Categoría: Filosofía

Por: ALAN EDUARDO GARCIA AGUNDIS / Fecha: febrero 2, 2026

La corredención expresa cómo María coopera libremente con la obra de Cristo, uniendo su amor obediente a la redención sin sustituir al único Redentor.

Introducción

En el presente artículo se abordarán temas de suma importancia para nuestra cultura hispanoamericana, puesto que, a pesar de que un individuo se denomine como ateo o agnóstico, tendrá que convivir de manera impresionante con algún católico, ya sea en la cercanía o lejanía, puesto que vivimos en una comunidad de cerca de 98 millones de fieles. Este tema define dicha visión social, puesto que siempre escucharemos arquetipos como la “madrecita santa” o “Ave María purísima”, por lo tanto, el término de corredentora de Santa María puede ser una expresión que influye en su visión, pero también más debatida por el diálogo secular, digamos que son lo que la cúpula católica del Vaticano partisana de la idea del Francisco busca dejar de sacralizar a Santa María para que los cismáticos tengan un diálogo para que la piedad mal entendida de Cristo se vea manifiesta en ellos. Debo dejar en matiz que este término no se trata de colocar a Cristo al mismo nivel que María y desplazar la idea del único redentor, sino entender cómo gracias al amor humano se puede cooperar en la obra divina de salvación. Por lo tanto, en este ensayo abordaré tres temas principales: la participación ontológica en el acto redentor; segundo, la plenitud del amor obediente y, por último, la respuesta a la antropología moderna donde se separan claramente la libertad y la gracia.

1. Fundamento teológico y metafísico de la corredención

Para poder abordar los términos, debemos entender el origen de este término, puesto que los orígenes datan de la tradición patrística y la escolástica. Se debe entender que la cooperación de María en la redención se entendió y se entiende como una participación de tipo secundario, dependiente de la gracia y subordinada fuertemente a la obra de Cristo. Santo Tomás de Aquino señala en su magnánima obra de la Suma Teológica y dicta que “Dios, al conceder su gracia a una criatura, no la excluye de la acción, sino que la hace instrumento suyo”. Bajo esta lógica, María no redime junto a Cristo, sino en Él y por Él.

Por lo tanto, el consentimiento de manera activa con el “he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38) representa el primer acto de cooperación humana con la redención divina. Esto da a entender que la voluntad de María no se impone ni se opone, ni se enaltece, sino que la humildad en Santa María hace que se pueda integrar plenamente en el querer de Dios. Dando como resultado la base filosófica de la corredención: la libertad como comunión, no como autonomía.

Ahora bien, desde una lectura metafísica, la corredención expresa que el amor creado puede participar de ese santo acto salvífico del amor increado. Para uno de los filósofos más importantes del catolicismo, San Agustín, en otro texto magnífico titulado De Trinitate (399–419/2013), afirma de manera adecuada que el Espíritu Santo es el vínculo en el cual el amor entre el Padre y el Hijo, pero casi de manera análoga, aparece Santa María para poder configurar el alma para que ese amor divino pueda obrar en ella hasta que se identificase como un dinamismo.

2. La lógica del amor obediente

Algo de suma importancia es entender que este fenómeno siempre radicará en la obediencia amorosa. Pero cómo Santa María puede desarrollar su idea a partir de la antítesis de Eva, puesto que, según los Padres de la Iglesia, es la máxima representación por su consecuencia de la autonomía rebelde; María encarna la obediencia redentora. San Ireneo de Lyon ayuda a aterrizar esta idea, puesto que da una célebre y muy mencionada afirmación que es la de: “Así como por una virgen vino la muerte, también por una virgen viene la vida”.

Algo que vemos por la raíz hispana que tenemos es la manifestación de la veneración de la Virgen de los Dolores, puesto que para mariólogos como San Juan Pablo II, en la encíclica Redemptoris Mater (1987), nos enseña que el calvario de María se une “con un corazón materno a la oblación de su Hijo”. Por lo tanto, la corredención no consiste en añadir algo a la redención de Cristo, sino que también hace visible su fecundidad en el ámbito humano del amor y el sufrimiento compartido.

Desde una perspectiva filosófica, esta unión es una de las máximas representaciones de la comunión entre la libertad y la gracia: María no es pasiva, sino activa en su consentimiento al misterio del dolor. En ella se encuentra la libertad humana, pero dejada moldear enteramente por el amor divino, puesto que el “sí” absoluto repara ese “no” de la humanidad.

3. María corredentora y la crisis moderna de la mediación

Se debe entender cómo la modernidad siempre tiene dos raíces sumamente fuertes, que son la protestante primeramente y, en segundo lugar, la racionalista. Tiende siempre a eliminar toda mediación; el ejemplo claro es entre Dios y el hombre, entre el espíritu y el cuerpo, entre el individuo y la comunidad. Puesto que la figura de María corredentora contradice esta lógica al afirmar que la mediación es constitutiva del orden del ser. Nada se da sin participación.

Uno de los autores modernos más importantes del catolicismo es Hans Urs von Balthasar (Teodramática, 1973–1983/2008). María como el “sí eclesial” de la humanidad: su libertad es sumamente receptiva, pero que no se confunda con pasiva. Frente al sujeto moderno que siempre tiene esa idea neurótica que pretende salvarse por su propio proyecto individualista. María, cual madre de la humanidad, demuestra a través de su santo ejemplo que la salvación se recibe en el amor y se actualiza con la entrega a Dios y a la comunidad.

Así, la corredención mariana no es una exaltación devocional, sino una propuesta antropológica y ontológica: el hombre alcanza su plenitud no dominando, sino dejándose transformar.

Conclusión

Se puede concluir que la doctrina de Santamaría corredentora ayuda a revelar una filosofía en la cual da como resultado una cooperación de la gracia con la libertad. Por lo tanto, si Cristo redime por amor divino, Santamaría coopera por amor humano plenamente unido al divino.

Referencias

Agustín de Hipona. (2013). De Trinitate (M. Fuertes, trad.). Biblioteca de Autores Cristianos. (Trabajo original publicado 399–419).

Aquino, T. de. (2012). Suma teológica (J. Martínez, Trad.). Biblioteca de Autores Cristianos. (Trabajo original publicado 1265–1274).

Ireneo de Lyon. (2000). Adversus haereses (M. Simonetti, Trad.). Ciudad Nueva. (Trabajo original publicado ca. 180).

Juan Pablo II. (1987). Redemptoris Mater. Librería Editrice Vaticana.

Von Balthasar, H. U. (2008). Teodramática (J. Morales, Trad.). Encuentro. (Trabajo original publicado 1973–1983).