Causas y el conflicto
La guerra cristera constituye uno de los episodios más significativos en la historia de México, un enfrentamiento entre la Iglesia católica y el gobierno, donde ambas entidades entraron en colisión.
Esta confrontación resultó ser extremadamente peligrosa, dando origen a una situación no solo aterradora, sino también más devastadora de lo que se podría pensar, ya que se trató de una guerra civil marcada por una brutalidad inaudita que costó la vida a muchos soldados y familias, llenando los campos de una profunda mancha roja.
Todo conflicto surge inicialmente por el deseo de avivar una llama, y esto requiere una chispa. En esta ocasión, se dieron múltiples factores y causas: la influencia de la Iglesia era desmesurada, ya que, durante tres siglos, desde 1521 hasta 1821, se estableció como un poder económico y material inmenso.
Sin embargo, tras la independencia de México respecto a España, después de once años de intensos enfrentamientos entre españoles y criollos, el poder jerárquico católico permaneció intacto, sin ser desafiado ni alterado, navegando sin mayores restricciones ni conflictos con los nuevos poderes civiles, que abogaban por una religión única y un comportamiento religioso estricto.
Esto se mantuvo durante varios años, hasta que llegó el siglo XIX, un periodo en que las ideas liberales empezaron a socavar la gran autoridad que había perdurado por tanto tiempo. El pensamiento liberal comenzó a desafiar a estos sectores mayoritariamente mestizos, respaldados también por una generación de jóvenes altamente educados, cuyos conocimientos superaban la media. Este movimiento comenzó a poner en jaque al poder eclesiástico, que había mantenido su influencia sin haber tenido en cuenta el surgimiento de las ideas liberales.
Los grupos liberales y conservadores también fueron responsables de que se produjeran diversas guerras en este conflicto, además de que no se trataba de una lucha ideológica, ya que muchas personas trajeron nuevas ideologías, especialmente de Estados Unidos y Francia, para desafiar al partido conservador. Este último mantenía el control y el estatus de la iglesia, asegurándose de que solo el partido conservador permitiera que la Iglesia católica mantuviera su poder, tanto económico como de influencia.
La disputa entre ambos lados se intensificó progresivamente hasta que no solo comenzó un enfrentamiento tecnológico, sino que eventualmente se recurrió a las armas, lo que sumió a México en una serie de conflictos, tanto a nivel local como nacional, desde que se declaró la independencia en septiembre de 1821.
Una de las razones que contribuyeron al estallido de esta guerra fue la implementación de la ley Lerdo, así como la actitud de la Iglesia católica. Después de que los liberales derrocaran a los conservadores, eligieron al señor Ignacio Comonfort como presidente provisional. En el año 1856, se promovió una legislación que transformaría para siempre la situación en México: la conocida ley Lerdo. Esta disposición, entre otras cosas, significó un golpe severo para los bienes de la iglesia, ya que el gobierno obligaba al clero a vender propiedades que se consideraban como bienes de manos muertas, abarcando terrenos, parcelas e incluso edificios que podrían haber sido adquiridos por civiles. El propósito de esta ley era fomentar una clase media activa y productiva, así como una pequeña burguesía, con el objetivo de modernizar y revitalizar la economía de manera equitativa. Sin embargo, esto provocó la furia del clero, cuyos altos mandos acusaron al gobierno de atacar a la comunidad católica, buscando apoyo en círculos conservadores. Este descontento no solo generó malestar, sino que se convirtió en el catalizador de un conflicto armado, siendo este el último desencadenante que provocó la guerra.
El gobierno liberal se estableció en Veracruz, mientras que el gobierno conservador estaba bajo el liderazgo del presidente Félix Zuloaga. Otro factor que contribuyó a la situación fue el éxito de los liberales, quienes lograron que las condiciones fueran más favorables para ellos, intensificando sus ataques contra la Iglesia católica. El clero comenzó a debilitarse a consecuencia del avance liberal, y cada ataque representaba un golpe más a la economía de la iglesia, donde los juaristas conservarían el control durante algunos años. No obstante, en 1876 surgió un nuevo líder, Porfirio Díaz, quien se adueñó de la presidencia. Aunque logró mantener la ideología liberal, su administración se extendió hasta la primera década del siguiente ciclo, adoptando prácticas más tradicionales en el régimen conservador, permitiendo que la iglesia recuperara un destello de su antiguo esplendor.
