Categoría: Filosofía

Por: ALAN EDUARDO GARCIA AGUNDIS / Fecha: abril 13, 2026

“La Asunción de San José expresa un amor obediente y pleno, donde su vida silenciosa refleja la unión con Dios y la elevación del ser hacia lo trascendente.”

Introducción

En el presente artículo se analizará un fenómeno sumamente interesante y que es fundamental para los procesos de la modernidad y posmodernidad, puesto que en esas dos épocas históricas se encuentra asentado el valor en varias funciones, como lo es, principalmente, la utilidad. La técnica, la economía y la política, en estos periodos específicos, se encuentran subordinadas o guiadas por la lógica de la eficacia y el rendimiento. Un autor que se encargó de estudiar esos fenómenos es Hans Urs von Balthasar (1905–1988), que fue un teólogo católico suizo y uno de los pensadores que son más mencionados en estos temas durante el siglo XX y XXI, puesto que se plantea en su obra la categoría de los olvidados; en el caso de este artículo, analizaremos esa categoría olvidada que es la belleza, que es fundamental para poder comprender de manera adecuada la revelación cristiana. En su obra más mencionada y magistral, La gloria del Señor (1961–1969), el autor von Balthasar desarrolló una nueva estética teológica que es articulada para poder reivindicar de manera adecuada la belleza como vía de acceso a Dios. Para una mejor comprensión de los términos, utilizaré tres temas: el primero es la crítica que hace von Balthasar al utilitarismo moderno; el segundo es el de la centralidad de la belleza y de la fe católica; por último, será la vigencia de su propuesta frente a la crisis cultural contemporánea.

1.     Crítica al utilitarismo moderno

Ahora bien, para poder entrar a estos temas, es ver la óptica que tuvo von Balthasar: observó cómo la modernidad se había reducido a los criterios burdos de valor útil y lo rentable; por lo tanto, la técnica se convirtió en una métrica del progreso, y lo bello, lo contemplativo o lo gratuito quedaron relegados a un plano secundario. Se ve de manera explícita cómo la belleza se percibe como un lujo estético y, por lo tanto, como sumamente fácil de prescindir frente a la eficacia.

Para la teología de von Balthasar, hizo este análisis del síntoma de una cultura sumamente enferma. En consecuencia, puede perder la sensibilidad; por consecuencia de perder la belleza, el hombre moderno perdía también la capacidad de tener la verdad y, por deducción, el bien en su plenitud. En palabras del teólogo suizo von Balthasar: “Sin la belleza, el bien pierde su atractivo y la verdad su fuerza convincente”. Esto gracias a la secularización y el utilitarismo, donde fragmentaron las dimensiones que en la tradición occidental-cristiana se encontraban unidas.

2.     La belleza como categoría teológica

Se puede ver que la respuesta generada por el autor suizo von Balthasar consistió en recuperar la belleza como una categoría teológica. En el libro magistral La gloria del Señor, explica algo que es fundamental para la doctrina cristiana, donde la revelación no solo es moral, sino también la manifestación de una gloria que atrae y seduce. Cristo mismo, de manera imperiosa, se presenta como la forma más bella de Dios y, pues, en su vida y resurrección se muestra el esplendor del amor divino.

Esta “estética teológica” no entiende la belleza como apariencia superficial, sino como el resplandor de la verdad y del bien. Entonces debemos entender que el autor remarca que la belleza se puede entender como todo aquello que manifiesta la plenitud de sentido y da como consecuencia el despertar de la apertura del hombre hacia lo que lo trasciende como ser. Por lo tanto, el punto principal de su propuesta es dialogar con las dos tradiciones más importantes en teología, que son la agustiniana y la tomista, donde todo lo bello es lo que mueve a la contemplación y revela la participación de las criaturas de Dios en la perfección divina.

Un autor “contemporáneo” que analiza el cuerpo es Karol Wojtyla, donde su presupuesto principal es que la corporalidad es un modo en el cual la persona puede participar de su mundo. Dando como resultado un apoyo a que la Asunción de San José significaría que la santidad no solo no destruye el cuerpo, sino que lo plenifica en su sentido más pleno y profundo, puesto que se convierte en ese signo visible del don total de sí.

3.     La figura de José como ontología del silencio

Algo que caracteriza la vida de San José es la articulación del silencio que varias comunidades monásticas lo implementaron, puesto que no es un silencio como vacío, sino más bien como una plenitud de la escucha. Esto puede ayudar para ser siempre orientado al ruido que genera la modernidad y la posmodernidad como gritos que no quieren ser escuchados ni gritados y, en el caso de la modernidad, donde el ser se mide por la productividad, que siempre sea evidente y vista en lo real. Por lo tanto, la figura de San José se encuentra como la encarnación de la obediencia, como la aceptación amorosa del ser. Ahora bien, Martin Buber, aunque de religión judía, expresaba una intuición cercana entre el yo y el tú, donde el ser humano solo es una especie incompleta, puesto que cuando se responde al Tú eterno, alcanza esa plenitud. José, en este punto, es clave, puesto que es el paradigma del hombre que solo responde al ser con su vida entera.

Por lo tanto, su asunción siempre puede interpretarse como una especie de configuración metafísica de esta respuesta: háblese de que el alma que ha vivido en la más perfecta comunión terrenal con la Voluntad divina no puede ni debe pertenecer a la corrupción del tiempo. La elevación de tipo corporal sería el sello ontológico de una existencia simbiótica, puesto que donde no hubo fractura de los valores de la fe y el amor y no se pudo fracturar con ese ser, no debe haber cabida a la corrupción.

Conclusión

Se puede concluir que en la idea filosófica de San José no se pretende añadir ningún tipo de dogma, sino pensar qué hubiera sido ese fin para los más justos, además de que en modelos actuales se encuentran muy en lejanía con los valores filosóficos que representa. Si en Santa María Virgen se glorifica la receptividad, en San José se glorifica la acción permanente de la obediencia de sus votos con Dios y su incumbencia sagrada.

Referencias

Agustín de Hipona. (2013). De Trinitate (M. Fuertes, Trad.). Biblioteca de Autores Cristianos. (Trabajo original publicado 399–419).

Aquino, T. de. (2012). Suma teológica (J. Martínez, Trad.). Biblioteca de Autores Cristianos. (Trabajo original publicado 1265–1274).

Buber, M. (1993). Yo y Tú (R. M. Sáenz, Trad.). Caparrós Editores. (Trabajo original publicado 1923).

Guardini, R. (2006). El Señor (C. G. Pons, Trad.). Cristiandad. (Trabajo original publicado 1937).

Wojtyła, K. (1969/2011). Persona y acción (J. M. Burgos, Trad.). Palabra. (Trabajo original publicado 1969).

Biblia Sagrada. (1986). Nueva Vulgata Editio. Librería Editrice Vaticana. (Mt 27, 52-53).