El inicio de una purga
Antes de narrar esa historia, las circunstancias iniciales se presentan como las chispas de los mayas que habitaban en la región oriental de Yucatán.
Las causas del conflicto
Una de las causas que generaron más disputas durante esos años fue, como señala Molina, el hecho de que los mayas fueron utilizados como soldados, proporcionándoles armas y prometiéndoles una disminución en sus contribuciones tanto civiles como religiosas. Esto llevó a que los mayas lucharan en favor del gobierno de Yucatán contra un gobierno centralista. Además, se había eliminado uno de los aspectos más significativos para cualquier cultura antigua: el culto. Esto, en combinación con las objeciones parroquiales y la distribución de tierras, actuó como incentivos que resultaron, en cierta medida, eficientes. Sin embargo, al decidir los mayas despertar su antigua costumbre guerrera, ese instinto que un día circuló por sus venas volvió tras mucho tiempo.
Emplearon las armas para levantarse en rebelión, y el cansancio de los mayas se volvió evidente; un sentimiento de agotamiento puede ser más devastador que cualquier otra forma de mortandad, ya que solo provocó una chispa de odio hacia aquellos que les habían quitado sus tierras y habían impuesto cobros excesivos. Estos estaban llenos de resentimiento, resistiendo cada intento de pacificación y cada forma de sumisión de parte de estos guerreros legendarios. En su sangre todavía fluía ese espíritu indomable que los caracterizaba. A lo largo de los años, se fueron aislando, creando una nueva iglesia maya con un culto y ritual únicos.
La guerra de las castas dio inicio en 1847, marcando un período en que las autoridades de Yucatán se percataron de la existencia de numerosos grupos armados de origen maya. Estos habían desenvainado sus machetes, y el legado de su sangre ancestral había resurgido. Todos se encontraban en la antigua hacienda de Culpic, propiedad de Jancito. La intención de estos rebeldes era comenzar una guerra que llevara a la eliminación de los extranjeros y mestizos en Yucatán: aquellos hombres que habían profanado sus tierras, que habían usurpado su riqueza, sus herencias y su dominio sobre las tierras que les pertenecían. Proclamaron su independencia y eligieron a Cecilio como su gobernador legítimo.
El proceso de transición a la vida independiente no favoreció a los indígenas mayas, ya que la carga impositiva para el gobierno resultó ser muy molesta. En este contexto, se intensificó la expansión de las haciendas en Yucatán, ocupando terrenos que, en su gran mayoría, eran tierras colectivas de herencia indígena, las cuales se ofrecieron en venta, beneficiando a empresarios, clérigos e incluso militares. Sin embargo, esto resultó en el resurgimiento de la furia del jaguar; la ira de Yucatán se había avivado debido a la incorporación de la región a la producción capitalista, lo que llevó al gobierno a restringir la tierra en parcelas de terreno baldío. Desafortunadamente, lo que lograron fue agitar la furia de los antiguos guerreros mayas, los jaguares que deseaban venganza, destrucción y sangre de aquellos que habían usurpado sus territorios.
El estallido de esta guerra reveló la dura realidad de la forma en que los indígenas eran subvalorados, encadenados y sometidos a una perspectiva superficial donde los europeos, los blancos e incluso los mestizos detentaban mayor autoridad. El enfrentamiento fue brutal y sádico, convirtiendo los campos de batalla en un manto de sangre de ambos bandos; una lucha que nunca parecía mostrar piedad, manifestando años de sufrimiento y rabia contenida en este conflicto aterrador. La represión de las objeciones locales, junto a la percepción de que esta guerra amenazaba la civilización y la existencia de europeos y blancos, era evidente tanto entre los círculos conservadores como en los liberales.
El contrataque
En el año 1848, José María Luis Mora pidió ayuda a Inglaterra para terminar con la rebelión maya, que se expandía como un torrente de agua, teñida de rojo por la furia de los invasores blancos ante la resistencia en sus tierras.
Mora aconsejó al gobierno mexicano que fomentara la llegada de extranjeros y despojara a Yucatán de aquellos que no eran de raza blanca, argumentando que tal población era un obstáculo para el avance, ya que no estaban dispuestos a cambiar y solo representaban un impedimento que debía eliminarse para que el progreso y la tecnología prosperaran. En su visión, estos individuos eran inflexibles, obstinados y reacios a transformarse. Para él, la guerra de las castas se convirtió en la justificación ideal para evidenciar el peligro que representaban para el resto de la sociedad, señalando con un dedo acusador a los verdaderos villanos de la historia. Asumiendo el papel de un fiscal, él decidió identificarles como verdugos dispuestos a eliminar y destruir. En sus propias palabras expresó: “” Yo quisiera que esa que hoy esa raza maldita jamás volviese y aparecer entre nosotros.“
La lucha de los mayas fue malinterpretada como una guerra salvaje contra la civilización, y ante los ojos de Mora, esto era una obscenidad, la excusa ideal para señalarlos con un dedo acusador.
Cisneros, S. (2024, February 22). Guerra de Castas, el violento enfrentamiento entre mayas y «blancos». México Desconocido. https://www.mexicodesconocido.com.mx/guerra-de-castas.html#:~:text=La%20Guerra%20de%20Castas%20sucedi%C3%B3,fueron%20relegadas%2C%20humilladas%20y%20explotadas.
La Guerra de Castas. Península de Yucatán (1847-1901). (2016, November 9). Arqueología Mexicana. https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/la-guerra-de-castas-peninsula-de-yucatan-1847-1901
Soriano, M. A. I. C. (n.d.). Guerra de castas en Yucatán: una aproximación a los actores. https://gaceta.unadmexico.mx/37-gaceta/mayo-junio-2021/investigacion/48-guerra-de-castas-en-yucatan-una-aproximacion-a-los-actores
