión que tuvo este gran papado se enfocó en acciones divinas y en especial en el estudio sobre el mal, pero no solamente como un análisis moral o histórico, sino más bien que toma de la riquísima base filosófica católica para abordar dichos supuestos. El motivo de este artículo es analizar cómo Pío XII ayuda a generar una visión que combina la rica tradición católica con una antropología de la libertad responsable, dando como resultado una comprensión profunda de la providencia divina.

1. El mal como privación en la tradición tomista

Para poder introducirnos a este tema, debemos entender que Pío XII hereda de manera explícita la definición que dio Santo Tomás de Aquino y que cuenta que, según dicho autor, el mal no es una sustancia de tipo positivo, sino más bien una privación de un bien recibido. Dicha definición ayuda a esclarecer en demasía dicho término y fue tanto así que dicha idea aparece en infinidad de documentos durante dicho papado; uno donde generó más impacto fue cuando hizo la denuncia sobre las ideologías del siglo XX, que dichas ideologías ayudan a deformar el orden moral y dan como resultado que se niegue la existencia del bien objetivo. En el radiomensaje emitido en la Navidad del año 1942, el excelentísimo Papa Pío XII insiste siempre en que el mal moral no surge de manera mágica o por una fuerza autónoma, sino más bien lo establece de manera clara por el denominado “oscurecimiento de la razón” y por una voluntad en la cual se encuentra desviada. Por lo tanto, desde una visión metafísica, el mal implica que la realidad creada es buena y que dicho mal no define la esencia del hombre como se creía, sino que genera una ruptura con la plenitud del ser.

2. La libertad humana ante el mal histórico

Se debe tomar en consideración que uno de los términos centrales de Pío XII es su ardua defensa de la libertad humana; háblese como una especie de bastión para poder combatir ese mal. Ya que el mal en su sentido occidental tiende a ser determinista, y eso lo vemos en los argumentos aun en la actualidad para defender postulados como biológicos y socioeconómicos, afirmaba sabiamente que las tragedias históricas no pueden comprenderse sin reconocer la responsabilidad del sujeto. Esto se vio manifiesto en dos ocasiones muy especiales de su papado, que fueron la de los discursos a los juristas (dado en la fecha de 2 de octubre de 1944) y a los médicos (1953), donde, como se mencionó con anterioridad, subrayaba en dichos discursos que la persona posee una integridad irreductible, además de que se encuentra en libertad de elegir el bien incluso bajo presión de un tercero.
Por lo tanto, para Pío XII la libertad es la condición esencial que hace posible la historia moral y, por lo tanto, donde se aparece como una especie de negación del orden querido por Dios. En un mundo y temporalidad marcados por guerras, Pío XII interpreta la libertad no como una especie de autonomía de tipo absoluto, sino más bien y magistralmente como una capacidad en donde se puede responder al bien objetivo, incluso siempre y cuando ello implique un sacrificio.

3. Providencia divina y sufrimiento humano

Algo que me gustaría abordar en específico es cómo es el sufrimiento inocente. El Papa Pío XII lo explica de manera magistral, en donde el fideísmo queda descartado por obvias razones; háblese de que se lo atribuye directamente a la voluntad de Dios y tanto como lo trata de explicar el racionalismo que lo considera absurdo. En su magnánimo texto titulado Mystici Corporis Christi (1943) enseña algo sumamente importante, que es que Cristo ha asumido el dolor humano para poder así transformarlo desde su interior y dando como resultado la posibilidad del sufrimiento redentor.
Ahora bien, hablando en términos filosóficos, esta visión es muy próxima a la doctrina agustiniana, según la cual Dios permite el mal para poder así traer de él un bien mayor (Enchiridion, 421/2014). Por lo tanto, para Pío XII, la providencia no anula la libertad ni impide que exista el mal, pero sostiene la historia para que exista un fin bueno. La oración, la penitencia y las obras de caridad no son evasión, sino actos ontológicos de resistencia al mal.

Conclusión

Se puede decir que estamos ante una respuesta a la mayoría de las dudas de un no creyente, con el hecho de que siempre hacen preguntas de manera incisiva y en las cuales cualquier respuesta es atacada, pero Pío XII nos enseña magistralmente a no caer en la tentación y, por lo tanto, contestar con la misma misericordia cariñosa que contestó a sus discípulos cuando se encontraban llenos de miedo. Ante un mundo lleno de aberraciones, nos dice Jesús en palabras del evangelista San Mateo en el capítulo 14, versículo 27: “Tened confianza, soy yo, no temáis”.

Referencias

Agustín de Hipona. (2014). Enchiridion (J. Riestra, Trad.). Biblioteca de Autores Cristianos. (Trabajo original publicado ca. 421).
Aquino, T. de. (2012). Suma teológica (J. Martínez, Trad.). BAC. (Trabajo original publicado 1265–1274).
Pío XII. (1942). Radiomensaje de Navidad. Librería Editrice Vaticana.
Pío XII. (1943). Mystici Corporis Christi. Librería Editrice Vaticana.
Pío XII. (1944). Discurso a los juristas italianos. Librería Editrice Vaticana.
Pío XII. (1953). Discurso a los médicos. Librería Editrice Vaticana.