Introducción
En el presente artículo se abordará algo que nos incumbe a todos y se puede pensar que es algo común. Esto, racionalizado desde el punto de cómo afecta el tiempo a nuestra realidad; háblese de que es una cosmovisión de lo que acontece en lo cotidiano y ayuda de manera directa en cuanto a los descansos, los trabajos y la celebración de las fiestas, tanto cumpleaños, ritos o, en su caso, años escolares. Ahora bien, en el hecho de la modernidad, este sistema de herramientas fue sustituido por una especie de calendario civil y productivo, que organiza el tiempo siempre en función de una economía y, además, el Estado civil dicta lo que lo constituye como mismo en cuestiones festivas. En el presente artículo se analizarán tres temas principales: la centralidad del calendario litúrgico en la cultura medieval, la transformación moderna hacia un tiempo secular y productivo y, por último, las consecuencias filosóficas y espirituales de esta secularización del tiempo.
1. El calendario litúrgico en la cultura medieval
Se puede entender que durante gran parte de lo que se le denomina lo occidental, fue estructurado el calendario como una especie de rector de lo cotidiano en la vida europea. Las fiestas de la Natividad, la Navidad, la Pascua y Pentecostés, junto con los ciclos comunes u ordinarios de santos y mártires, daban un sentido cíclico al año. No solo se veía como una conmemoración de tipo religioso o un evento que solo se tachaba en un calendario, sino que eran momentos sumamente significativos que ayudaban a articular una vida social. Se veían manifestados esos ideales de manera directa en ferias, peregrinaciones y descansos vinculados a estas fechas.
Algo importante era que muchos santos o apariciones documentadas de alguna advocación de la Virgen María explicaban cómo el domingo, día consagrado desde la cosmogonía católica, era donde imperaba Dios y se debía dar descanso y culto. Esto, en lo micro, en la vida del feligrés, y en lo macro, en la vida de la comunidad, se unían casi de manera simbiótica. Se puede observar algo característico de la historia humana: se llegaba a insertar en una especie de relato de sentido que unía de manera cósmica y espiritual.
2. La transformación moderna: del tiempo sagrado al tiempo productivo
Un fenómeno que se dio en el cisma protestante fue el proceso en el cual se generó una especie de secularización del tiempo. Todo esto se ve cuando el calendario litúrgico fue desplazado de manera directa en muchas regiones por el calendario de tipo civil y administrado por el Estado, además de que la productividad definía el día hábil. Un autor que lo analiza de manera directa es Max Weber, en la obra titulada La ética protestante y el espíritu del capitalismo, donde muestra cómo la ética calvinista se manifiesta en el tiempo como una especie de recurso, y por lo tanto entra en su lógica: ahí es donde nace la idea de que “el tiempo es dinero”.
Ahora bien, en la Revolución Francesa se vio la verdadera radicalización de este proceso, puesto que al generar una de las primeras institucionalidades de un calendario de tipo republicano, que estuvo activo de 1793 a 1806, se eliminaban las referencias cristianas, dividiendo de esa manera el año en décadas y además limitando toda festividad de estilo religioso. Aunque no perduró, evidenció el afán moderno por redefinir el tiempo en clave política y secular.
Cuando se dio la industrialización, que sería como el nieto del cisma protestante, se instauró la jornada laboral y la semana productiva como nuevas medidas del tiempo. Algo que podemos observar en algunas ciudades de tipo industrial es que la campana de la iglesia fue sustituida por la de la fábrica, además de verse el tiempo como algo que se orientaba hacia la eternidad, para subordinarse de manera directa a su amo: la lógica del trabajo y la eficacia.
3. Consecuencias filosóficas y espirituales
En el caso de la secularización, no se generó un cambio neutro, ya que al perder su dimensión litúrgica, el tiempo se convierte en una especie de recurso finito, como es el caso de ramas protestantes más sectarizadas, como los testigos de Jehová, que lo ven como algo finito que siempre debe aprovecharse, dando como resultado la sensación de aceleración y la ansiedad como características directas de la modernidad. Un autor que analiza de manera adecuada este fenómeno es Hartmut Rosa en Aceleración y alienación (2010), quien advierte que la modernidad vive bajo un imperativo de velocidad que deshumaniza la experiencia temporal.
Desde la perspectiva católica, la pérdida del calendario litúrgico significaba una especie de ausencia o herida en la pedagogía espiritual del tiempo. La liturgia recordaba cómo cada instante está abierto a la eternidad y, además, la vida humana se ligaba en clave de historia de la salvación. Al reducir el calendario a algo meramente civil y productivo, la modernidad fragmenta la experiencia individual y comunitaria, debilitando la conciencia de trascendencia.
Desde la óptica de la tradición cristiana, se mantiene esa visión que se contrapone a la moderna, donde el tiempo es don y camino hacia Dios. El calendario católico, que va desde Adviento hasta Pentecostés, no es repetición, sino una actualización y recordatorio vivo de los misterios de la mística crística en la vida de los creyentes. En contraste, desde el tiempo real y consumista de la modernidad, la liturgia propone un tiempo con una pausa que sana desde lo simbólico hasta la esperanza de tipo escatológico.
Conclusión
Como conclusión, se puede decir que el calendario litúrgico ayudaba a generar una especie de seguridad en cuanto a lo sagrado y orientado a la salvación, para poder convertirse en el caballero de una sociedad. Pero en el caso protestante y secular dio como resultado un cambio hacia el recurso económico y político.
Referencias
Concilio de Nicea I. (325/2000). Documentos conciliares (J. M. Rovira, Trad.). Biblioteca de Autores Cristianos.
Rosa, H. (2010). Aceleración y alienación: hacia una teoría crítica de la temporalidad en la modernidad tardía. Katz Editores.
Weber, M. (1905/2001). La ética protestante y el espíritu del capitalismo (J. P. Pérez, Trad.). Alianza Editorial. (Trabajo original publicado en 1905).
Yates, F. (1966/2006). El arte de la memoria. Siruela
