Categoría: Cinetips

Por: Adriana Portillo Lozano / Fecha: mayo 12, 2016

En 1993, Steven Spielberg, uno de los directores judí­os más prestigiados de Hollywood, sacó la pelí­cula de su vida. La pelí­cula cuyo material jamás a autografiado, por la cual no le pagaron y la cual le ganó siete Oscares. La Lista de Schindler se encuentra en el número cinco del top 250 de la página…

En 1993, Steven Spielberg, uno de los directores judí­os más prestigiados de Hollywood, sacó la pelí­cula de su vida. La pelí­cula cuyo material jamás a autografiado, por la cual no le pagaron y la cual le ganó siete Oscares. La Lista de Schindler se encuentra en el número cinco del top 250 de la página IMDB.

Muchas cosas hicieron grande a esta pelí­cula, no solamente el reparto, que coincidentalmente es espectacular, Liam Neeson, Ralph Fiennes y Ben Kingsley, la dirección de Spielberg o el score original de John Williams. La historia hizo grande a la pelí­cula.

La pelí­cula empieza cuando Polonia ya fue invadida por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Oskar Schindler, un hombre de negocios carismático, emprendedor y persuasivo se da cuenta de lo que los Nazis están cometiendo actos brutales contra los judí­os. Los corren de sus casas, los encierran en el ghetto, con poca comida y laborando dí­a y noche. Por supuesto, los que conocen la historia del genocidio judí­o de los cuarentas, saben que la historia no termina aquí­. De los ghettos, los judí­os eran transportados, en condiciones deplorables, a campos de concentración. Según los testimonios de sobrevivientes a esta experiencia inhumana, cada dí­a se tení­a que luchar por permanecer vivo. Sin comida, guardias con armas en todas partes, cámaras de gas y experimentos médicos que eran, más bien, pura tortura. Algunas figuras, como la de Ana Frank, murieron en campos de concentración, otras, como la de Marita Lorenz, espí­a alemana que después de la Segunda Guerra Mundial fue mandada a Cuba a asesinar a Fidel Castro pero falló, sobrevivieron.

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Steven Spielberg durante el rodaje.

En cuanto a la producción y rodaje de la pelí­cula, según Spielberg, la atmósfera de los sets era tan deprimente y turbia que él le tení­a que pedir a su amigo, Robin Williams, que le contara chistes por teléfono y filmara algunos sketches de comedia. No se podí­a usar el color verde en el set, porque, ya que la cinematografí­a está a blanco y negro, el verde no se veí­a bien proyectado. Y en cuanto a la cinematografí­a, La Lista de Schindler es la pelí­cula a blanco y negro que más dinero ha costado hacer hasta ahora y la que más dinero ha ganado.

Lo importante no es el éxito que La Lista de Schindler recibió en Hollywood. Lo importante es que el sueldo del director se fue directamente a la Fundación Shoah, que muchas personas se vieron educadas acerca del genocidio judí­o durante la Segunda Guerra Mundial, y que esta pelí­cula tal vez haya despertado y siga despertando en las personas una necesidad de seguirse educando sobre las tragedias humanas actuales y puedan desarrollar una empatí­a genuina.