Al llegar al final de 1910, la Revolución Mexicana estalló y todo cambió para siempre. Las bases establecidas por Porfirio Díaz se desmoronaron. Con Plutarco Elías Calles, se promulgó una ley que modificó radicalmente la relación entre la iglesia y el estado, atacando los intereses de la iglesia católica. Además, se cuestionaron valores que antes nunca habían sido discutidos, especialmente aquellos contenidos en los artículos tercero y 130 de la constitución. Esto culminó en un desbordamiento de la ira del clero.
Sin embargo, la situación se tornó más grave a partir de la revolución, ya que la nueva constitución, que mantenía los principios liberales defendidos por Benito Juárez, obstaculizaba la personalidad jurídica de las iglesias. En términos sencillos, el clero había perdido su vínculo con el ámbito político y ya no podía poseer propiedades inmobiliarias.
Con los años, se promulgó la ley de calles el 21 de junio de 1926, la cual no solo pretendía restringir el culto religioso y limitar la libertad de los creyentes, sino que también buscaba prohibir las expresiones de fe en los hogares y expropiar los bienes de la iglesia. Estas acciones, junto con los factores anteriores, encendieron la chispa final que colmó la paciencia de la iglesia y sus fieles. Muchos empezaron a prepararse para el conflicto, armándose con lo que tenían y bajo el grito de “viva Cristo rey”, lo que dio inicio a una lucha intensa, una violenta guerra colmada de fervor religioso. En esta contienda, la compasión fue notoria tanto por su ausencia como por el coraje de continuar la lucha hasta el final.
Las repercusiones fueron devastadoras; el conflicto se extendió desde 1920 hasta 1929, causando alrededor de 250,000 muertes, según el historiador Luis González. La Guerra Cristera debió haber concluido en 1929 cuando se buscaron acuerdos para iniciar un tratado, pero los campesinos continuaron derramando sangre. A pesar de las grandes masacres que ocurrieron, se alzaron en armas durante los años treinta.
Fue entonces cuando surgió una segunda ola de revolución durante la presidencia de Lázaro Cárdenas. Antes de finalizar su mandato, Calles estableció una educación de corte socialista, lo cual fue recibido con hostilidad por los fieles de la iglesia. Esto dio lugar a un renacer del movimiento cristero, el cual empezó a perder fuerza entre las décadas de 1930 y 1940. Finalmente, el estado tuvo que ceder para prevenir un futuro baño de sangre, lo que resultó en la libertad de culto, la eliminación de la educación de carácter socialista y la apertura de iglesias; no obstante, la Constitución no fue alterada hasta 1992.
Otra de las consecuencias más significativas fue el impacto de la Guerra Cristera en Jalisco, Guanajuato, San Luis Potosí, Colima, Michoacán y Zacatecas. Estos estados experimentaron una notable migración hacia Estados Unidos y diferentes regiones del país; además, se formó la Liga Defensora de la Libertad y la Unión Popular.
Mártires
Detrás de este movimiento hay una serie de mártires que sacrificaron sus vidas. José Sánchez del Río, niño cristero, José, tenía solo 14 años cuando fue capturado y asesinado. El 16 de octubre de 2016, el Papa Francisco canonizó a José Sánchez.
Staff. (2024, April 29). La guerra Cristera. Casasola México. https://casasolamexico.com/eventos-historicos/la-guerra-cristera/
Cisneros, S. (2021, January 19). Guerra Cristera en México; personajes, causas y consecuencias. México Desconocido. https://www.mexicodesconocido.com.mx/guerra-cristera-mexico.html
