Categoría: Filosofía

Por: OSCAR HUGO RODRIGUEZ CEJA / Fecha: enero 8, 2026

Desde el renacimiento Giovanni Pico della Mirandola propuso que un valor axiológico al ser humano, “la dignidad” que implica que el ser humano es valioso por el simple hecho de serlo, hoy la dignidad

Por factores circunstanciales de la vida, me relacioné en alguna etapa de mi juventud con la defensa y promoción de los derechos humanos. Profundizando en la teoría de los derechos humanos, llegué a la fuente misma del valor axiológico de estos derechos y de cualquier otro, a saber, “la dignidad”. Actualmente, el sistema jurídico abrazó este concepto como bien público tutelado, siendo brújula para interpretar y accionar derecho y obligaciones, desde la jurisprudencia hasta leyes internacionales o nacionales, como la Declaración Internacional de los Derechos Humanos, que inicia en su primer artículo: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos…” (Asamblea General de las Naciones Unidas. 1948. Declaración Universal de Derechos Humanos), que nos habla de igualdad en dignidad entre todos los humanos; otro ejemplo, ahora nacional, está en la siguiente definición: “La dignidad humana es un valor, principio y derecho fundamental, base y condición de todos los demás. Implica la comprensión de la persona como titular y sujeto de derechos y a no ser objeto de violencia o arbitrariedades por parte del Estado o de los particulares.” (Artículo 5. Ley General de Víctimas. México. 2013).

La dignidad, desde un abordaje filosófico, es un concepto que se analiza desde la axiología y la ética, entendiendo sus consecuencias en la cultura y la historia como fenómeno humano. Ya en los primeros vestigios del humanismo renacentista, Giovanni Pico della Mirandola en 1486 publicaba su “Discurso de la dignidad humana” (Oratio de hominis dignitate); expresaba cómo el ser humano es un milagro de la creación, y por tanto valioso.

De tal suerte que la dignidad se entiende en este sentido como significativo, y por tanto la dignidad aplicada al ser humano es el reconocimiento de que toda persona es valioso por el simple hecho de serlo. La dignidad es la fuente y fin de los derechos humanos, y si se viola un derecho humano, se viola a la misma dignidad humana.

La dignidad pasó de ser un concepto teórico a un derecho sustantivo de todos. En la realidad jurídica que vivimos, es falso que seamos iguales en derechos; por ejemplo, una persona mayor de edad no tiene los mismos derechos que una menor de edad, ni una persona que pertenezca a una comunidad indígena o pueblo originario tiene los mismos derechos que una que no pertenezca o sea parte, y viceversa, entre tantos otros ejemplos, pero en lo que sí nos iguala y hermana a todos frente al Estado, y lo digo no solo desde la teoría, sino desde el sistema jurídico, es que todos somos igual de valiosos, todos somos iguales en dignidad.

Las herramientas teóricas y legales se encuentran instrumentadas en el sistema social del que somos parte; el uso de estas herramientas puede ser una vía de resistencia a los abusos, una reflexión a que no toda ley es letra muerta, a que la defensa y aplicación de la dignidad humana no es solo una utopía, y sobre todo que desde la teoría filosófica y la defensa y promoción de derechos humanos, la meta es el mismo camino; el concepto de dignidad es una muestra de ello.